Continuamos en NINN con este serial en el que recordamos las mejores finales de la Copa Intercontinental. Esta vez rememoraremos una de las mayores gestas de la historia del fútbol argentino: el triunfo del Boca Juniors de Carlos Bianchi sobre el Real Madrid de Vicente del Bosque allá por el año 2000.

El 2000, un año que parece tan lejos y tan cerca a la vez. Algunos sucesos: Vladimir Putin (Rusia) y George W. Bush (Estados Unidos) electos como mandatarios; Los Lakers de Kobe y Shaq campeones de la NBA con venciendo a Indiana Pacers por 4-2; Guga Kuerten alcanzó la cima del ranking ATP; Sony lanzó la consola de videojuegos más vendida de la historia (la Play Station 2); Michael Schumacher se consagró campeón de Fórmula 1 por tercera vez (primera corona con Ferrari, que no lograba un titulo de pilotos desde 1979); Sídney fue sede de los Juegos Olímpicos

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El top ten de la elección al Balón de Oro del 2000

Belleza Americana le ganó el Oscar a mejor película a Sexto Sentido y Milagros Inesperados; Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota realizaron en River su último recital en la Ciudad de Buenos Aires; Luis Figo se quedó con el Balón de Oro y Zinedine Zidane con el FIFA World Player; los primeros dos argentinos (Rubén Wolkowyski y Pepe Sánchez) llegaron a la NBA; Francia ganó la Eurocopa; Madonna y Britney Spears dominaban los rankings pop y el guitarrista mexicano Santana arrasó en los Premios Grammy con su álbum Supernatural.

28 de noviembre del 2000. Probablemente ningún hincha de Boca lo imaginaba en el brindis de Año Nuevo en enero, pero 332 días más tarde estarían viviendo el momento más álgido de la historia del Club Atlético Boca Juniors. ¿El lugar? El Estadio Olímpico de Tokio. ¿La cita? La final de la Copa Intercontinental ante el poderoso Real Madrid. ¿La hora? Las 7:20 en la República Argentina, 11:20 en Madrid, 19:20 en Japón.

El camino de Boca a la conquista del mundo comenzó obviamente en la Copa Libertadores, a la que había accedido por obtener el Apertura 98 y el Clausura 99, seguidos de un tercer puesto en el Apertura 99 en el que peleó hasta la última fecha. Era la primera aventura de Bianchi al mando de los Xeneizes en una Libertadores y la vuelta de Boca a los primeros planos del continente, tras seis años sin jugar la Copa. La edición de 1991, en la que alcanzaron las semifinales, era el único antecedente destacable de las dos décadas anteriores.

La Copa en esa edición había sido ampliada al sensato formato de 32 equipos, y abandonaba en fase de grupos la costumbre de armar zonas compuestas solo por equipos de dos países. Los de La Ribera jugaron el Grupo 2, con Peñarol, Universidad Católica y Blooming como oponentes. El debut fue una rara derrota ante Blooming en Santa Cruz de la Sierra, pero después se vengaron de los bolivianos con el histórico 6-1 de los cinco goles de un juvenil Alfredo Moreno. Sendos 3-1 a la U Católica en Santiago y a Peñarol en La Bombonera sirvieron para sellar el pase a octavos de final en el primer lugar de la zona. En octavos de final el rival de turno fue el conjunto ecuatoriano El Nacional. En la ida empataron 0-0 en Quito, y en la vuelta Boca ganó 5-3 con mucha comodidad (iba 5-1 a los 42 minutos). Llegaban los cuartos de final con el máximo rival enfrente, River Plate, último campeón argentino.

17 de mayo del 2000 en el Monumental. El choque entre los dos últimos monarcas de nuestro fútbol prometía un gran nivel futbolístico. River salía con Bonano; Lombardi, Trotta, Yepes, Placente; Díaz, Ledesma, Gancedo; Aimar; Saviola y Ángel. Boca visitaba Nuñez con Córdoba, Ibarra, Bermúdez, Samuel, Arruabarrena; Basualdo, Traverso, Gustavo Barros Schelotto; Riquelme; Delgado y Moreno. A los 15 minutos, Córdoba y sus manos enormes se equivocaron intentando anticipar a Saviola en un centro, la pelota le quedó a Ángel y el colombiano facturó. Quince minutos más tarde, Lombardi cometió un foul tonto en el vértice del área y Román lo cambió por un gol precioso. Fue el primer tanto a River en su carrera. En el primer minuto del segundo tiempo, un intratable Saviola se escapó de la defensa y pateó desde afuera del área para el 2-1 millonario. Faltaba el partido de vuelta.

