Por Eliseo Avramides

Lo primero que cabe explicar es el formato de estas series de campeonato, que se disputan al mejor de siete encuentros. La acción comienza con dos juegos en casa del equipo con mejor récord (en este caso, los Astros) y luego de un día de descanso continúa con tres encuentros donde se invierte la localía. De ser necesarios los Juegos 6 y 7, luego de un día de descanso posterior al quinto encuentro, los equipos regresan a la casa del mejor clasificado.

En una fantástica remontada, los New York Yankees se recuperaron de un 0-2 y se llevaron el juego definitorio en Progressive Field, para tumbar a los Cleveland Indians, quienes llegaban como el mejor equipo de la Liga Americana. Así, demostraron que no están de paso en octubre.

Por su parte, los Astros se llevaron una serie complicada frente a los Red Sox, donde los elogios se los tiene que llevar (una vez más) el bateo colectivo, que conectó 8 cuadrangulares, sumó 18 extra bases y fue el mejor de los ocho contendientes en promedio de bateo y de embasarse.

New York Yankees vs. Houston Astros

ALCS

Pitcheo

Con una serie que se fue hasta lo máximo y en la cual Joe Girardi necesitó mucho de sus lanzadores, los New York Yankees van a tener que mover un poco el orden de sus abridores para la Serie de Campeonato. Así las cosas, la apertura de hoy va a estar en manos de Masahiro Tanaka. Si bien en la previa de la Serie Divisional hablamos de los malos números del japonés en los partidos como visitante (los cuales deberían ser una alarma), la realidad es que en su último encuentro (lanzó en casa en el Juego 3) realizó una gran labor en la cual blanqueó siete entradas y su equipo se llevó la victoria. Detrás de él lo seguirán Luis Severino, CC Sabathia (quien lució muy bien en las primeras cuatro entradas del partido del miércoles) y Sonny Gray. La nota destacada vuelve a ser el bullpen. En las tres victorias en la serie; Aroldis Chapman, Tommy Kahnle y David Robertson se combinaron para lanzar ocho entradas y dos tercios sin permitir carreras. Chapman ponchó a 8 de 14 bateadores que enfrentó y lanzó más de cuarenta rectas por encima de las 100 millas (contra nueve en total por el resto de los lanzadores en estos playoffs), mientras que Kahnle, por su parte, lanzó dos entradas perfectas, donde solo precisó de seis bateadores y solo uno de ellos pudo evitar ser ponchado. No hay que olvidar a Chad Green; que tuvo un mal rendimiento en el segundo juego de la serie, pero que, tanto en el Juego de Comodín como a lo largo de toda la temporada, ha estado en un nivel magnífico; y a un Dellin Betances que perdió prácticamente todo el protagonismo.

El manager de Houston, AJ Hinch, definió solamente sus abridores para los dos primeros juegos en casa. Ellos serán Dallas Keuchel y Justin Verlander, invirtiendo de esta manera el orden en que salieran en la Serie Divisional, con la idea de darle un día más de descanso a este último, que lanzó dos entradas y un tercio como relevista en el juego que le terminó dando la serie a Houston. Detrás de ellos, no está tan claro cómo será el camino. Ni Brad Peacock ni Charlie Morton lucieron bien en sus salidas, aunque este último lo hizo un poco mejor; y Lance McCullers Jr. no luce recuperados de sus problemas de codo y su salida como relevista tampoco fue positiva. La agresividad de Hinch de la que hablamos antes de la serie frente a Boston se cumplió y fue de mucha ayuda para el equipo, ya que traer a Verlander y a su cerrador Ken Giles (quien lució muy bien) por más de una entrada en el último partido le permitió llevarse esa victoria. Si no hay mucho más para mencionar de la importancia del bullpen es porque las dos primeras victorias de Houston fueron por una buena diferencia. Lo que es un llamado de atención es que, después de dos muy buenas salidas al inicio de la serie, Chris Devenski tuvo un día para el olvido en el Juego 3. Entró a lanzar la baja de la séptima, sin outs y con dos corredores en base y doce pitcheos alcanzaron para que le conectaran tres imparables en fila, con los cuales Boston se puso 7-3 y ya no volvió a mirar atrás.

