Llegó la hora de arriesgarse. En este blog hablamos bastante de historia del boxeo, de campeones olímpicos y de las mejores peleas que merecen ser revividas por todos nosotros. Pero hoy toca volver a las listas y rankings, ese género con el que High Fidelity ha arruinado a toda nuestra generación, y acá presentamos un plato más que jugoso: los mejores 10 Pesos Pesados de la historia del boxeo. Pasen, vean y opinen.

Antes que nada una pequeña aclaración. Quedan fuera de la lista por poco: Jack Johnson, porque aunque el personaje y su historia son, simplemente, fascinantes, lo cierto es que su “signature fight”, por más que todos disfrutemos de la derrota del racismo estadounidense y de la nefasta “gran esperanza blanca”, fue contra un tipo que venía de un largo retiro y estaba considerablemente fuera de forma como Jim Jeffries; Mike Tyson porque su auge, aunque espectacular, duró demasiado poco y luego de su derrota contra Buster Douglas y de su paso por prisión nunca volvió a ser esa bestia que inspiraba el más profundo temor en el corazón de sus rivales; Jack Dempsey porque, aunque importantísimo como ícono en la edad de oro del deporte estadounidense, pasó gran parte de su reinado dedicándose a vender su imagen y no a pelear, así como que, simplemente, hubiera sido destruido por cualquier integrante de esta lista así como por muchos de los que quedaron afuera; los cubanos Félix Savón y Teófilo Stevenson podrían haber sido parte del ránking, pero vamos a mantenernos dentro del ámbito profesional y dejar al problemático apartado amateur a un costado; la Mole Moli porque hablamos de boxeo y no de cagarse en las patas contra hombres y pegarle a mujeres (?); y por último los hermanos Klitschko, quienes creo tendrían una chance de formar parte de un ránking así pero a los cuales prefiero dejar de lado por el simple hecho de que se necesita un poco de perspectiva histórica para poder juzgar parcialmente en este tipo de casos, como pasa con algunos de los integrantes de esta lista.
Ahora si, con el paraguas abierto (?) podemos comenzar con este post.
Bonus Track: Sam Langford (179 victorias, 128 knockouts, 30 derrotas y 40 empates)

Este boxeador de raza negra nacido en Canadá en el año 1883 peleó en todas las categorías desde los Ligeros (136 libras) hasta los pesos completos que son los que nos atañen en el día de hoy. Uno de sus apodos era más que explícito: Black Death, la Muerte Negra. Arrasó en todas las categorías, incluyendo una barrida descomunal en la división de los Pesados, algo sorprendente siendo que a duras penas llegaba al metro setenta de altura. Lamentablemente el color de su piel impidió que se le diera una oportunidad de combatir por el título mundial en la categoría madre. Langford era demasiado bueno como para permitírsele pelear por el campeonato del mundo, incluso para un tal Jack Johnson, el mismo Jack Johnson que fue el primer negro en coronarse campeón de los pesados y que había sufrido esta discriminación respondió a Langford de la misma forma que el mundo le había tratado a él. The Boston Tar Baby no fue solamente el mejor boxeador en nunca conseguir un título mundial, sino uno de los mejores boxeadores libra por libra de todos los tiempos. Y eso incluye la división de los pesados. Si no entra en el top 10 es por el simple hecho de que, por la época en la que peleó (de la cual prácticamente no hay registros en video), por su tamaño (que en el boxeo moderno hubiera sido un handicap inmanejable) y por el no haber tenido la chance de enfrentar al campeón en ningún momento, no podemos medir la totalidad de su figura. Pero siempre es bueno el recordar su historia.
Nº10: Ezzard Charles (93 victorias, 52 knockouts, 25 derrotas y 1 empate)

Arrancamos con una elección polémica, y no porque La Cobra de Cincinatti no haya sido uno de los mejores boxeadores de la historia, sino porque aunque es considerado el mejor en la categoría de Semi-Pesados se trata del tipo que puso final a la interminable lista de defensas del título mundial por parte del único e inigualable Joe Louis. Su paso como campeón de la categoría máxima no llegaría a durar ni un año, siendo derrotado por Jersey Joe Walcott, quien ya había sido derrotado por Charles con anterioridad, pero aún así se me dificulta no colocarlo en esta lista. Los méritos de Charles van más allá de ese breve interregno como titular del campeonato mundial de los Pesados: La Cobra fue, junto con su eterno rival Archie Moore, el tipo que más dificultades le dio a un bestial Rocky Marciano, estando a punto de conseguir una victoria sobre The Brockton Blockbuster en su segundo enfrentamiento antes de ser noqueado.
Sus últimos combates, ya viejo y lejos de su mejor forma, así como su demasiado corto lapso como campeón mundial pueden aparentar algo distinto, pero por capacidad técnica, por su inteligencia sobre el ring, velocidad, potencia y su genio, era necesario incluir a Ezzard Charles en la lista, aunque sea en el número 10.
Nº9: Sonny Liston (50 victorias, 39 knockouts y 4 derrotas)