Una semana después, 24 de mayo, en La Bombonera. Gallego, el DT de River, intenta resolver el problema de la gran cantidad de lesionados que tiene poniendo a dos defensores en el mediocampo, Lombardi y Berizzo, tratando de cubrirse para defender el 2-1. Entonces, River juega con Bonano; Ramos, Trotta, Yepes, Placente; Lombardi, Berizzo, Zapata; Aimar; Saviola y Ángel. De sus tres jóvenes joyas de arriba iba a depender casi todo el juego ofensivo. En Boca, Martín Palermo regresaba al banco de suplentes luego de una ausencia de seis meses por rotura de ligamentos cruzados, tomando el lugar de Guillermo Barros Schelotto. Gallego se reía de esto y decía “Si ellos lo ponen a Palermo, yo lo pongo al Enzo”. Mientras, el equipo titular era el mismo del Monumental, excepto por el cambio de Marchant por Basualdo, un pibe de 20 años por un experimentado de 36, que había salido lesionado en la ida.

La primera mitad finaliza 0-0, con un penal no cobrado para Boca, que lógicamente era quién buscaba con más ahínco el arco rival, aunque River había tenido una chance en los pies del colombiano Ángel. La única incidencia fue el ingreso de Ariel Franco por Leo Ramos, otro lesionado en River. A los catorce minutos del segundo tiempo, una asistencia fenomenal de Juan Román Riquelme fue medio gol del 1-0 que anotó el Chelo Delgado. Serie empatada, y por el momento iban a penales. Zapata pudo igualar nuevamente el partido, pero apareció Córdoba y desvió el remate. Battaglia ingresó por Gustavo Barros Schelotto, y a los 77 minutos, Palermo (por Moreno) volvió a pisar una cancha. Gallego respondió al instante con un cambio amarrete: Guillermo Pereyra por Aimar, que estaba teniendo una noche apagada. River ya estaba metido muy atrás cuando a los 84 minutos Trotta le cometió penal a Battaglia. Lo pateó Juan Román y fue gol. 2-0. Casi todo juzgado. Encima, a los 86, Ángel Sánchez le mostró la segunda amarilla a Lombardi. El Tolo, desesperado, metió a Cardetti por Placente, pero ya no había tiempo para más. O sí. Porque Riquelme le tiró a Yepes su caño más recordado. Y a los 94′, el mismo Román inició una jugada que terminó en gol de Palermo, ante un River ya totalmente entregado, que no salió ni a molestarlo al nueve. Boca 3-River 0.

El famoso muletazo

El famoso muletazo

Una semana después de esa noche soñada, la Copa seguía para Boca. Llegaba la semifinal frente al América de México. El emblemático club mexicano contaba entre sus filas a jugadores como Cuauhtémoc Blanco, uno de los mejores jugadores latinos de entonces, goleador de la Copa Confederaciones 1999 y autor de trece goles en la Libertadores 2000; Jose Luis Calderón, hombre de la Selección Argentina; y otros internacionales más como los mexicanos Duilio Davino, Fabián Hermosillo y Pável Pardo, el chileno Fabián Estay y el argentino Sergio Berti, ex Boca, odiado allí por haberse ido directamente a River Plate en 1990. A los 51 minutos Boca ganaba 4-0 la ida en La Boca y todo era fiesta, finalmente fue 4-1. Pero en el Azteca del D.F. mexicano, todo se complicó. A los 11, Caldera puso el 1-0. A los 68 Estay marcó el 2-0, merecido para unas Águilas que eran un vendaval. A los 81, nuevamente Calderón con un cabezazo en una pelota parada igualaba la semifinal. Pero a los 83 minutos Walter Samuel convertiría también de cabeza un gol icónico, el que puso a Boca en la final.

Boca y Palmeiras, buscando ser el campeón continental. Los paulistas estaban dulces a nivel internacional. Dirigidos por Felipao Scolari, habían ganado la Mercosur 1998 y la Libertadores 1999, además del subcampeonato en la Mercosur 99. Futuros campeones del mundo en 2002 como Marcos, Roque Junior y Júnior estaban en la parte defensiva del equipo, Cesar Sampaio era el volante central y capitán, y Alex, Euller, Pena y el colombiano Faustino Asprilla, como cartas de ataque.

