Comenzamos en NINN con esta serie de posts en la que recordaremos distintas finales de la extinta Copa Intercontinental. En esta edición repasaremos la edición de 1992, que tuvo como protagonistas a dos de los mejores equipos del mundo en los años noventa: El São Paulo del “Mestre Telê” Santana y el Barcelona de Johan Cruyff.

El 13 de diciembre de 1992, en el ya clásico Estadio Olímpico de Tokio y bajo la conducción de un árbitro argentino, el internacional Juan Carlos Loustau, que en ese momento era elegido por la IFFHS como el segundo mejor árbitro del mundo y además cargaba con la experiencia de haber pitado en tres juegos del Mundial de Italia 1990, se daban cita por el trofeo magno el São Paulo y el FC Barcelona, respectivos campeones vigentes de sus continentes.

Pasemos rápidamente por un popurrí de sucesos de aquel año, para dar contexto(?): Bosnia-Herzegovina declaró su independencia de Yugoslavia en medio de la Guerra de los Balcanes; Bill Clinton fue elegido presidente de los Estados Unidos; Argentina se consagraba campeona de la Copa Rey Fahd, antecesora de la Confederaciones; el primer videojuego de Mortal Kombat salió a la venta; la Dinamarca de Brian Laudrup y Peter Schmeichel se consagró campeona de una Eurocopa en la que había participado como invitada (debido a la ausencia de Yugoslavia); el peso reemplazó al austral como moneda oficial en Argentina; Marco Van Basten se quedó tanto con el Balón de Oro como con el premio FIFA World Player; Andre Agassi ganó en Wimbledon su primer Grand Slam;

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Agassi abrazado a su única copa de Wimbledon

Mike Tyson fue condenado como culpable de violar a Desiree Washington; el gobierno nacional privatizó YPF; los Chicago Bulls de Micheal Jordan lograron su segundo anillo de campeón de la NBA tras vencer a los Portland Trail Blazers de Clyde Drexler en la final; el Boca del Maestro Tabárez ganó la Copa Master; el concierto homenaje a Freddy Mercury llegó a más de 500 millones de personas en todo el mundo; El Silencio de los Inocentes y sus protagonistas Anthony Hopkins y Jodie Foster se quedaron con los premios Oscar y bandas como Nirvana, Guns N’Roses y Pearl Jam pasaban por su mejor momento, mientras que la versión de I Will Always Love You que Whitney Houston había realizado para la película El Guardaespaldas lideraba en los charts y en Argentina Soda Stereo hacía historia al ser parte de la primera transmisión en estéreo en la historia de nuestra televisión. Ah, en la ciudad de origen de uno de nuestros finalistas, Barcelona, se realizaron los Juegos Olímpicos, icónicos por el oro logrado por el seleccionado de básquet de Estados Unidos integrado por primera vez por jugadores de la NBA, el famoso Dream Team.

Bueno, después de todo ese choclazo vamos a lo que nos importa: Sao Paulo-Barcelona. ¿Como llegaron a la final?

En 1990, el Sao Paulo, un club que hasta ese entonces fuera del torneo Paulista solo había festejado dos Brasileiraos, contrató a Tele Santana, el entrenador de aquel maravilloso Brasil de España 1982 y también DT de la Canarinha en México 1986, para que los ayude a salir de una crisis momentánea. Santana rápidamente reencauzó el barco y fue subcampeón en el Brasileirao de aquel año, para luego en 1991 quedarse con el título que además les dió la clasificación a la Copa Libertadores.

O Mestre Telê

El grupo de esa Copa fue muy fácil (clasificaban tres de cuatro), con sus compatriotas de Cruciúma y los bolivianos Bolívar y San José, pero una derrota por goleada en el estadio de sus coterráneos sumada a un inesperado empate en Brasil con San José hizo que el Tricolor avance a octavos de final en segundo puesto, detrás de Cruciúma, y por ende en octavos de final choque con Nacional de Uruguay. A los charrúas los despacharon fácil, 3-0 en el global, sin sentir las bajas de Ricardo Rocha y Leonardo, piezas del equipo campeón del 91 que fueron reemplazados en el plantel por el defensor Válber y Palhinha, un joven habilidoso comprado al América de Minas Gerais.

