El pasado domingo, los Philadelphia Eagles (11-2) vencieron de visitantes a los Los Angeles Rams (9-4) por 35-43 y nos regalaron un verdadero partidazo en lo que fue un encuentro entre dos pesos pesados de la Conferencia Nacional de la NFL. Este triunfo no sólo permite a los de Pennsylvania ser el nuevo líder de la conferencia, sino que también les aseguró su boleto a los playoffs por primera vez desde 2014, al ganar la división Este de la NFC sobre Cowboys, Redskins y Giants.

Pero no todas fueron buenas para las Águilas: hubo una mala noticia. Bah, decir mala noticia es quedarse corto; una catastrófica noticia. Su Quarterback, Carson Wentz, líder en la NFL en pases de anotación con 33, sólo 7 intercepciones y más de 3200 yardas áreas, sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior que lo hará perderse todo lo que resta de este curso y quizá hasta el comienzo de la próxima campaña. Esta novedad desató el pánico en la ‘Ciudad del Amor Fraternal’. Perder a un candidato a MVP es una catástrofe para cualquier equipo, entonces toca ver qué puede hacer Philly para mantener las esperanzas de llevarse su primer anillo de Super Bowl en su larga historia (sólo cuentan con títulos de la vieja NFL previa a la fusión con la AFC).

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Antes que nada hay que decir que después de la lesión de Wentz el mariscal de campo titular para los Eagles es Nick Foles y todo parece indicar que lo hará hasta que termine el año para su equipo.

¿Ahora, quién es Foles? Egresado de Arizona, fue drafteado por los Eagles en 2012 y tuvo sus 5 minutos de fama cuando el entonces titular Michael Vick sufrió una lesión en los isquiotibiales contra los New York Giants. Como si de un cuento de hadas se tratara, Nick tuvo una temporada magnífica guiando al equipo hasta la postemporada (en la que fue la última vez que habían pisado los playoffs hasta este año) con una temporada espectacular de 27 TD – 2 INT, liderando la liga en rating pasador con una marca de 119.2 (para que se den una idea esta marca sólo es superada por Peyton Manning en 2004 con 121.4 y Aaron Rodgers en 2011 con 122.5).

Luego de esa temporada, Foles nunca fue capaz de igualar esos números o aunque sea tener una temporada decente. Así es como pasó de ser un MVP del Pro Bowl a ser un QB suplente en equipos como St Louis o Kansas City. Este año llegó de nuevo a Philadelphia para ser suplente de Carson Wentz en su segundo año como profesional.

La pregunta que se abre es ¿Siguen vivas las chances de los Eagles de ganar el Super Bowl sin su QB franquicia? La respuesta es sí, pero pasan de ser favoritos a correr muy de atrás. Desde mi punto de vista sólo hay dos formas que Philadelphia se lleve el anillo: La primera y más improbable es que Foles vuelva a tener el nivel de ese año 2013 en estos últimos seis encuentros que quedan de camino al trofeo Vince Lombardi; pero eso es prácticamente imposible.

La magia del ex Arizona se fue llevada por el viento, hoy por hoy es un mariscal con pies pesados y una subóptima fuerza de brazo. La segunda es la más probable dentro de estas bajas posibilidades: que el juego terrestre se vuelva incontenible y la defensa se vuelva dominante. La defensiva Eagle dio la cara tras la lesión de Wentz en el Los Angeles Memorial Coliseum para terminar ganando el partido gracias a un fumble forzado y una intercepción con el tiempo cumplido devuelta para seis puntos que cerraron el juego.

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La mejor línea defensiva de la NFL ante un desafío de proporciones gigantes

Es que la defensa de Philly es muy buena; el coordinador Jim Schwartz es de los mejores en la actualidad y ha logrado ensamblar un frente defensivo que inspira confianza situándose como la mejor unidad contra la carrera, permitiendo sólo 71 yardas terrestres por partido y un muy respetable decimotercer puesto contra el pase. La línea defensiva cuenta con nombres como Fletcher Cox, Timmy Jernigan, Brandon Graham, Vinny Curry, Beau Allen, Chirs Long y Derek Barnett que le otorgan una profundidad que ningún otro equipo en la liga posee.

Tienen una buena pareja de safeties como lo son Rodney McLeod y Malcolm Jenkins, además de un grupo interesantes de linebackers que, a pesar de tener la baja de Jordan Hicks, cuenta con jugadores muy capaces como lo son Mychal Kendricks y Nigel Bradham. El punto más débil era la posición de cornerback, que fue reforzada con un Ronald Darby en buen nivel, dos veteranos rendidores como lo son Jalen Mills y Patrick Robinson, sumados al rookie Rasual Douglas de una temporada interesante cuanto menos. Todos esos nombres conforman una escuadra está a nivel elite dentro de esta NFL cada vez más centrada en el ataque y son los que deben dar la cara por el equipo como en California en lo que resta de temporada.

