Nota de autoría de Patricio Hechem

Una nueva fecha de Eliminatorias y, como viene ocurriendo en los últimos tiempos, en la Argentina se empezó a hablar, otra vez, de que tiene que haber una renovación. Porque el equipo juega mal y, también, debido a que, varios futbolistas, están bloqueados mentalmente –esto repercute en su rendimiento futbolístico–.

No es novedad esta discusión; en NINN, post derrota contra Brasil por 0-3, en noviembre del año pasado, se generó el mismo debate (http://noinventamosnadanuevo.com/es-la-hora-de-cambiar/), pero la historia se repite. El principal argumento para contrarrestar el pedido de renovación siempre fue que, los convocados, eran los mejores y que por eso se los llamaba –además del, por supuesto, mérito de haber llegado a tres finales–. Ahora bien, los propios protagonistas reconocieron estar sufriendo, desde la cabeza, cada vez que les toca jugar con la Selección. Y, si se le suma tener a un técnico que no encuentra el equipo ni tampoco parece convencido con sus ideas, el conflicto es mayor.

Edgardo Bauza no pareció, ni ahora ni en su momento, el técnico adecuado para realizar algunos cambios que el equipo necesita(ba). Es cierto que, en tan solo ocho partidos, es complejo instalar lo que un entrenador quiere. Pero, además, la Argentina necesita una idea que convenza a los futbolistas, teniendo en cuenta que falta un año, y un poco más, para el Mundial. ¿Es el entrenador ideal para jugar la última Copa del Mundo con Messi siendo el mejor de todos?

Hay dos ejemplos recientes, que se pueden utilizar, pero ambos tienen un factor en común que la Selección no. Brasil y España renovaron luego de sufrir malos resultados, hechos que la Argentina no padeció (perder tres finales seguidas no se compara); el 1-7 contra Alemania y después quedar afuera, en la Copa América de 2015 y 2016, para Brasil; la eliminación, en zona de grupos del Mundial y la posterior derrota, ante Italia, en octavos de la Eurocopa de Francia, por parte de España. Entonces, desde el caos, es más sencillo jugársela por otros futbolistas.

La Selección no vivía en un caos, en cuanto a resultados, hasta que ahora ve peligrar la clasificación para el Mundial de 2018, pero además lo padece mentalmente. La desorganización de la AFA no ayuda a los jugadores tampoco, pero, en su momento, no fue un inconveniente para haber llegado a tres finales consecutivas. Cómo juegan en sus equipos, en Europa, ya poco importa, porque siempre se los convoca. No obstante, repasemos, tomando el 11 que enfrentó a Chile, cómo es el estado de forma de cada uno de los futbolistas (excepto por Messi, Dybala e Higuaín, que juegan siempre y, en su mayoría, bien).

Romero ataja poco y únicamente en las copas con el United; Mercado, en general, juega siempre, pero más como central o stopper que como lateral; Otamendi no es una fija para Guardiola, mientras que Funes Mori comenzó siendo suplente y parece haber recuperado el puesto; Rojo se ganó ser titular para Mourinho, pero como segundo central. Luego, Mascherano no juega de 5 desde hace varios años pero, en el caso de Biglia, sí lo hace como volante central (incluso es el capitán de Lazio). Agüero era titular hasta la llegada de Gabriel Jesús, y fue suplente hasta que el brasileño se lesionó y tuvo nuevas oportunidades; la gran cantidad de minutos de Di María, sobre todo desde la llegada de Draxler, fueron como extremo derecho (cambia la perspectiva del rosarino como jugador). Entonces, ¿realmente tienen que ser todos, o algunos, indiscutibles?

Varios no están en buen nivel y, si encima tienen que jugar en otra posición, el rendimiento es coherente al contexto que les toca –más allá de la parte mental–. Por otra parte, hay futbolistas argentinos que sí muestran cosas interesantes en Europa que, hasta ahora, no se los ha tenido en cuenta, como es el caso de Federico Fazio, Ezequiel Garay, Leandro Paredes, Alejandro Gómez, Diego Perotti, Joaquín Correa, entre otros (también Icardi, pero el problema mayor está en otros lados más que en el delantero centro). No es que se pide que los convoquen y que, de repente, comiencen a ser inamovibles en el equipo, pero aportarían una frescura y un estado de forma actual que, en el presente, varios en la Selección no lo tienen. Esta situación, por ejemplo, se vivió con Guido Pizarro; aunque no hizo nada extremadamente convincente frente a Bolivia, dejó una imagen positiva por el hecho de ser una cara nueva.

Probablemente, no es el momento oportuno para arriesgarse y hacer debutar a algún futbolista. Sin embargo, si es por eso, habría pocos escenarios en los cuales sí sería conveniente, aparte de que jugar con la Selección uno, o 100 partidos, siempre conlleva una responsabilidad. Otro detalle a remarcar, también, es que el próximo encuentro contra Uruguay recién será en agosto, por lo que los jugadores no convocados, que vienen llamando la atención ahora, quizás no estén de la misma forma en cinco meses (o, tal vez, incluso que haya más para convocar por su buen nivel).

Brasil y España renovaron luego de sufrir malos resultados, y que ninguno de los dos países esperaban. La Argentina va en camino a padecer lo mismo, aunque el fútbol es tan impredecible que nunca se puede estar seguro de lo que vaya a pasar. A poco más de un año para el Mundial, todavía hay tiempo de maniobra, pero no mucha. Confiemos en no ser desprevenidos, por el bien de la Selección.