En cuartos de final se midieron con Criciúma, ese mismo equipo que les había ganado 3-0 en la fase de grupos, aunque en el Morumbí se habían desquitado con un 4-0. Fue 1-0 para SP en la ida, y en la vuelta un gol de Raí en el segundo tiempo logró desnivelar la serie tras un gol recibido por un error de Zetti. 2-1 y Sao Paulo a la semifinal. En esa instancia hubo paliza al Barcelona de Guayaquil (finalista en 1990) en la ida, 3-0 con goles de Palinha, Muller y Rinaldo. Ni los argentinos Pedro Damián Monzón, Rubén Darío Insua y Ángel Bernuncio pudieron hacer algo. En la vuelta el Barcelona de nuestro continente ganó 2-0, pero el segundo gol fue recién a los 88 minutos, poco incomodaron a los muchachos de Telê, que para ese partido en Ecuador había dispuesto algo un poquito más conservador.

El Tricolor lo había logrado. 18 años después de su primera final de Copa Libertadores, aquella perdida contra Independiente en 1974 debido a una derrota 1-0 en el desempate, volvía al partido máximo de la temporada en el fútbol latino. ¿El rival? El Newell’s Old Boys de un tal Marcelo Bielsa, que un año antes se había consagrado campeón en Argentina y estaba en camino de conseguir otro torneo local más. Ñuls había eliminado a Defensor Sporting en octavos de final, goleó a San Lorenzo en cuartos y venció 11-10 en una tanda de penales infartante a América de Cali en su semi.

La ida de la final, en el Parque Independencia, fue 1-0 para los rosarinos, que formaban con: Scoponi, Saldaña, Gamboa, Pochettino, Berizzo (autor del gol, a los 38 minutos); Raggio, Alfredo Berti, Tata Martino, Lunari; Zamora y el paraguayo Mendoza. En la vuelta, el Morumbí explotaba, con más de 100.000 personas esperando que São Paulo gane y logre su primer título internacional. El triunfo se dio, gracias a un gol de Raí de penal a los 67 minutos, penal cometido a Macedo (que había ingresado por Muller). Pero ese triunfo había sido apenas por 1-0, entonces, a los penales. Berizzo, que había sido héroe en la noche de Rosario, ahora era villano para Ñuls tras errar el primer lanzamiento. Luego Scoponi le atajó a Ronaldao y las cosas quedaron 2-2, pero un penal de Mendoza a las nubes y una “masita” de Gamboa que fue fácil de tapar para Zetti, le dieron la Copa Libertadores 1992 al conjunto paulista.

Los penales de la final de la Copa Libertadores 1992:

Del otro lado del Atlántico, el FC Barcelona era comandado por Johan Cruyff desde mediados de 1988. Cruyff asumió con la intención de crear un gran equipo ofensivo en un momento en el que la institución estaba en crisis, más allá de la final de la Copa de Campeones de 1986 y el título en la Copa del Rey 1988. En su primera temporada ganó la extinta Copa Europea de Ganadores de Copa, con un 2-0 a la Sampdoria en la final, y en 1990 se alzó con la Copa del Rey, pero nada podía hacer en la liga, donde mandaba el Real Madrid de “La Quinta del Buitre” (campeón desde 1986 hasta 1990). Finalmente, en 1991, un Barca arrollador fue el mejor de la Liga, liderando desde la segunda fecha hasta el final, con la incorporación del killer búlgaro Hristo Stoichkov y la llegada a primera de dos canteranos, Pep Guardiola y Albert Ferrer. Era la confirmación del “Dream Team” de Cruyff, en épocas en las que se comenzaba a hablar de otro Dream Team que pisaría la ciudad. El Barca también se quedaría con las ligas de 1992, 1993 y 1994, en lo que es hasta ahora el único tetracampeonato de su historia, pero vamos a lo que importa acá, la Copa de Europa, esa a la que en la temporada 1991-92 regresaba por primera vez luego de la dolorosa derrota por penales ante el Steaua Bucarest en la final de 1986, única definición jugada por los blaugranas hasta ese momento.

