Las finales de Conferencia dieron dos duelos con trámites distintos a lo que hubiésemos imaginado en la previa. Nick Foles se calzó la máscara de perro y el traje de héroe para catapultar a los Eagles a la final mientras que Tom Brady y los Patriots una vez más orquestaron una remontada memorable en un duelo muy cerrado.

Jakcsonville Jaguars 20 – 24 New England Patriots

Gracias a unos ajustes defensivos y con un par de anotaciones en el último cuarto, Tom Brady y Bill Belichick llevaron a los Patriots al Super Bowl por tercera vez en cuatro años. Fue un ajustado y duro triunfo por 24 – 20 sobre los Jaguars.

Los Jacksonville Jaguars entraron al último cuarto con una ventaja de 10 puntos. Durante poco más de 2 cuartos habían jugado bien. Su defensiva estaba conteniendo a New England y Blake Bortles estaba respondiendo con creces pero en el último cuarto todo eso desapareció. Con sus últimos drives ofensivos no fueron capaces de mover el balón y mucho menos de hacer correr el reloj. Ya se veía venir.

Cuando Brady recibió el balón con poco menos de 5 minutos en el reloj y New England abajo por 20-17 todos los que estábamos viendo el partido sabíamos que iban a anotar. Brady se calzó su traje de cirujano y metódicamente lanzó pase tras pase hasta encontrar a Danny Amendola en el fondo de la zona de anotación para completar la remontada.

Previo a esto, Jacksonville, había tenido un gran partido. En la primera mitad la ofensiva de los Jaguars acumuló 200 yardas y 14 puntos gracias a un muy buen plan ofensivo de parte de Nathaniel Hackett que combinó acarreos de parte de Fournette y Grant con jugadas de play action ejecutadas a la perfección por Blake Bortles.

La defensiva por su parte, supo contener y limitar durante buena parte del partido a Brady poniéndole presión y forzando drives cortos.

Esto no fue un meltdown de parte de los Jaguars. Sin embargo Jacksonville dejó algunas chances en el terreno.

Una de las jugadas que comenzó a inclinar el destino del partido en favor de New England fue la recepción de Mercedes Lewis (en zona de puntos) anulada por retraso de juego. El drive terminaría con Jacksonville despejando el balón.Luego los Patriots marcharían 83 yardas (ayudados por 47 yardas en penalidades) y terminarían anotando en un acarreo de James White. New England recortó la distancia a 14-10 cuando Jacksonville podría haberse ido al descanso arriba con 7 o 3 puntos más.

Como si con eso no fuese suficiente, con 55 segundos por jugar en la primera mitad y arriba 14-10, los Jaguars optaron por arrodillarse dos veces y dejar correr el reloj. No queda claro cuál fue la lógica detrás de la decisión. La realidad indicaba que Jacksonville había movido bien el balón durante la primera mitad ¿Acaso tuvieron miedo de dejarle a Brady tiempo en el reloj para volver a anotar?

Sin negar la grandeza de Brady y Belichick, a lo largo de sus 17 años siempre han recibido contribuciones claves de parte de jugadores no tan galardonados. Malcolm Butler hace un par de años, James White en el último Super Bowl son los ejemplos más recientes. Cuando Rob Gronkowski tuvo que salir del partido por conmoción me pregunté quién sería el jugador que iba a dar la cara y hacer ese step up necesario, esta vez fue Danny Amendola quien se conectó incansablemente con Brady para completar pases cuando New England más lo necesitaba. En los últimos dos cuartos, Amendola, atrapó 5 pases para 56 yardas y 2 anotaciones.

Aún con el impresionante esfuerzo de Amendola, los Jaguars tenían tiempo de anotar y ahí fue cuando apareció Stephon Gilmore quien con un vuelo heroico desvió el pase de Bortles para prácticamente  sentenciar el partido.

Jakcsonville tuvo las oportunidades y hasta se puede argumentar que jugó mejor. Lo cierto es que los Jaguars dejaron puntos en el camino y New England es un equipo al que hay que “matar” varias veces si se quiere ganar. La AFC otra vez rendida ante la grandeza de Brady y Belichick.

Minnesota Vikings 7 – 38 Philadelphia Eagles

El domingo por la noche los Philadelphia underdogs destruyeron, con un contundente 38 – 7, destruyeron los sueños de Minnesota de ser el primer equipo en jugar un Super Bowl como local.

Philadelphia se vio como el mismo equipo que lograra 13 victorias durante la temporada regular y ciertamente utilizó la misma fórmula para llevarse la victoria ante Minnesota.

Doug Pederson volvió a diseñar un gran plan ofensivo basado en RPOs – run pass options –  y pases rápidos que les valieron jugadas grandes con Blount, Ajayi, Ertz y Jeffery y a la vez minimizaron el efecto de la línea defensiva de los Vikings.

Sin embargo, no se trató solamente de un gran plan ofensivo. Se suponía que Foles iba a ser una de las debilidades de estos Eagles pero en un período de 6 semanas pasó de ser un reemplazo eficiente a ser cuestionado por todos para luego convertirse en una súper estrella. Su excelente desempeño ante Minnesota es sin dudas el pico más alto de su carrera eclipsando aquella temporada 2013. En una perfecta personificación de Carson Wentz, Foles, lanzó 26/33 para 352 yardas y 3 anotaciones, siendo agresivo con su brazo y alargando jugadas con una movilidad que no habíamos visto hasta el momento.

Los Eagles dominaron en ambos lados de la línea de scrimmage, poniendo mucha presión sobre Case Keenum obligándolo a cometer errores y neutralizando con su línea ofensiva a Everson Griffen y compañía.

Una semana después del Minneapolis Miracle, los Vikings chocaron contra unos Eagles que se encargaron de sistemáticamente despedazar todo aquello que Minnesota supo hacer bien a lo largo de la temporada regular.

Y si la defensiva sufrió un colapso, la ofensiva no estuvo mucho mejor con Keenum sucumbiendo ante la presión. El partido comenzó bien para Minnesota, moviendo bien la pelota con sus corredores y aprovechando las oportunidades que se les generaron por aire. Así, el primer drive del partido terminó con la anotación de Kyle Rudolph que sería la única del partido para ellos.

De ahí en más fue todo negativo para Minnesota. En la previa del partido mencionábamos que una de las claves del partido iba a estar en cómo respondiera cada quarterback a la presión impuesta por dos de las mejores líneas defensivas de la Liga. En esto, Keenum, se llevó la peor parte.

Un par de series ofensivas después de la anotación, Kyle Long, forzó una intercepción que fue devuelta por Patrick Robinson hasta la zona de anotación. Poco antes de terminar el segundo cuarto, una nueva pérdida de balón para Minnesota (fumble recuperado por Kyle Long) fue capitalizada por Foles para terminar de inclinar la balanza en favor de los Eagles.

Más allá de su plan ofensivo, párrafo aparte merece Doug Pederson que, aun con la ventaja parcial nunca sacó el pie del acelerador y siguió buscando anotar para así descartar cualquier intento de remontada de parte de los Vikings.

El triunfo ante Minnesota le valió a Philadelphia el pase al Super Bowl donde nuevamente llegan como underdogs. Al igual que en las dos últimas semanas, no deberíamos descartarlos como posibles ganadores.

Philadelphia es un equipo bien administrado por Doug Pederson y cuenta con uno de los mejores y más completos rosters de la NFL. Tienen un frente defensivo dominante y una secundaria capaz de generar jugadas importantes. Cuentan también con un versátil juego terrestre y un mariscal que ha demostrado ser capaz de jugar a un excelente nivel en instancias importantes.