Liston fue un animal. Lisa y llanamente. Fue Tyson mucho antes de que Tyson existiera. Era el negro malo que todos odiaban. Era el epítome de todo lo que la sociedad blanca norteamericana temía transubstanciado en una bestia de torso gigantezco, de brazos interminables rematados en unos puños del tamaño de la cabeza de un novillo, y con un prontuario criminal que metía miedo. Liston tenía una pegada brutal, destacando particularmente el recto de derecha y su jab, uno de los mejores que puedan recordarse dentro de la división. Su ascenso al tope de los rankings de los pesados fue simplemente devastador, demoliendo a cuanto rival se le cruzara y con un muy buen campeón como Floyd Patterson huyéndole al enfrentamiento contra este Gran Oso (como lo apodaría Cassius Clay). De hecho sus dos choques contra Floyd son una demostración de superioridad y dominio como pocas veces se ha visto entre dos rivales de tan alto nivel. Es cierto que Patterson tenía mandíbula de cristal, pero así y todo venía de recuperar el título ante otro golpeador de temer como era Ingmar Johansson. El historial de Liston es notable. No solo fue un gran campeón, sino que sus 4 derrotas son discutibles: la última fue de viejo, en la primera se le rompió la mandíbula (y así y todo llegó a una decisión dividida), y las dos contra Alí siempre fueron consideradas… extrañas, por lo menos, aunque no estamos acá para tocar teorías conspirativas. El tema es que Sonny, a pesar de lo trágico de su figura, fue un gran campeón, con una pegada de temer y tiene su lugar más que
merecido en esta lista.
Nº8: Lennox Lewis (41 victorias, 32 knockouts, 2 derrotas y  1 empate)

Seguimos sumando polémica en este ránking. El recuerdo del León londinense está demasiado fresco en la memoria de la mayoría de los aficionados, y la realidad es que su estilo conservador y poco espectacular nunca fue de la preferencia de la mayoría. De hecho se le ha acusado de “asesinar” a la otrora categoría madre de este deporte al ser el primer exponente de gigantes con buen control de su cuerpo en subirse al ring. Pero analicemos fríamente la carrera de Lewis: por un lado se trataba de un tipo enorme, es cierto, capaz de mantener alejados a los pegadores con su eximio jab y sus larguísimos brazos. Por otro lado era un tipo que podía combinar distintos estilos dependiendo de a quién se enfrentara, en una demostración de versatilidad realmente extraña para un tipo de su envergadura. Además uno enumera los nombres de sus víctimas y se trata de un quién es quién de la última era cargada de talento en la categoría: Evander Holyfield, Tommy Morrison, David Tua, Mike Tyson, Andrew Golota, Frans Botha y Vitali Klitschko. En esa lista hay noqueadores más letales, tipos más altos, atletas mejor preparados. El único que estuvo a la altura fue el mayor de los Klitschko y aún así fue obligado a abandonar tempranamente por un corte que le hacía sangrar más que a personaje de Tarantino, lo cual demuestra que igualmente recibió, en solo 6 rounds, un castigo notable. Las dos únicas derrotas de Lennox fueron vengadas tranquilamente (Hasim Rahman y Oliver McCall), y el único tipo de nivel al que no enfrentó, Riddick Bowe, fue porque este se negó a subirse al ring contra Lewis y no al revés. Puede que no haya sido entretendo de ver, pero negar al jamaiquino-inglés-canadiense (?) sería de un nivel de cinismo enorme.
Nº7: Rocky Marciano (invicto con 49 victorias y 43 knockouts)