Hristo Stoichkov alzando el Balón de Oro 1994

Hristo Stoichkov alzando el Balón de Oro 1994

El rival en la primera ronda fue el Hansa Rostock, campeón de la última edición de la liga de Alemania Oriental, que con ese título logró el pase a la Bundesliga en la reunificación de ligas y un cupo en la Copa de Campeones. El Barca superó por 3-1 en el global a un débil equipo que ni siquiera pudo mantener la categoría en su primera temporada en la liga de la nueva Alemania. En octavos de final, por arte de la casualidad, tocaba jugar contra el otro equipo alemán de la competición (Alemania era el único con dos representantes, por esto de las dos ligas), el Kaiserslautern, más poderoso que el Rostock. Dos goles de Txiki Begiristain le dieron la ida al Barca en el Camp Nou, pero en la vuelta en Alemania iban perdiendo 0-3 y quedando eliminados, hasta que un tanto salvador de José Mari Bakero, uno de los hombres más importantes de los culés, les dio la clasificación por gol de visitante en el minuto 90.

La tercera ronda llegaría en forma de cuadrangular, siendo esta la primera vez que se utilizaban grupos en la Copa de Europa. Dos grupos de cuatro equipos, y los dos líderes se medirían en la final. En el A estaban Sampdoria, Anderlecht, Panathinaikos y el campeón defensor Estrella Roja, que debido a la Guerra de los Balcanes no podía jugar en Belgrado y tenía que ir alternando su localía entre Hungría y Bulgaria. Esto perjudicó a los yugoslavos, que contaban con un gran plantel, pero que fueron eliminados en gran parte debido a una derrota 1-3 contra Sampdoria en Sofia, Bulgaria. Gianluca Pagliuca, Pietro Vierchowod, Moreno Mannini, los brasileños Toninho Cerezo y Paulo Silas y los hombres gol Roberto Mancini y Gianluca Vialli eran algunos de los jugadores de la Samp, que venia de coronarse por primera y hasta ahora única vez como campeón italiano y ahora lograba el pase a la final de Europa. Del otro lado estaría el Barcelona, que arrasó en un grupo B un poco más flojo, compuesto por Benfica, Sparta Praga y Dinamo Kiev, en el que el Barca apenas fue derrotado en Praga. De todas formas, si en la última fecha perdía con Benfica como local, los finalistas serían los portugueses, pero el Barca ganó 2-1 con goles de Stoichkov y Bakero y clasificó.

La final se realizó en Wembley ante 70.000 espectadores un 20 de mayo, y el Barca de Cruyff salió, vestido con aquel recordado uniforme naranja, con: Zubizarreta; Ferrer, Koeman, Nando; Eusebio, Guardiola, Bakero, Juan Carlos; Michael Laudrup; Stoichkov y Salinas. El partido fue realmente parejo en cuanto a llegadas, con rendimiento estelar de ambos arqueros, aunque la chance más clara fue para los catalanes, con un tiro de Stoichkov que se estrelló en el palo de Pagliuca. Pero como el tiro del búlgaro pegó en el palo y no entró, se iban para el tiempo suplementario, con ambos conjuntos exhaustos (recordemos que en esa época apenas se podían realizar dos cambios, no tres como ahora). En los primeros quince minutos no sucedió nada, pero en la segunda parte, a ocho minutos del final, le cometieron falta a Eusebio en la puerta del área y Ronald Koeman la transformó en un golazo de tiro libre, un fierrazo digno de un especialista como él, un gol que valió la primera Copa de Europa para el club blaugrana. Un millón de personas recibió a los campeones cuando arribaron a su tierra.