Por el lado del ataque, como ya hablamos, Foles como mucho puede ser un correcto QB, que lo único que debe asegurarse es de ‘no romper nada’ y no perder el balón casi nunca, ayudado por un muy buen cuerpo de receptores que cuenta con Alshon Jeffrey (recuperando el nivel de estrella que supo tener en Chicago), Nelson Agholor (dando por primera vez en sus tres años como profesional muestras de su verdadero talento) y dos velocistas como lo son Mack Hollins y Torrey Smith.

La gran figura de los Eagles está en la posición de ala cerrada: Zach Ertz debe ser el arma principal del QB por su gran tamaño y manos seguras, habilidades que lo habían llevado a desarrollar una química especial con Carson Wentz. Pero no todo muere ahí ya que Philadelphia cuenta con dos armas valiosas como lo son Trey Burton y Brent Celek, que en casi cualquier otro equipo serían titulares en esa posición. Eso si, la línea ofensiva es un punto flaco hoy. Después de la lesión del tackle izquierdo Jason Peters hace ya varias semanas, su reemplazante Halapoulivaati Vaitai no ha estado a la altura a la hora de proteger al mariscal. Del otro lado quizá está el mejor tackle derecho de la liga, Lane Johnson, y la parte interior, a pesar de ser capaz de aguantar los embates de las líneas defensivas rivales la mayoría de las veces, se destaca más por sus bloqueos a la hora de correr el balón.

Acá es dónde me quiero detener un segundo porque hemos llegado a la clave que determina que Philadelphia siga manteniendo chances de ganar el Super Bowl: el juego terrestre. Es que hoy Philly tiene el segundo mejor ataque por tierra de toda la NFL, promediando más de 140 yardas por juego

¿Cómo se logran esos números? Teniendo un backfield que tranquilamente se podría llamar un ‘monstruo de tres cabezas’, con tres jugadores diametralmente opuestos que se complementan a la perfección para explotar cada parte distinta del juego. Arranquemos hablando de Legarrette Blount, jugador que el año pasado lideró la NFL en touchdowns por acarreo gracias a su fuerza, habilidad para romper tackles y escaparse del primer contacto. Es verdad que no es el jugador más veloz del mundo pero es un miembro valioso en este equipo.

Si se necesita velocidad entoncer hay que ir por el lado del rookie Corey Clement, un velocista capaz de doblar la esquina y escaparse por su aceleración, además de tener manos muy seguras que lo hacen una amenaza desde el ‘flat’. Finalmente tenemos al miembro más nuevo del equipo, hablamos ni más ni menos de Jay Ajayi que, después de un flojo comienzo de año en Miami, fue tradeado a Philadelphia por migajas y por el momento ha rendido gracias a su combinación de fuerza, elusividad y velocidad que detrás de una línea ofensiva competente (algo que los Dolphins no tenían) rinde frutos. El juego terrestre será la parte más importante de esta era sin Wentz, no sólo por sacarle presión de encima a Nick Foles sino también para ayudar a comerse el reloj de posesión. Hoy por hoy los Eagles son el equipo por lejos que más tiempo tiene el balón en sus manos con más de 435 minutos en total (33:33 por partido y 2:51 por drive vía Pro Football Reference). Parece obvio, pero mayor cantidad de tiempo con la pelota en su poder se traduce en más chances de ganar, no sólo porque hacen que la defensiva rival se canse si no que también le da vitales minutos de descanso a un defensa que será exprimida al máximo.

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Por último, hay que hablar sobre el head coach Doug Pederson. Personalmente tengo mis dudas si el ex coordinador ofensivo de Andy Reid será capaz de llevar a buen puerto esta situación. Por momentos el playcalling (las jugadas mandadas por el entrenador) deja mucho que desear. Sin ir más lejos post lesión de Wentz mandó nueve pases seguidos para Foles (algo demasiado arriesgado para un mariscal que viene de ser suplente todo el año) olvidándose del juego por tierra.

Pero no todas son malas. El sistema de Pederson puede ser increíblemente bueno para el nuevo mariscal de campo titular: los Eagles son el equipo que más juega en ataque lo que se llama pass-run option (jugada donde el QB decide si darsela al corredor o quedarsela él ya sea para correr o pasar), un esquema que es muy similar al que usó Chip Kelly en el año 2013 que hizo que Nick Foles brillara como ya hablamos. Obviamente el ex Ram y Chief no es Carson Wentz ni está cerca de tener sus capacidades atléticas que deleitaron este año, pero si este plan de juego se puede adaptar a no pedirle demasiado a su QB dentro del PRO, las chances siguen siendo altas para el equipo del noreste.

Entonces, ¿Es real el pánico que se ha generado en Philadelphia o es simplemente una exageración? Es real porque perder a un candidato para MVP siempre es una pérdida irreparable, pero los Eagles tienen suficiente equipo para poder sobrepasar esto aunque sea poco probable. Ahora sólo queda esperar y ver que ocurre porque, como siempre, la NFL es una maravillosa caja de sorpresas.