Por Eliseo Avramides

Lo primero que hay que aclarar para hablar de las Series Divisionales de la Liga Nacional es que aquí no hay bateador designado. Es decir que los lanzadores toman su turno al bate, tal como se vio en el Juego de Comodín, donde el relevista de Arizona, Archie Bradley, conectó un triple en un momento crítico del juego.

Para meternos en esta serie, cabe decir que los Chicago Cubs tardaron mucho en volver a parecerse a ellos mismos. De hecho, de haber estado en otra división distinta de la Central, posiblemente podrían haber quedado fuera de la postemporada. Por suerte para ellos, nadie en la esa división se acerca remotamente a su talento, por lo que pudieron encarrilarse primero en los números y después en el juego, especialmente en lo que respecta al bateo. Enfrente estarán los Washington Nationals, que ganaron la división Este por cuarta vez en seis años pero no han podido ganar una sola serie de playoff desde su llegada a la capital en 2005. En 2012, dejaron ir la serie frente a los Cardinals luego de ir ganando 6-0 en el juego definitorio, tras perder una ventaja de dos carreras con dos outs en la novena entrada. El año pasado, las lesiones evitaron que contara con su rotación completa frente a los Dodgers, en una serie que también terminó en derrota en el quinto juego. Este año, las cosas lucen distintas para la tropa de Dusty Baker.

Chicago Cubs (92-70) vs. Washington Nationals (97-65)

cubsnatssche

Pitcheo

Muy distinto se ve el panorama del pitcheo abridor de los Cubs si lo comparamos al de hace doce meses. Esto tiene que ver no solamente con una merma en el nivel de sus abridores, sino también con que la defensa dio un (lógico) paso atrás después de jugar a niveles de grandeza histórica la pasada campaña. Para el Juego 1, Joe Maddon eligió a Kyle Hendricks, recordado porque el mismo Maddon lo sacó en el Juego 7 de la Serie Mundial cuando venía dominando a los Indians, en un movimiento que le valió merecidas críticas al entrenador. La decisión encuentra su lógica en que, después de un difícil inicio de temporada, el joven de 27 años fue el lanzador más consistente del equipo en los últimos dos meses. Esto se dio gracias a que logró controlar sus lanzamientos sin perder velocidad (algo que le venía sucediendo antes y que no se puede permitir, ya que no es un pitcher que destaque precisamente por la fortaleza de su brazo), con lo cual logró aumentar la cantidad de batazos que le conectan por el suelo (en el último mes tuvo un Groundball percentage de 55,3% a comparación de valores por debajo del 50% entre junio y agosto). Detrás de él vendrán Jon Lester, José Quintana y Jake Arrieta (de ser necesario un Juego 4, sino no hay que descartar que aparezca antes como relevista). De Lester hay que decir que por los números estamos sin dudas ante una de las peores temporadas en el último lustro, pero que sus grandes antecedentes en postemporada son invaluables. Por su parte, Quintana se vio bien en el último mes, mientras que todo lo contrario sucedió con Arrieta.

Enfrente se encuentra posiblemente uno de los mejores combos 1-2-3 que hay en Grandes Ligas. Está claro que la figura que sobresale en ese trío es la de Max Scherzer, ganador del Cy Young el año pasado y claro candidato a revalidar dicho honor. El problema con el zurdo es que padeció una lesión en una de sus piernas la semana pasada y no está definido si lanzará en el segundo o el tercer juego. De hacerlo en el Juego 3, tendría un día más para recuperarse, pero quedaría descartado para abrir un potencial Juego 5. El juego en que no lance Scherzer estará a cargo del otro zurdo, Gio González. Si bien el antiguo pitcher de Oakland acarrea muy buenos números (una ERA de 2.96 en 201 entradas), una mirada a algunos números avanzados muestra que la buena defensa que su equipo le viene brindando le dio una ayuda para nada despreciable a sus estadísticas. Para ilustrar esto, podemos ver que el BABIP (que representa el promedio de bateo contando las pelotas que se ponen en juego, es decir que saca de la ecuación tanto homeruns como strikeouts) este año fue de .258, un número ostensiblemente por debajo de lo normal en esta categoría. A esto hay que agregar que la cantidad promedio de ponches por cada nueve entradas (se calcula de manera similar a la ERA) disminuyó a su cantidad más baja desde que llegó al equipo en 2010. Caso completamente contrario es el del abridor del Juego 1, Stephen Strasburg, que en 10 salidas desde la pausa de mitad de temporada se vio demoledor, ponchando a casi 11 hombres cada 9 entradas y permitiendo solo 5 extra-bases en 234 turnos al bate que enfrentó. Números que demuestran que está acompañando todo su material con una gran fortaleza mental.

Stephen Strasburg gozó de buena salud, lo cual le permitió volver a dominar.

Stephen Strasburg gozó de buena salud, lo cual le permitió volver a dominar.