Highlights de la final de la Copa de Europa 1992:

Nos volvemos a subir a la máquina del tiempo y regresamos a aquel 13 de diciembre de 1992, en Tokio. El São Paulo, vestido de blanco, formaba con: Zetti; Vitor, Adilson, Ronaldao y Ronaldo Luiz; Cafú, Pintado, Toninho Cerezo (que se había sumado desde la Sampdoria, luego de 10 años en el Calcio), Raí; Muller y Palinha (goleador de la Libertadores, con siete conquistas). El Barca, que llegaba entre mil llantos (“hace años que no jugamos a las doce del mediodía, es frustrante jugar ante el público de Japón, no somos favoritos, estamos desmotivados”), iniciaba con: Zubizarreta; Ferrer, Koeman, Eusebio; Amor, Guardiola, Bakero, Witschge; Laudrup; Stoichkov, Begiristain. Unos meses antes se habían medido en un partido amistoso en España que fue para el Sao Paulo por 4-1, pero el Barcelona no había presentado su once ideal.

A los 12 minutos de juego, Stoichkov recibió un pase largo de Guardiola en un ataque rápido, levantó la cabeza y sacó un zurdazo hermoso a unos 25 metros de distancia del arco que se clavó en el ángulo. 1-0. Luego de eso, Sao Paulo se relajó y comenzó a atacar más suelto. Tan suelto, que a los 27 minutos, luego de unos amagues fantásticos de Muller en el área, el delantero sacó un centro que Raí, la estrella del Sao Paulo, empujó de palomita en el arco de Zubizarreta. 1-1. En la última jugada del primer tiempo una diagonal de Begiristain casi desnivela para los españoles, pero Ronaldo Luiz la salvó en la línea. Primer tiempo empatado y parejo.

Nada se movía en el segundo tiempo, con un São Paulo que tocaba la pelota a su estilo, sereno y vistoso, y generaba un poco más de juego que el Barcelona. Cruyff intentó mover las tablas poniendo a Goikoetxea por Bakero, pero no lo logró. Koeman tuvo un tiro libre desde una posición parecida a la de Wembley, pero pasó por encima del travesaño.

Que fútbol el de Toninho Cerezo señores, hombre de medias bajas, cabeza alta y pelota en el piso, tenía entonces 37 años pero marcaba diferencia ante el campeón europeo, ese que le había negado despedirse de la Sampdoria con un título. Había sido parte de las Brasil de Santana, en ese mediocampo de leyenda (Falcao, Cerezo, Sócrates y Zico), y ahora era pieza clave de su Sao Paulo, con su bigote más prominente que nunca.

Toninho legendario

Toninho legendario

A los 77 minutos lo bajaron a Palinha luego de una jugada con varios toques y Loustau pitó tiro libre para los brasileños. Raí y Cafú, quienes año y medio más tarde serían campeones del mundo en Estados Unidos, se pararon frente a la pelota. Raí la tocó para el carrilero, que la frenó en seco dejándosela servida a su compañero para que el 10 meta un tiro hermoso en el palo opuesto al de Zubizarreta. Uno de los goles más hermosos de los últimos años de la Copa Intercontinental, sin duda. Nada más pasó después de eso. São Paulo 2 – FC Barcelona 1.

En el año en el que se conmemoraba por todos lados el quinto centenario del “descubrimiento” de América por parte de los europeos, un equipo sudamericano les había ganado, lo que no sucedía desde la edición de 1988 (Nacional-PSV). El Dream Team de Cruyff fue pisado por una Ferrari, según las palabras del holandés. El Sao Paulo de Tele lograba así su primera corona mundial, con Raí como MVP.

La final completa: