Porque nos gustan las tareas titánicas, en No Inventamos Nada Nuevo decidimos comenzar un ránking. ¿Quién no ama los rankings? ¿Verdad?. Son divertidos, fáciles de leer, o incluso si no te gusta podés pasarlos por arriba y ver solamente si coincidís o indignarte con las elecciones de quien los hizo. ¿Verdad? ¿Verdad? NO! Nada de eso. No cuando traemos un tópico tan picante como el quiénes son los mejores jugadores de la historia. Allí donde otros hicieron desastres, nosotros triunfaremos  Hoy les presentamos un Top 100 de jugadores de todos los tiempos de la NBA. Va a haber polémicas. Va a haber insultos. Y si no tenemos cuidado voy a poner a Marcus Smart por encima de Karl Malone o algo por el estilo.

Algunos detalles antes de arrancar: el reloj de posesión de 24 segundos se implementó en la NBA en 1954. La mayoría de los jugadores que fueron estrellas antes de esta época se vieron particularmente perjudicados o directamente eliminados de la lista. No solamente no hay demasiado material para ver sus juegos. Sino que practicaban un deporte completamente distinto. Y no me refiero a el “Ah, en la época de Bill Russell el básquet era otro juego que el actual”, me refiero a partidos terminando 24 a 22. Comparar a cualquiera de ese periodo con alguien actual es como tratar de elegir la posición en una lista entre John Fitzgerald Kennedy y un morcipán.

Como extensión de esto vale comentar que los jugadores que esplendieron previo a la adición de la dimensión vertical del básquet, esto es antes de la llegada de Russell, Oscar, Elgin y Wilt, también se vieron perjudicados. Esos cuatro que menciono son padre, madre, partera y cuna del básquet moderno. Así y todo los realmente grandes anteriores, como Cousy y Pettit, la siguieron rompiendo después de la llegada de los fenómenos afroamericanos.

Una consideración similar se va a tener con los jugadores que continúan jugando en la actualidad. No me refiero a los que están ya entrados en los treintaylargos, sino a quienes todavía les quedan páginas por escribir en su carrera. Esta es la razón por la que no se tuvieron en cuenta tipos como Marc Gasol, Russell Westbrook, Blake Griffin y John Wall, entre otros. Y entre los que están, probablemente la falta de perspectiva respecto a sus carreras haya perjudicado su posición.

A lo largo de este ránking, además, vamos a contar con al participación del amigo Matías Cipollatti (https://www.behance.net/cipozzz) quien sumará a la lista unas breves infografías que ayudarán a entender un poco el impacto de cada jugador. Las referencias son las siguientes:

Referencias

En estas también están marcadas las menciones al jugador como miembro de un All NBA Team a fin de temporada o de un All Defense NBA.

Ahora si, dicho todo esto, arrancamos con el Top 100 de los mejores jugadores de la historia de la NBA.

100-Dikembe Mutombo

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Dikembe Mutombo

El hombre de los mil nombres se ganó un lugar en la lista a último momento gracias  la presión de la gente en las redes sociales (literalmente a través de una encuesta en twitter). Originalmente era reacio a colocarlo aquí porque nunca supo hacer más que una cosa, aunque eso lo hacía extremadamente bien. Obviamente hablamos de proteger la pintura. Mt. Mutombo es uno de los más grandes “intimidadores” de la historia de la NBA. Cualquiera que en un año consiga promediar 4.5 tapones por encuentro es alguien especial. Pero lo que en definitiva termina colocándolo, a mi entender, dentro del ránking son dos puntos. En primer lugar está su vigencia. A pesar de haber ingresado a la liga con 25 años de edad y de haber sido una persona con una progresión dificultada por el tener que adaptarse a un país totalmente distinto al suyo (actual República Democrática del Congo), el pivot llegó a jugar 17 temporadas en la liga (más 9 partidos en la 2008-2009). Entre 1992 y 2002 promedió 12 puntos, 12 rebotes y más de 3 tapas por partido con 52% de campo. Pero lo más importante es que de una u otra forma siempre se las ingenió para ser parte de equipos memorables: los Denver Nuggets que ingresaron octavos a playoffs para eliminar a los primeros Seattle SuperSonics en 1994 en primera ronda; los híper defensivos Atlanta Hawks de los noventa donde hacía dúo con el fenomenal Mookie Blaylock; los Philadelphia 76’ers de Allan Iverson, finalistas en 2001; y los Houston Rockets de Yao Ming y Tracy McGrady en los que formó parte de la racha invicta de 22 partidos.

99-Yao Ming

Sacramento Kings v Houston Rockets

Yao Ming

Uno de los grandes “qué tal si…” de la historia de la liga, y uno de los muchos casos de pivots cuyas carreras fueron descarriladas por problemas físicos. El tema con Yao Ming es que tuvo algún tiempo para demostrar su valía, y vaya si esta era alta. El chino era uno de los pivots más perfectos que se haya visto dentro de una cancha de básquet. Disruptivo en defensa, dominante en la zona pintada, con un número impresionante de movimientos en la pintura, y poseedor de una muñeca particularmente certera que le permitía asestar tiros de media distancia con facilidad si es que se lo permitían. ¿Mencioné que medía 2.29 metros de altura? Si, lo sé, terminar una descripción con ese dato es como hablar de Mentiras Verdaderas y no mencionar el strip tease de Jamie Lee Curtis (nadie de menos de 30 años entendió esa referencia, lo sé y duele).

Yao jugó solamente siete temporadas (y cinco partidos de una octava). En esos siete años promedió 19 puntos, 9 rebotes, 2 tapones y 53% en tiros de campo a pesar de las brutales lesiones que lo aquejaron. Hoy tiene solamente 35 años. Para que se den una idea, Kobe Bryant (aún activo) fue drafteado seis años antes que el pivot oriental.

98-Connie Hawkins

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Connie Hawkins

Ya que estamos hablando de los grandes “qué tal si…” de la historia hay que mencionar a The Hawk. La única razón por la que no fue uno de los mejores jugadores de las décadas del ’60 y el ’70 fue simplemente que conocía a un sujeto que estuvo involucrado en un escándalo de apuestas cuando Connie estaba en una Universidad. Sin ningún cargo en su contra, Hawkins se vio teniendo prohibido el participar del básquet colegial y de la mayoría de las ligas profesionales de los EEUU, incluyendo, obviamente, la NBA. Esto hizo que el alero pasase muchos de los mejores años de su carrera jugando en torneos de barrio, en playgrounds, y en los primeros años, los más caóticos, de la American Basketball Association, la prima drogadicta y putañera de la National Basketball Association.

The Hawk aterrizó en la mejor liga del planeta tierra recién con 27 años y con las rodillas destruidas de tanto trajinar competiciones menores. Como novato promedió 25 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias por partido en 49% de campo. En su último partido como novato marcó 44 puntos, 20 rebotes, 8 asistencias, 5 robos y 5 tapones. Era un ala pivot capaz de armar juego como un base, volaba de la misma forma que Elgin Baylor y dribbleaba como las mejores leyendas de los potreros neoyorquinos. Tenía espíritu de asesino cuando las papas quemaban, pero la mayor parte del tiempo se esforzaba en mantener involucrados en el juego a sus compañeros. Sus manos gigantes le permitían sostener el balón como si se tratase de una pelota de tenis. Y junto a Elgin, Russell, Oscar y Wilt fue uno de los precursores en incorporar la dimensión vertical al juego del baloncesto.

97-Ben Wallace

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 Ben Wallace

Nunca un jugador no drafteado tuvo una carrera tan impresionante como la de Big Ben. Esto se debió obviamente a su altura, o falta de ella mejor dicho, y al simple hecho de que su aporte en ataque era inversamente proporcional a lo extraordinario de su afro. Categorizado en su momento como una rata de gimnasio, Wallace fue inigualable en absolutamente todos los aspectos del juego que no involucrasen el talento. Tremendo atleta, inteligente defensor y pivot con una tremenda masa muscular, no importaba que midiese solamente inflados 206 centímetros. Con el tiempo encontró su lugar en el mundo en Motor City, transformándose en el corazón y alma de los Detroit Pistons que en 2004 se hicieron con el anillo de campeones tras vencer a unos Los Angeles Lakers plagados de estrellas. En un equipo legendario por su defensa, nadie marcaba como Big Ben, lo cual se refleja en sus cuatro premios a Mejor Defensor del Año. En su primer paso por los de Michigan promedió 8 puntos, 13 rebotes, 3 tapas y casi 2 robos por encuentro a lo largo de seis temporadas. Eventualmente terminaría siendo sobrepagado por Chicago, y aunque se mantuvo como un muy buen jugador de rol, nunca volvió a su mejor nivel.

96-Alonzo Mourning

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Alonzo Mourning

Zo aterrizó en la NBA como heredero de una serie de pivots defensivos fenomenales provenientes de los Hoyas de la universidad de Georgetown. Precedido en el college por Pat Ewing y Dikembe Mutombo, Mourning seguía la línea marcada por ellos. Era un center que descollaba en el apartado defensivo del juego. No tenía el talento a la hora de anotar de Patrick ni la envergadura del congoleño, pero su potencia y atletismo era superior al de ellos. Así y todo ingresó en la liga en 1992 opacado por Shaquille O’Neal, primera selección del draft por los Orlando Magic. En Charlotte Alonzo formó una dupla memorable junto a Larry Johnson, promediando en su año de rookie 21 puntos, 10 rebotes y 3.5 tapones por partido. Así y todo probablemente encontró su lugar en el mundo cuando fue traspasado a los Miami HEAT y pudo asociarse a sus dos almas gemelas: Pat Riley y su idea rústica del básquet, y Tim Hardaway, un verdadero general del parquet que podía cargarse el equipo al hombro en ataque. Con ellos transformó a los de Florida en un equipo candidato al título hasta que en el 2000 fue diagnosticado con una seria enfermedad renal que lo mantuvo alejado de las canchas varios meses. En 2003 incluso recibió un transplante de riñón por esto. Al borde del retiro durante un tiempo, volvió a Miami por tres temporadas para ejercer de suplente de Shaq y ganar su único anillo de campeón en 2006.

95-Lenny Wilkens

Dennis Johnson

Lenny Wilkens

Es complicado jugar durante una de las eras de oro del básquet. La década del ’60 fue muy injusta para aquellos jugadores que no tenían la suerte o la intención (una vez que podían cambiar de equipo) de jugar con Bill Russell y los Boston Celtics. El revolucionario base Oscar Robertson casi se retira sin un anillo, algo que si le ocurrió a Elgin Baylor, uno de los mejores aleros de la historia, y también a Lenny Wilkens. Wilkens era un gran base, un tipo que manejaba los hilos del partido y administraba los balones para cada uno de sus compañeros. Sin embargo, es cierto que nunca tuvo el nivel de una superestrella. Lo suyo era la solidez y el hacer mejores a los demás. Lideró a St. Louis a playoffs en siete ocasiones, primero con y luego sin el legendario Bob Pettit,  para luego pasar a Seattle, una franquicia de reciente incorporación en la liga. Allí continuó rindiendo en un gran nivel. Es justamente su vigencia a través de los años lo que le termina de asegurar un lugar en la liga. De hecho, tan tarde como a los 35 años, Wilkens promedió jugando para Cleveland 21 puntos, 8 asistencias y 5 rebotes por partido. Eventualmente se retiraría para transformarse luego en uno de los más importantes entrenadores de la liga.

94-Paul Westphal

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Paul Westphal

Westphal cuenta como uno de los pocos errores cometidos en la carrera de Red Auerbach. Luego de tres años y un anillo de campeón como revulsivo viniendo del banco en los Boston Celtics post Russell, Paul fue tradeado junto a dos segundas rondas a los Phoenix Suns a cambio de Charlie Scott. En Arizona el base se transformó en toda una sensación. Su estilo rápido y lleno de lujos, su capacidad anotadora y su visión de juego lo transformaron en un favorito de la fanaticada local, y en el comienzo de una larga tradición de bases de primera línea en los Suns. Su juego era particularmente atractivo porque combinaba el estilo espectacular de los afroamericanos con el hecho de ser blanco, algo que para buena parte de la sociedad norteamericana que aún era altamente racista se veía como algo positivo. En sus cinco años como miembro de la franquicia promedió más de 20 puntos y cinco asistencias por encuentro. Su impacto fue tal, que tan solamente en su segunda temporada con los Soles (recordemos que nunca había marcado más de 10 puntos por partido en los Celtics) llevó a su equipo a las Finales de la NBA donde cayó ante, quién sino, Boston en una de las series más entretenidas de la historia. Lamentablemente las lesiones se cobrarían su cuota y Westphal no volvería a ser el mismo tras abandonar Phoenix rumbo a Seattle.

93-Dave DeBusschere

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Dave Debusschere

Dave es un jugador al cual es difícil ubicar en esta lista. Por un lado toda su vida fue considerado un buen jugador de un equipo perdedor (Detroit). Pero por el otro su características de juego eran ideales para ser un complemento de lujo en un equipo de elite. Esto se vio reflejado cuando aterrizó en la gran manzana para formar parte de los inolvidables Knicks de principios de los ’70. Allí consiguió darle, junto a Clyde Frazier, Willis Reed, Bill Bradley y John Lucas dos anillos a la ciudad de New York.

DeBusschere era un prototipo de jugador mucho más moderno. Era un muy buen tirador de larga distancia, aunque para su desgracia no existían los triples en su época. Era un defensor de primera línea, capaz de marcar internos y exteriores sin problema, y reboteaba con muchísima garra. Su versatilidad permitía al resto de los Knicks desenvolverse con muchísima facilidad, e incluso incorporar jugadores limitados en defensa como Earl Monroe, o unidimensionales como Phil Jackson sin problema. Sorprendentemente su mejor año estadístico fue también su último, consiguiendo 18 puntos, 11 rebotes y 4 asistencias por juego, lo cual habla también de su profesionalismo y vigencia en el juego.

92-Bill Sharman

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Bill Sharman

Bill Sharman debería estar más alto en esta lista. Es indiscutible. El gran problema es, como se aclaró anteriormente, que pasó sus mejores años jugando en la década del ’50, la más difícil de comparar al resto de toda la historia de la competición. Pero en el caso de Sharman todavía más. El escolta jugó cuatro años sin reloj de 24 segundos y cinco años a la par de Bill Russell. Y no era el motor del equipo incluso antes de la llegada del pivot. Ese lugar esta guardado para el mágico Bob Cousy. Sharman era un monstruo en ataque, es cierto. Tal vez el mejor tirador de su generación, consiguiendo porcentajes de tiro que hoy por hoy serían bajísimos, pero que en esa época para un guard eran fenomenales (llegando a 46% de campo en una época en la que se tiraba mucho y sin pensar demasiado). Para colmo, a pesar de ser un tipo poco corpulento y de escasa estatura, ejercía de enforcer en esos primeros Celtic dinásticos, yéndose a las manos con quien estuviera dispuesto… y con quien no también.

91-Hal Greer

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Hal Greer

La historia ha sido cruel para con Wilt Chamberlain. Siempre se lo consideró un perdedor con grandes números, en comparación a su némesis (y amigo personal) Bill Russell. La pregunta es si en realidad parte de esa crítica no debería ir a sus compañeros también. Wilt transformaba solamente con su presencia cualquier equipo en candidato. Y tuvo la mala suerte de conseguir anillos solamente en los dos planteles plagados de leyendas en los que estuvo. Los Lakers de West y Goodrich, y los Philadelphia de Billy Cunningham, Chet Walker y Hal Greer. Greer era un excelente jugador que así y todo no puede ser mencionado como uno de los grandes en nada. Muy buen tirador para su tiempo (de la misma forma que decíamos con Sharman), probablemente tuviese el mejor tiro en suspensión visto hasta el momento. Marcaba decentes números en rebotes, se trataba de un profesional modélico que no permitía tomarse días libres. Su consistencia es digna de mención: entre 1960 y 1971, en once temporadas, promedió 22 puntos, 6 rebotes y 4 asistencias por partido, en 45% de campo, lo cual para un escolta era increíble en esa era. Su principal aporte a la historia, igualmente, es el haber sido el escudero de Chamberlain en los Sixers campeones de 1967 que ganaron 68 partidos en temporada regular.

Si, era grande.

Si, no era genial.

Pero en definitiva si no pudiste sacarle todo el jugo posible a Wilt en su máximo apogeo es también culpa tuya.