Rocky es una de las figuras más polarizantes del boxeo. Algunas personas lo tienen como uno de los más grandes (sino el más) de los Pesados históricos. Otros directamente desdeñan de su persona y lo relegan a un segundo plano detrás del pelotón de punta en esta carrera a campo traviesa a lo largo de este siglo y medio de historia que surge con John L. Sullivan. En realidad ambas posturas están equivocadas. Marciano fue una bestia que con poco talento y muchísimo esfuerzo (su dedicación al entrenamiento y a la concentración previa a cada pelea es, a esta altura, legendaria) llegó a amasar un récord que a día de hoy no ha sido igualado en el deporte. 49 victorias sin derrotas y con el porcentaje de KO más alto de la laureada historia de la categoría es algo que no puede ser dejado de lado en ninguna circunstancia. Podemos decir que sus victorias más importantes fueron contra ancianos y tipos mucho más pequeños que él (Joe Louis, Archie Moore, Ezzard Charles, Jersey Joe Walcott). Pero aún así esos nombres son, simplemente, un cúmulo de miembros del salón de la fama de este deporte que no pueden ser obviados. Marciano tenía una mandíbula de acero y dos manos que pesaban más que Butterbean de corticoides (?). Lo demás son sutilezas para las cuales el oriundo de Brockton no estaba preparado ni interesado. El boxeo era una demostración de brutalidad, y pocos tipos han alguna vez reflejado esto de la forma en la que lo hizo Rocky. Por último podemos contar entre sus logros que, durante el auge de Cassius Clay/Muhammad Ali, se hizo un enfrentamiento simulado por una computadora que analizaba los datos de ambos y el resultado fue una victoria de Marciano por KO. Por si faltaba algo (?).
Nº6: George Foreman (76 victorias, 68 knockouts y 5 derrotas)

El de Big George es todo un temita. Se trató de un gigante descomunal que probablemente haya sido el pegador más potente que haya tenido la historia de este deporte (con permiso de Earnie Shavers). Su lentitud era agobiante. Su enfoque unidimensional, exasperante. Y sin embargo con unas manos tan pesadas ¿quién necesita técnica?. Su ascenso a la cima fue espectacular, destruyendo a base de mandobles forjados en la herrería personal de Satanás a tipos de la talla de Joe Frazier, George Chuvalo y Ken Norton. Su primera aniquilación de Frazier, cuando consiguió el título mundial, fue sorprendente por el simple hecho de que Smokin’ Joe venía de vencer con claridad al mismísimo Muhammad Alí y ya todo el mundo se disponía a colocarlo entre los más grandes de la historia. Foreman destruyó los esquemas de todo el mundo. Era simplemente el especímen más espectacular que se hubiera visto hasta entonces. Luego llegaría la pelea en Zaire contra Alí y la debacle. Foreman se retiraría a la edad para dedicarse a la religión… hasta que 10 años después volvió a picarle el bichito del combate. Ya no era ese gigante con cara de mal tipo que asesinaba gente sobre el ring. Ahora en un gordito sonriente que noqueaba muñecos a diestra y siniestra. Su regreso no fue un ardid publicitario perfectamente arreglado para recaudar: Con 38 años, y luego de una década parado, combatió 5 veces en 1987 y 9 veces en 1988,  para luego mantenerse en un ritmo de 4 o 5 peleas anuales en la búsqueda del título mundial que alguna vez había conseguido. Era más lento y se cansaba más rápido que en los ’70, acusaba una barriga prominente y todo lo que quieran, pero seguía teniendo esos dos behemoths por brazos que tumbaban a cualquiera que atinara a ponérsele enfrente. Su primer intento por recupera el título fue truncado por un Holyfield en plenitud. El segundo, por un Tommy Morrison en su mejor momento. El tercero, contra un Michael Moorer entrenado por Teddy Atlas, parecía destinado a sufrir el mismo destino luego de diez asaltos dominados por el púgil más joven, hasta que Foreman logró hacer encajar una mano y todo se desmoronó. Tenía 45 años, había recuperado el cinturón de campeón mundial y era el campeón más viejo de la historia del deporte.
Nº5: Joe Frazier (32 victorias, 27 knockouts, 4 derrotas y 1 empate)