Verlander Keuchel

Los dos lanzadores de Houston buscarán acarrear a su equipo a la Serie Mundial

Defensa y ataque

Si antes de la última serie comenzamos el análisis de los Yankees hablando de Aaron Judge, esta vez corresponde hacer lo mismo, pero por distintos motivos. Su saldo en la divisional fue de un solo imparable en 20 turnos, con la cifra récord de 16 ponches para una serie de postemporada. En definitiva, el bateo colectivo de los de la Gran Manzana tampoco fue para destacar. Solo los Cubs, entre los ganadores de las series, promediaron menos carreras por juego que los Yankees en la última ronda. En ese panorama, destacaron Aaron Hicks, Greg Bird y Didi Gregorius. Este último fue la clave en el juego definitorio frente a Cleveland, luego de conectar dos cuadrangulares contra Corey Kluber. Tocará ver cómo los Bombarderos del Bronx, que se ponchan a niveles altísimos, podrán enfrentar a los lanzadores de los Astros, que si bien fueron segundos en la temporada regular en cantidad de ponches totales (justamente detrás de los Indians) no han estado tan dominantes en la Serie Divisional, a excepción de los ya mencionados abridores de hoy y mañana.

Didi

Didi Gregorius explotó el Juego 5 y fue el gran responsable de la ofensiva de New York

Por el lado de los Astros, cumplieron por ahora lo que se comentaba en la previa de la serie contra los Red Sox, y demostraron por qué fueron la mejor ofensiva en la campaña regular y castigaron a prácticamente todos los lanzadores de Boston. Encolumnados detrás de un grandioso José Altuve, que abrió la serie con tres homeruns en el primer juego, anotaron ocho carreras en sus dos victorias en casa. Detrás del de Maracay, es difícil quedarse con un solo nombre. Seis hombres conectaron al menos cuatro imparables en la serie, y dos de ellos (Carlos Correa y Alex Bregman) conectaron dos homeruns, pese a ser dos de lo que menos consistentes fueron en el plato. Si hay que destacar un nombre más, hay que ir con Yulieski Gourriel. El cubano de 33 años que transita su segunda temporada en Grandes Ligas, conectó 9 imparables en 17 turnos y solo fue retirado por la vía del ponche en una oportunidad. Hay que agregar que los bateadores de Houston suelen destacar por su paciencia en el plato, algo que puede ser un detalle que les dé una gran ventaja frente a un cuerpo de relevistas de los Yankees que llega con una carga de trabajo para nada despreciable y que podría verse aumentada en esta serie.

A diferencia de lo hecho en las previas de las divisionales, no vamos a hablar de las estrellas de cada equipo porque sería repetirse, pero vamos a mencionar nombres que pueden ser de importancia. Por el lado del campeón de la División Oeste, Josh Reddick merece mención. Y es que el veterano de 30 años, que en toda su carrera osciló cerca del .275 de promedio, esta temporada bateó para .314, con un porcentaje de embasarse de .363 y en la serie frente a Boston, equipo en el que hizo su debut en la liga, continuó por la buena senda, ayudado en gran parte por su buena selección de pitcheos.

Para los Yankees, puede ser vital lo que haga Brett Gardner. Y es que el jardinero de 34 años de edad tiene experiencia en estas instancias (ganó la Serie Mundial de 2009) y además está muy enfocado en sus viajes al plato, algo que quedó demostrado en este turno al bate (acá se puede ver cómo terminó) que fue clave para que su equipo asegurara la ventaja en el encuentro definitorio.

Predicción: Astros ganan 4-2

Una serie muy complicada de predecir. Los Yankees sorprendieron a muchos al ganarle a los Indians y está claro que su lineup tiene que ser respetado, especialmente si Aaron Judge logra salir de su bache. Si a esto le sumamos el hecho de que los Astros no tienen grandes garantías para abrir los juegos 3 y 4 (que serán en el Yankee Stadium), la serie se puede inclinar para los de Joe Girardi. Sin embargo, la antes mencionada paciencia al plato de los Astros y la profundidad de su lineup seguramente provocarán el desgaste de los brazos rivales, lo cual va a terminar dándole la victoria frente a un bullpen rival que, pese a ser grandioso, será difícil que pueda aguantar la carga de trabajo.