El 2-2 en la ida, con dos goles del Vasco Arruabarrena, dejaba las cosas complicadas para Boca de cara al viaje a Brasil. Ya en San Pablo, con Palermo finalmente desde el inicio, las cosas salieron 0-0. Le anularon dudosamente un gol al Titán en el primer tiempo, pero el segundo tiempo tuvo varias chances de gol malogradas por los verdes. En los penales, Óscar Córdoba se recibió de héroe bostero, tapándole uno a Asprilla hacia su derecha y uno a Roque Junior hacia su izquierda, mientras que Guillermo, Román, Palermo y Bermúdez convirtieron los cuatro de Boca, nuevo rey de América.

El rival en Japón sería el Real Madrid, que se había coronado campeón de la Champions League el 24 de mayo en el Stade de France, justo unas horas antes de que Boca elimine a River.

El Real Madrid a cambio de Boca si venía más acostumbrado a festejar campeonatos continentales, de hecho había ganado la Champions en 1998, aunque apenas seis de los héroes de aquella final de Amsterdam jugaron en la del 2000. En un grupo E compartido con Olympiakos, FC Porto y el Molde noruego, el Madrid se clasificó con facilidad.

La liguilla de segunda fase los paraba con el Rosenborg, otro equipo noruego, el Dinamo Kiev que los había eliminado en 1999 aunque ya sin el letal Andriy Shevchenko, y el Bayern Munich de Ottmar Hitzfeld, subcampeón 99, con Oliver Kahn en el arco, Steffan Effenberg como capitán y los sudamericanos Giovane Élber, Paulo Sergio y un adolescente Roque Santa Cruz arriba. Ahí se le puso más dificil a los Merengues, que ganaron las primeras dos fechas pero luego perdieron los dos juegos ante los bávaros y empataron con el Dinamo Kiev en el Bernabéu, por lo que quedaron obligados a vencer al Rosenborg en Trondheim en la última fecha para avanzar a cuartos de final. Por suerte para ellos, lo lograron por 1-0, con un gol de Raúl a los tres minutos.

En cuartos de final se vieron las caras con el campeón defensor, el Manchester United, que también se había consagrado en la Intercontinental 1999 y se quedó con siete de nueve ligas inglesas entre 1993 y 2001. Jaap Stam, Gary Neville, David Beckham, Roy Keane, Ryan Giggs, Paul Scholes, Andy Cole, Teddy Sheringham y Dwight Yorke engalanaban sus filas. El punto débil estaba en el arco, cubierto por paquetes como el australiano Mark Bosnich o  el veterano holandés Raimond van der Gouw, tan flojos que no había un titular fijo.

Fernando Redondo, capitán y figura del Real Madrid campeón de la octava, no estaría en la Intercontinental

Fernando Redondo, capitán y figura del Real Madrid campeón de la octava, no estaría en la Intercontinental

En España empataron en cero, y en Old Trafford el Madrid salió a liquidar y se impuso 3-2 con dos goles de Raúl. En las semis nuevamente jugaron contra el Bayern Munich, y los de la Casa Blanca pasaron gracias a los goles de Nicolas Anelka, el delantero de 21 años por el que habían pagado 34 millones de euros en agosto del 99, pero que no se había adaptado y pasó mucho tiempo de la temporada colgado. Valencia sería el oponente en la final 100% española, tras dejar en el camino al Barcelona.

Casillas; Karanka, Helguera, Campo; Míchel Salgado, McManaman, Redondo, Roberto Carlos; Raúl; Anelka y Morientes para los madridistas y Cañizares; Angloma, Djukic, Pellegrino y Gerardo; Mendieta, Farinós y Kily González; Gerard; Angulo y el Piojo López para los de Héctor Cúper en una final de Champions League con cuatro futbolistas argentinos, un récord que recién fue superado en 2010. El Real la controló de inicio a fin, con un cabezazo de Morientes a los 39 minutos se fue 1-0 al descanso, amplió el tanteador Steve McManaman con una volea poco ortodoxa a los 67′, y Raúl, tras un córner para el Valencia a los 75 minutos, corrió 60 metros sin que nadie se le cruce, eludió a Cañizares y puso el 3-0 para alzarse con la octava Copa de Europa. Este fue el primer título de Del Bosque como entrenador, en su primera temporada completa, luego de varios años trabajando en las inferiores de los Merengues.

