En un anuncio bastante milenial por parte de ambos (los dos por twitter y McGregor mofándose de Mayweather) el 14/6/2017 será recordada como la fecha en donde se fusionaron los mundos del boxeo y el MMA para dar la esperada -aunque posiblemente también odiada- Mayweather-McGregor el 26 de Agosto del corriente año.

El combate fue cocinándose de a poco, se podría decir que a finales de  2015 tras la victoria de McGregor a Jose Aldo. Con un KO contundente en tan solo 14 segundos, el irlandés obtuvo la notoriedad por sobre el mundo del UFC y  más temprano que tarde empezó la pica con Mayweather. ESPN tiene un timeline para seguir.

El boxeo es un deporte que bajo las reglas de Queensberry empezó en 1895, y a pesar de algunos cambios, se puede decir que allí nació su versión moderna. El MMA en parte es una mezcla de artes marciales que comenzó en 1993 (aunque el valetudo brasileño remonta de 1920) por lo que en buena medida es modernidad pura. En parte son dos públicos que se mezclan y en parte no. No digo que haya un odio encarnizado sino mas bien ninguneadas y una necesidad por ser el deporte rey de peleas.

Lo que genera este duelo – más allá del dinero, obvio- es que Conor McGregor  tiene un estilo de “boxeador” para las MMA. Golpea fuerte con sus puños, no usa Ju-Jitsu brasileño en sus peleas y si bien usa patadas son low kicks por lo general. Con buenos movimientos en el octágono, un paso de ajuste adelante-atrás para no quedar expuesto al grappling y con caradurez para faltarle el respeto a sus rivales. Su estilo es el que puede adaptarse a un cuadrilátero de boxeo o por lo menos eso nos hace creer.

Y pongo el énfasis en McGregor y no en Mayweather, porque movió el avispero lo suficiente para estar en el radar. Para generar la masa critica de comentarios y trascendencia para lograr el combate. Floyd, en cambio como siempre agazapado al contragolpe se manejó con tranquilidad y hasta la defensiva para llegar al negocio como siempre, dominando los tiempos. Por ahora, el tiempo no lo abandonó nunca y no parece ser que ocurra ahora.

El 2016 fue atareado para McGregor, con 3 peleas en diferentes pesos y llevando la bandera del UFC tras la caída de Ronda Rousey. No hubo lugar para más que juegos de artificio en 2017, con un descanso por paternidad, el europeo se preparó solo para boxear consiguiendo las licencias de California y Nevada. Hubo un problema en al de Nevada. En la conferencia del UFC202, Conor lanzó una botella e hizo un quilombo infernal aunque luego fue perdonado. Pero seamos honestos, si le dieron la licencia a Rocky Balboa para boxear a los sesenta…. ah, cierto es ficción. Dejemos ahí.

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A nivel económico realmente funcionará el combate. Para MayPac, el dinero desarrollado estuvo en 625 millones de dolares aproximadamente. Basicamente fue una monstruosidad de guita por el PPV (4,45 millones de compras) y la venta de entradas (70 millones de dolares) a lo que se sumó una gran memorabilia, sponsors, y apuestas. Si podrá superar esta pelea ese hito es algo que está por verse aunque quedándose cortos en un 70% del dinero será más que suficiente.

Respecto a lo deportivo, el duelo será en 154 libras (algo correcto, McGregor no pelea en 145 desde 2015 con dos peleas en 170 y una en 155 libras) y con guantes de 10 onzas, algo que Floyd ya hizo contra Marcos Maidana y que generó controversia. Los guantes de MMA son generalmente de 4 onzas con lo que limitará el poder del irlandés. Aunque posiblemente y como en casi toda la carrera de Mayweather difícilmente sea conectado con una combinación que lo termine de vencer. Yendo a los puntos, es prácticamente invencible. En el undercard, será todo del boxeo con Mayweather Promotions usando a Gervonta Davis y a Badou Jack, toda la carne al asador.

Para el legado, o si se quiere la prosperidad de ambos deportes en parte no están en juego en este pleito. Si bien el orgullo de los fans de cada deporte se expondrá indudablemente, es probable que sea más consumido por el espectador neófito o el de las grandes carteleras. En ese sentido, el publico del boxeo y más el mexicano-americano no creo que quite su mirada de la otra gran pelea del semestre, Canelo-GGG. Para el publico del UFC, posiblemente se siga con mayor atención.

Aun así el crossover, es tan solo un momento y una pelea, difícilmente vuelva a ocurrir algo así y está más que claro que ambos deportes seguirán por caminos paralelos.

Se podría decir que Mayweather tiene más para perder, su promotora no es mala pero no mueve el amperimetro y se cierne a su figura. Para el UFC, la promoción hasta la estratosfera de su principal figura es algo importante, dado el costo que valió la empresa a sus nuevos dueños (la friolera de 4 mil millones de dolares) que tan solo pudieron verlo en el UFC205.

Como se sabe, chocan dos mundos el 26 de agosto. Por un lado el mejor exponente del MMA de la actualidad y por el otro uno de los mejores boxeadores de la historia (aunque sea en hype y defensa). Uno con 28 años en su prime y el otro con 40 años en lo que será seguramente su pelea final. No es la pelea que queremos, mucho menos la necesitamos, y es más show que deporte. Aun así la tenemos y aunque sea de forma superficial hay que disfrutarla.