Llegamos a la posición más subjetiva en este ránking. No puedo no meter a Frazier y es que siento un aprecio personal por su figura que arranca con la reivindicación suya que viene haciéndose en los últimos años en contraposición a la mala imagen que se está recuperando de Alí. Pero además es necesario destacar el estilo de Frazier y su importancia histórica. Si, el reinado de Frazier fue corto y su llama se extinguió rápidamente, pero hay que considerar que perdió muy tempranamente la visión casi total de uno de sus ojos, y que, en su plenitud, era un tipo al que no puedo imaginar a demasiados venciendo. Si, Foreman lo trituró, pero es que los estilos hacen a las peleas y ahí tenemos el más claro ejemplo, con el boxeo de los 70’s y George venciendo a Joe, Joe a Alí y Alí a George. Pero Joe llegó a la cima del ranking de los Pesados antes de vencer claramente al campeón legítimo Muhammad Alí en una de esas rachas que a duras penas tienen parangón en la historia de la división, abriéndose camino entre una marejada de nombres de peso y contundencia tales como Ringo Bonavena y George Chuvalo. Después llegó la única Pelea del Siglo, en la que zamarreó a un Alí impactado ante la presión perenne e interminable de Joe quien incluso lo llegó a tirar a la lona. Repetimos, su debacle fue rápida, pero su ascenso a la fama fue espectacular, y durante un lapso de tiempo, en el que venció a  “The Greatest” Frazier estuvo por encima de cualquier otro miembro de esta lista a base de una mandíbula de acero, un corazón enorme, un gancho criminal, unos huevos gigantezcos y la capacidad de ir para adelante, e ir, e ir, y seguir yendo sin parar como si tuviera un reactor atómico metido en el culo que hiciera que nunca se le terminara la energía.
Nº4: Larry Holmes (69 victorias, 44 knockouts y 6 derrotas)

¿Polémica? Siempre estamos a favor de la polémica. Y este es uno de los nombres que en estas listas despiertan odios y críticas. Pero, seamos buenos ¿quién puede decir que The Easton Assasin no fue uno de los mejores de todos los tiempos? Como Lennox Lewis tuvo la mala suerte de pelear en una época en la que los grandes nombres no abundaban. Su rival de mayor fama, Muhammad Alí, peleó con él (y fue derrotado) siendo prácticamente un inválido. El hombre que le destronó fue un Semi Pesado natural (un eximio Michael Spinks). Mike Tyson lo destruyó. Todos estos son factores que salen a la luz cada vez que se discute el legado de Holmes, pero es simplemente obviar lo que uno tiene frente a sus narices: durante un periodo que fue de 1978 cuando venció a Ken Norton en una pelea espectacularmente entretenida y llena de acción, hasta 1985 cuando Spinks sorprendió al mundo, Holmes barrió con la división. 7 años aniquilando a todo aquel que se subiera al ring con él. Siete larguísimos años y nombres como Alí, Trevor Berbick, Leon Spinks y Randall Cobb que cayeron ante un tipo con instinto asesino, el mejor jab en la historia de la categoría, lisa y llanamente, y una técnica sorprendente para un tipo de su tamaño. A esto hay que sumarle su búsqueda por enfrentar a todo aquel que surgiera en la división, competitividad que le llevó a subir al ring ya demasiado grande para chocar contra un dínamo indetenible bautizado como Mike Tyson, pero que también lo transformó en una de las fuerzas más dominantes de la historia del deporte, quedando a una sola victoria de igualar el récord de 49-0 de Rocky Marciano.
Nº3: Gene Tunney (65 victorias, 48 knockouts, 1 derrota y 1 empate)

Tunney peleó en 67 ocasiones. Sesenta y un veces subió como profesional a un ring contra otro púgil. De esas 67, tan solo 2 no fue vencedor. Y solamente una fue vencido. Detengámonos a analizar un poco esos números, teniendo en cuenta que la época en la que The Fighting Marine compitió era una llena de brutalidad, liderada por pendencieros sedientos de sangre y broncas como Jack Dempsey a quien se le apodaba simplemente “El Torturador de Manassa”. El hombre que le venció fue uno de los mejores Medianos de todos los tiempos, el imparable Harry Greb, quien le derrotó en la categoría de los Semi Pesados, pero este resultado fue vengado por Tunney en dos ocasiones más adelante. Su estilo cerebral y defensivo que se apoyaba en un considerable alcance de brazos, un gran análisis de sus oponentes y una muy buena técnica fue denostado en la época, especialmente porque su más famosa víctima, Jack Dempsey en dos ocasiones, era un ídolo nacional estadounidense que se enfocaba en presionar, ir para adelante y buscar el KO de forma constante y sonante. Gene nunca tuvo el respeto que merecía sobre un ring, pero eso tampoco le importó demasiado, siendo que se trató de uno de los más extraños especímenes que dio este deporte. Ex infante de marina, prefería estar rodeado de intelectuales, artistas y escritores más que al entourage clásico de los boxeadores. Vivió hasta los 81 años y uno de sus hijos fue Senador de los Estados Unidos. Probablemente esto le enorgulleció más que cualquier reconocimiento del público.
Nº2: Muhammad Ali (56 victorias, 37 knockouts y 5 derrotas)