Semanas después de esa final, Florentino Pérez le ganó la presidencia del Real Madrid al entonces mandatario Lorenzo Sanz por apenas 3.100 votos, con la promesa de comprar a Luis Figo, figura del Barcelona y futuro ganador del Balón de Oro en el año 2000. Cumplió con lo prometido pagando 61 millones de euros (la transacción más cara de la historia hasta la de Kaká -del Milan al Real Madrid- en 2009) por el crack portugués, que había pasado las últimas cinco temporadas con la camiseta blaugrana. Además, compró en 25 millones de euros a Flávio Conceição, en 14 a Makelele, en 12 a Munitis, en siete a César y en cuatro a Santiago Solari. 122 millones. Para recuperar algo, vendió a Fernando Redondo, MVP de la Champions League 99-2000, al AC Milan por 11 millones en una movida criticada por los hinchas. Así comenzaba la era de los Galácticos.

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Figo, el primer galáctico

En tanto Boca sufría las ventas de Walter Samuel (a la Roma), Rodolfo Arruabarrena (Villarreal) y Fernando Navas (AEK Atenas), mientras que el pibe Moreno, ya sin lugar con la vuelta de Palermo, era cedido a Racing por seis meses. Las llegadas de Clemente Rodriguez (Los Andes), Hernán Medina (Belgrano), Fernando Pandolfi (Vélez) y Daniel Fagiani (Valencia) buscaban paliar un poco estas bajas, más que nada la de Fagiani para reemplazar al Vasco, pero ni él ni Pandolfi se destacaron mucho, mientras que Clemente aún no había debutado en Primera. El mejor refuerzo para el semestre era Mauricio Serna, recuperado de una rotura de meniscos sufrida en el verano que lo había marginado de toda la campaña de la Libertadores.

Ahora nos subimos de nuevo a nuestra cápsula del tiempo y avanzamos a aquella fecha de la que hablamos en el inicio, el 28 de noviembre del 2000. Aproximadamente 10.000 hinchas de Boca viajaron a Tokio para ver a su equipo en la Copa Intercontinental, en la que formó con: Córdoba; Ibarra, Bermúdez, Traverso, Matellán; Battaglia, Serna, Basualdo; Riquelme; Delgado, Palermo. Abbondanzieri, Burdisso, Pereda, Marchant, los Barros Schelotto y Barijho esperarían en el banco. En los días previos, hubo dos historias respecto al once inicial que eligió Carlos Bianchi. Martín Palermo, el gran goleador, le había pedido a Bianchi jugar al lado de Guillermo Barros Schelotto, pedido que el Virrey negó y que casi hace que el Mellizo deje la institución luego de la final. Donde si hubo una movida de Bianchi fue en el lateral izquierdo, donde sacó a Fagiani que estaba en un mal momento, puso a Matellán como marcador de punta y Traverso pasó a ocupar un lugar en la zaga. Matellán sería quién tendría la dura tarea de marcar a Figo. Los seleccionados por el Bigotón Del Bosque eran Casillas; Geremi, Hierro, Karanka, Roberto Carlos; Helguera, Makelele; Figo, Guti, McManaman; Raúl.

El Real Madrid comenzó dormido, y Boca desde el primer minuto se hizo con la pelota, con Román manejando los hilos desde la izquierda pero muy activo. Justamente desde la izquierda llegaría el primer gol. Serna interceptó la pelota tras un lateral, Matellán le puso una pelota bárbara al Chelo Delgado para que pique al hueco que le dejó Geremi, el Chelo tiró el centro y Palermo llegó justo en el área chica para empujarla y poner el 1-0 cuando apenas iban tres minutos de juego. Poco más de dos minutos después, en otro contraataque que se le dió a Boca tras un lateral de los Merengues, llegaría el 2-0. Riquelme puso un pase espectacular de 55 metros y Palermo, como Delgado en el 1-0, le ganó la espalda a los lentos Geremi y Hierro y definió de primera, cruzando su zurdazo al segundo palo, aprovechando que Casillas no llegó del todo a achicar. Increíblemente, Boca le estaba ganando 2-0 al Real Madrid cuando apenas iban seis minutos de juego.