Si hablamos de relevistas, aquí la ventaja parece ser de los Cubs. Sin embargo, cabe destacar que la gerencia general de Washington convirtió una gran debilidad de su equipo en, al menos, una unidad respetable con los cambios que trajeron a Brandon Kintzler, Ryan Madson y Sean Doolittle. Este último lució muy bien, lanzando mayormente en la novena entrada; y Madson, con 37 años, trae a sus espaldas mucha experiencia en postemporada, con dos anillos de Serie Mundial incluidos, además de haber tenido una gran temporada regular.

Del lado de Chicago, nos encontramos con un bullpen más profundo. Wade Davis es el habitual encargado de cerrar los partidos y este año ponchó a 79 bateadores en casi 60 innings lanzados. Para secundarlo, Joe Maddon cuenta con un sorprendente Brian Duensing, además de los ya conocidos Mike Montgomery (que este año se repartió entre el bullpen y la rotación abridora), Carl Edwards Jr. y Pedro Strop, hombres que aparecen como opciones viables. Restará ver cómo se adapta el manager a la falta de Aroldis Chapman, quien volvió a New York.

 

Defensa y ataque

Si comenzamos por los Nats, es mandatorio hablar de Bryce Harper. Sucede que la gran estrella de este equipo se lesionó la rodilla en agosto y recién pudo regresar en la última semana de la temporada regular. De esta manera, será importante ver si se encuentra rápido con su mecánica al bate, porque de lo contrario la serie no le va a dar tiempo a reponerse. Su mejor compañía en la ofensiva va a estar en Anthony Rendón (legítimo candidato al MVP del Circuito Viejo), Daniel Murphy (quien ratificó su status de estrella) y un candidato al mejor regreso del año, el primera base Ryan Zimmerman. Asimismo, es cierto que el lineup de los de Dusty Baker tiene varios huecos, ya que no tiene buenos bateadores en la receptoría (donde se espera que el tiempo de juego se lo dividan José Lobatón y Matt Wieters) y en el jardín izquierdo, donde Jayson Werth tuvo una campaña plagada de lesiones y su reemplazo podría salir de los veteranos Adam Lind y Howie Kendrick.

Los de la ciudad de los vientos llegan como el equipo que más carreras (423) anotó en la segunda mitad de temporada, ayudados en gran parte por un gran Kris Bryant y de quien se dijo que tenía un año flojo, lo cual no se refleja en sus números, casi idénticos a los de 2016 (si bien tuvo menos apariciones al plato, su porcentaje de embasarse aumentó en más de 20 puntos y su promedio al bate tuvo una leve mejoría). En el núcleo de los campeones de la última temporada; Anthony Rizzo mantuvo su nivel, tanto al bate como en la defensa, mientras que Willson Contreras dio un paso adelante y le agregó algo de poder a su bate (especialmente reflejado en la cantidad de cuadrangulares que conectó). La otra cara de la moneda es Ben Zobrist, que tuvo posiblemente su peor año al bate desde que se asentó en Grandes Ligas en 2009. Tampoco luce prometedor el presente de Addison Russell.

Kris Bryant tuvo una gran segunda mitad de campaña para volver a su nivel de MVP.

Kris Bryant tuvo una gran segunda mitad de campaña para volver a su nivel de MVP.

Algunos nombres que pueden inclinar la serie:

X-Factor

Albert Almora Jr. (Chicago): El jardinero central, que compartió mucho tiempo de juego con Jon Jay, mejor en el bateo cuando se enfrenta a lanzadores zurdos, algo que podría ser de vital importancia cuando veamos a Gio González en el montículo. A esto hay que agregar que puede ser importante a la defensiva.

Michael Taylor (Washington): El reemplazante de Adam Eaton lo hizo de manera más que respetable en el ataque, pero en la defensa fue sencillamente superador. Convirtió con relativa facilidad jugadas muy difíciles, tanto por piernas como por el buen trabajo con su brazo.

La estrella

Jake Arrieta (Chicago): Teniendo en cuenta que ya hemos hablado de Kris Bryant, toca hacer foco en el mejor abridor que tiene hoy Joe Maddon, quien está programado para lanzar en Chicago, ya que sufre la misma lesión que el as de Washington en una de sus piernas y necesita recuperarse. Es una posibilidad latente que termine lanzando en un juego de eliminación, tal como hiciera hace doce meses en la Serie Mundial.

Anthony Rendón (Washington): Sin dudas el tercera base recibirá votos al MVP, y lo tiene merecido después de llegar a su récord personal en homeruns (25), bases por bolas (84) y porcentaje de embasar (.403). De Rendón podemos esperar mucha disciplina al plato, lo cual lo hace una piedra en el zapato de cualquier lanzador.

Predicción: Nationals ganan 3-1

Las dudas que se ven en la rotación de los Cubs pueden hacer mucho daño a un equipo que está en un buen nivel. Por su derrotero, es difícil imaginar a Washington ganando, y más en cuatro juegos, pero Strasburg se ve demasiado enfocado en su trabajo y llevarse el primer juego podría ser clave. De cualquier manera, cabe esperar partidos que se decidan con una gran cuota de drama. El Juego 2 es un firme candidato si Jon Lester no se impone por experiencia desde el comienzo.