Si, si, ya sé. The Greatest, el más grande, segundo ¿no?. Esta es mi lista, y si no les gusta, abajo tienen los comentarios. Ali tiene, probablemente, el mejor currículum que se presente en este ranking habiendo derrotado a Sonny Liston, Joe Frazier, George Foreman, Ken Norton, Oscar Bonavena, Archie Moore, Henry Cooper, Floyd Patterson y Earnie Shavers. Revolucionó no solo el boxeo sino todo el mundo del deporte convirtiéndose en un ícono político y un ícono pop, en una figura literalmente revolucionaria representando al grupo extremista de la Nación del Islam, recitando poesía, apelando al trash talk para despedazar psicológicamente a sus adversarios, y haciendo que el público entero quisiera ver sus peleas por la posibilidad de que le dieran una paliza (piensen en Floyd Mayweather hoy). Por si todo esto fuera poco era muy, muy bueno. Olvídense de The Rumble in the Jungle y del Thrilla in Manila, la resistencia y la inteligencia. Todos esos eran recursos de un zorro viejo. Volvamos al Alí joven. Volvamos a Cassius Clay, a ese monstruo que tenía la velocidad de manos, cabeza y piernas de un Welter en el cuerpo de un Pesado. Ese tipo que por momentos era intocable, que era imposible de noquear, que lanzaba ese jab a ritmo de vértigo sacado desde la cintura que dejaba atontado y particularmente molesto a cualquiera sea el tipo que tuviera enfrente. Piensen en ese boxeador y piensen en lo que se perdió el mundo con la injusticia que se cometió al obligársele a sufrir un parate de más de 3 años en el que pasó su pico como atleta fuera del ring por el simple hecho de negarse a pelear en una guerra que no consideraba suya. Alí tuvo todas las herramientas para ser el más grande, y la historia posterior a su regreso agiganta lo épico de su leyenda, lo ha transformado en un héroe, pero lamentablemente pasó los que hubieran sido sus mejores años fuera del mundo del boxeo lo que nos lleva al número uno de esta lista…
Nº1: Joe Louis (66 victorias, 52 knockouts y 3 derrotas)

The Brown Bomber es el mejor peso Pesado de la historia. ¿Quieren un ícono político? En plena época de la segregación racial, Louis era un ídolo estadounidense, tanto para negros como para blancos, noqueando al representante de la Alemania de Hitler Max Schmelling en una de las peleas más importantes a nivel icónico de la historia (un tanto injusta igual la aceveración de ubicar a Max como representante del nazismo, siendo que nunca fue cercano al régimen. Pero bueh, era alemán en esa época, a joderse (?)). ¿Quieren dominación? A día de hoy Joe Louis mantiene el récord de defensas del título mundial de los Pesados, en un número inigualable de 25 combates. ¿Quieren calidad en sus rivales?. El Bombardero despachó a Max Schmeling, Max Baer, Jim Braddock, Billy Conn, Jack Sharkey, Buddy Baer, Primo Carnera, y Jersey Joe Walcott. Estuvo invicto desde 1936 hasta 1950. Sus únicas derrotas fueron ante Schmeling, la cual vengaría más adelante en un brutal knockout en el primer round, y ya de viejo volviendo del retiro ante dos integrantes de esta lista como Ezzard Charles y Rocky Marciano. Nunca hubo ni habrá otro como él. Su instinto asesino era notable. No era espectacular, pero siempre encontraba la forma de acorralar a sus rivales y los tumbaba como si fueran solamente bolsas de papas. Además de ser uno de los pegadores libra por libra más devastadores que hayan pisado un ring, un juego de pies extremadamente eficiente y una economía de movimientos que le permitía afrontar las peleas entero todo el tiempo. Y, para ser justos, también perdió una parte de su mejor momento como profesional por culpa del gobierno norteamericano, aunque a diferencia de Ali no fue por negarse a ir al ejército, sino por sumarse al mismo durante la Segunda Guerra Mundial. El gobierno estadounidense le pagaría este servicio acosándolo por sus deudas impositivas, impuestos que le cobraban, por ejemplo, por peleas en las que había donado todos sus honorarios para el esfuerzo bélico del país. El final de su vida fue extremadamente triste, trabajando en un casino, consumido por su adicción a la cocaína y sus problemas mentales, pero en su juventud fue, nada más y nada menos, que el más grande exponente de la más importante de las categorías del pugilismo.