La segunda caída a la lona finalmente despertó al equipo español, que a los ocho minutos tuvo un tiro en el travesaño estrellado por Roberto Carlos tras una muestra de las habilidades de este crack brasileño que había gambeteado a dos hombres dentro del área Xeneize. En su próximo intento, a los 12 minutos, el paulista si lograría clavar un golazo en el arco de Córdoba, un tiro imposible de esos que él sabía patear, aprovechando un mal despeje del Negro Ibarra tras un centro de Figo. Con el 1-2, el Madrid continuó presionando y Roberto Carlos era su mejor jugador, aunque en ese rato solo tuvo un tiro al arco, un intento complicado de Raúl. A los 21′ el que intentó fue Riquelme, en un tiro libre a la izquierda del área que Casillas atinó a sacar al lateral.

Riquelme y Figo, choque de talentosos

Riquelme y Figo, choque de talentosos

El creador de la siguiente jugada de peligro fue el Chelo Delgado, que dribleó por el medio, entró al área y quedó mano a mano con Casillas, pero San Iker, entonces de apenas 19 años, se la tapó con el pecho. Nada más de interés pasó en la primera parte, en la que Delgado era de lo mejorcito del partido y Riquelme ya empezaba a mostrar algunas cositas de las que hizo en el segundo tiempo. En el Real, claramente lo peor era la actuación de Geremi, el lateral derecho camerunés, ex Cerro Porteño(!), que no paraba a Román y el Chelo y tampoco tenía buen criterio para jugar.

Ambos equipos salieron sin cambios a la segunda mitad. A los 47′, parecía que Boca de nuevo iba a encajarle un golpe rápido al Madrid en un tiro libre frontal de Riquelme que el colombiano Oscar Ruiz sancionó tras una mano inexistente de Fernando Hierro. Román le pegó bárbaro, y Casillas salvó una pelota que se metía en el ángulo. Al instante de esa jugada, avisó Guti con lo que pudo haber sido el empate tras asistencia de Roberto Carlos, pero Bermúdez desvió. De contraataque Boca tuvo el tercero en la cabeza de Delgado pero el Chelo no alcanzó a rematar, y a los 56′ el club argentino se salvó de dos cabezazos de Guti y Raúl en el área, que contraponiendo a lo que dice la célebre frase, no fueron gol.

Podía fallar

Podía fallar

A los 63 minutos, Matellán despejó con la mano, bien alzada, un centro a la carrera de Roberto Carlos en la segunda jugada de un córner, pero Ruiz juzgó que no hubo intención de jugarla con la mano aunque pareciera que sí. El Real Madrid estaba en su mejor momento del partido, con el 2-2 al alcance, y de hecho Raúl convirtió a los 65 minutos, pero el tanto fue anulado por fuera de juego, bien cobrado ya que uno de sus pies estaba adelantado. Jugada fina en la que acertó el línea. Del Bosque hizo el primer cambio del partido, poniendo a Savio, más atacante, por el inglés McManaman, viendo lo que ya le estaba costando a Ibarra con Roberto Carlos. De hecho en la primera que Savio intentó desbordar a Ibarra, el lateral de Boca lo empujó afuera de la cancha y se ganó una amarilla. Después, otro desborde de Savio volvería a dejar al Madrid cerca del gol.

A los 77 minutos ingresó Fernando Morientes, uno de los mejores cabeceadores de la historia de España, por Makelele, un cambio arriesgado pero necesario, más que nada viendo que la igualdad era posible. Guti bajó a formar el doble cinco con Helguera. Dos minutos más tarde, en otro contraataque Boca tuvo su última chance del partido, una escapada de Delgado por la derecha, pero el Chelo prefirió rematar sin ángulo que ponerle el centro a Palermo como en el 1-0. A los 88 minutos Bianchi lo sacó a Delgado, en mi opinión el mejor jugador del partido junto a un infalible Palermo (que fue elegido como la figura por los japoneses y se quedó con el Toyota que se entregaba de premio), para que ingrese Guillermo.

Lo poco que quedaba en el partido alcanzó para que Riquelme deje en ridículo a Iván Helguera y Geremi contra la raya y haga amonestar a los dos. Lo de Román en los segundos 45 minutos fue realmente de primera, no le podían sacar la pelota, como lo de un Bermúdez que sacaba todo en la defensa. Un cabezazo de Morientes a los 90 fue el último remate del Real, que ya no llegaba tanto como en el inicio del segundo tiempo. Finalmente, cumplidos los tres minutos añadidos por Oscar Ruiz, todo concluyó. Boca 2 – Real Madrid 1. Boca Juniors campeón intercontinental por segunda vez en su historia.

El partido completo: