Es difícil encontrar jugadores realmente bajos que hayan llegado a la NBA y mucho menos triunfar en ella. Pero también es extremadamente difícil encontrar tipos muy, pero muy altos que tengan la coordinación necesaria como para transformarse en jugadores útiles. El día de hoy vamos a hacer un repaso por los diez mejores jugadores menores a 1,80 metros en haber pisado una cancha de la mejor liga de básquet del planeta

Nota del Autor: Si un jugador como Allen Iverson probablemente entraba en este ranking pero siempre se lo declaró como más alto de lo que era en realidad, no entra. Usamos solamente las medidas oficiales de la NBA. Que lo disfruten.

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Bonus Track-Isaiah Thomas

Arrancamos con un jugador que todavía no ha llegado a su mejor momento. Recién firmado por los Phoenix Suns, probablemente en Arizona vaya a tener, por estilo de juego, sus años de gloria. Isaiah es ante todo un anotador. Puede tirar y es extremadamente veloz atacando a canasta. Actualmente ejerce de sexto hombre en los Suns, pero las dudas sobre el futuro contractual de Goran Dragic probablemente signifique que tendrá un rol cada vez más preponderante en el juego de los dirigidos por Jeff Hornacek.

10-Nate Robinson

Una de las pocas decisiones correctas que tomó el legendario Isiah Thomas como General Manager de los New York Knicks fue el draftear a este base de 1.75 metros con el pick 21 del draft del 2005. Buen tirador, excelente atleta (tiene una fortaleza física que no se condice con su tamaño) y mejor volcador (llegó a ganarle un concurso de volcadas en un All Star Game a Dwight Howard), en la Gran Manzana llegó a promediar 17.2 puntos por partido en un año. Eventualmente sería traspasado a Boston donde comenzaría un periplo que sigue sin terminar como baldosero, aportando goleo desde el banco allí donde se lo necesite. Juega hoy por hoy en los Denver Nuggets después de recuperarse de una grave lesión en una de sus rodillas.

9-Spud Webb

No hay mejor forma de transformarse en una leyenda que medir 1.68 metros y hacerse la fama como dunker. Tal era así que Webb llegó a ganarle un concurso de volcadas en un All Star Game a su compañero de equipo en los Hawks, el mismísimo Dominique Wilkins. Obviamente era el jugador que más “fuerte” y con más decisión terminaba atacando a canasta, pero lo cierto es que su juego era bastante limitado. Aunque marcaba buenos números en goleo, no era un jugador con mentalidad armadora y mucho menos un tirador.

8-Michael Adams

De la mano de Paul Westhead en Denver pasaron dos cosas: 1) El equipo fue un fracaso. 2) Implementó el juego más rápido y con más tiros tal vez de la historia de la liga. Beneficiado se vio el diminuto Michael Adams que en el año 1991 llegó a promediar la friolera de 26.5 puntos, 10.5 asistencias y 2.2 robos por partido. Su goleo esa temporada fue el máximo de cualquiera de los miembros de esta lista. Al año siguiente llegó, incluso, a ser elegido como All Star por el Oeste. Aunque en sus diez temporadas en la liga aportó generalmente buenos números, nunca volvió siquiera a acercarse a ese nivel y terminó en Charlotte compartiendo equipo con otro integrante de este ranking.

7-Terrell Brandon

Me sorprendo encontrando que T.B. llegó a ser elegido para participar en el All Star Game en dos ocasiones consecutivas (1996 y 1997). Número 11 del draft de 1991, Brandon fue toda una estrella en la universidad de Oregon antes de aterrizar en los Cleveland Cavaliers de la NBA. Era un tirador consistente en una era en la que estos no sobraban, y aunque era un base con mentalidad anotadora, llegó a promediar 7.5 o más asistencias por juego.

6-Earl Boykins

Iba a comenzar a hablar de Boykins diciendo que era un favorito de quien estas líneas escribe. Pero es lo mismo que no decir nada. ¿Quién vio jugar alguna vez al diminuto base y no quedó prendado directamente de su explosividad y capacidad anotadora? Con 12 años en la liga, y esplendiendo particularmente en el rol de sexto hombre con los Denver Nuggets de George Karl y Carmelo Anthony. Era un cero a la izquierda en defensa, pero tiraba y asistía como los mejores, además de aportar el robo de rigor aquí y allá cortesía de su talento y velocidad.

5-Avery Johnson


El Pequeño General suma muchos puntos por haber tenido una carrera tan larga y exitosa. Quince temporadas en la NBA, ocho como titular, incluida aquella en la que los San Antonio Spurs se hicieron con el campeonato en 1999, A.J. era, ante todas las cosas, un asistidor. En los primeros años de Gregg Popovich en el banquillo de los texanos, Avery representaba el base perfecto para los ideales Larrybrownescos (?) que el coach Pop todavía tenía en esos años. Espantoso tirador, decente defensor para su tamaño (1.78 metros), esplendía en el juego de media cancha de los Spurs y alimentando con balones a Tim Duncan y el Almirante Robinson.

4-Ty Lawson

El base y líder actual de los Denver Nuggets tiene la mala suerte de A) tener problemas recurrentes de lesiones en sus tobillos B) no tener un reparto digno que le acompañe. Y C) Jugar en la franquicia de Colorado que llegó a despedir a Masai Ujiri y George Karl la misma temporada que estos levantaron los premios a mejor Ejecutivo y mejor Coach de la liga. El estilo de run and gun propuesto por Karl sumado a la ventaja de la altura en Denver, eran un complemento perfecto para el estilo veloz de Lawson. Esta temporada está promediando por primera vez en su carrera más de 10 asistencias por partido, y con solamente 27 años se encuentra ingresando en el mejor momento de su periplo como profesional.

3-Damon Stoudemire

Elegido en la séptima posición del draft de 1995, el Super Ratón llegó a transformarse en rookie del año en la 95-96 y alcanzó un nivel cercano al de un All Star. Explosivo y capaz de liderar un equipo en anotación en una era extremadamente física y repleta de jugadores de gran tamaño, Damon nunca alcanzó a cumplir con todo lo que su talento hacía prometer por culpa de sus problemas extradeportivos. Su relación con sustancias como el alcohol y la marihuana era demasiado cercana para el gusto de los General Managers de la liga, e incluso llegó a ser detenido por la policía junto a Sheed Wallace por posesión de marihuana. Tras esto pasó dos meses en rehabilitación e incluso llegó a un acuerdo con un periodista de un diario local para realizarse un control antidóping en cualquier momento del año. Fue, tal vez, uno de los máximos exponentes de la tumultuosa era de los Portland Jail Blazers. Extremadamente talentoso, buen tirador y, obviamente, muy veloz, es una verdadera lástima que haya llegado a ser incluido en más de una “lista negra” de los propietarios y GM de la liga.

2-Calvin Murphy

Pocket Rocket fue un jugador explosivo que lideró a los Houston Rockets durante los ’70 y a principios de los ’80 perdiéndose, lamentablemente, la “Era Akeem” en Texas. Promedió más de 20 puntos por juego en cinco temporadas distintas, alcanzando en una los 25 puntos por encuentro. Era un anotador, eminentemente, algo sorprendente en una era en la que no se tiraban triples, algo que facilitó la labor a sus “sucesores” de esta lista. No solamente era un jugador tremendamente talentoso capaz de sacarle faltas al defensor más pintado (lo cual sumado a su alto porcentaje de libres encestados hacía esto un factor fundamental en su juego) sino que era un “baaaaaaad motherfucker”. Tal es así que lo incluimos en la lista de los 10 mejores enforcers de la historia de la liga. ¿Cómo no hacerlo con alguien de 1,75 metros que se enfrentó y noqueó a Sidney Wicks que medía 30 centímetros más que él?

1-Tyrone Bogues

El número uno no podía ser sino el jugador más bajo de la historia de la liga. Con tan solamente 1.60 metros de altura, Muggsy consiguió transformarse en un base titular consistente y funcional en recordado equipo con nivel de playoffs como fueron los Charlotte Hornets de Larry Johnson y Alonzo Mourning. Capaz de llegar a promediar 11 puntos y 10 asistencias en una temporada (y todo sin ser un gran tirador) es todo un logro para alguien de tan escasa envergadura. Aunque, obviamente, en muchas ocasiones era un punto flojo para su equipo en defensa, solía conseguir buenos números en robos, iniciando así el fast break.