¡VOLVIMOS! A pedido popular retomamos el ranking de los mejores jugadores de todos los tiempos de la National Basketball Association. Continuamos con el ranking de los mejores jugadores de la historia de la National Basketball Association.

Ediciones anteriores del Top 100:

Puestos 100-91

Puestos 90-81

Puestos 80-71

Puestos 70-61

Puestos 60-51

Puestos 50-41

Algunos detalles antes de arrancar: el reloj de posesión de 24 segundos se implementó en la NBA en 1954. La mayoría de los jugadores que fueron estrellas antes de esta época se vieron particularmente perjudicados o directamente eliminados de la lista. No solamente no hay demasiado material para ver sus juegos. Sino que practicaban un deporte completamente distinto. Y no me refiero a el “Ah, en la época de Bill Russell el básquet era otro juego que el actual”, me refiero a partidos terminando 24 a 22. Comparar a cualquiera de ese periodo con alguien actual es como tratar de elegir la posición en una lista entre John Fitzgerald Kennedy y un morcipán.

Como extensión de esto vale comentar que los jugadores que esplendieron previo a la adición de la dimensión vertical del básquet, esto es antes de la llegada de Russell, Oscar, Elgin y Wilt, también se vieron perjudicados. Esos cuatro que menciono son padre, madre, partera y cuna del básquet moderno. Así y todo los realmente grandes anteriores, como Cousy y Pettit, la siguieron rompiendo después de la llegada de los fenómenos afroamericanos.

Una consideración similar se va a tener con los jugadores que continúan jugando en la actualidad. No me refiero a los que están ya entrados en los treintaylargos, sino a quienes todavía les quedan páginas por escribir en su carrera. Esta es la razón por la que no se tuvieron en cuenta tipos como Marc Gasol, Russell Westbrook, Blake Griffin y John Wall, entre otros. Y entre los que están, probablemente la falta de perspectiva respecto a sus carreras haya perjudicado su posición.

A lo largo de este ránking, además, vamos a contar con al participación del amigo Matías Cipollatti quien sumará a la lista unas breves infografías que ayudarán a entender un poco el impacto de cada jugador.

40-Jason Kidd

jason kidd

Kidd

Hay una generación de fanáticos del básquet que conocen a Jason Kidd solamente como un veterano más que funcional en los Mavs campeones de 2011 y en los Knicks de principios de esta década. Y es una verdadera lástima.

En su plenitud, Kidd era una verdadera fuerza de la naturaleza corriendo el contragolpe. A mediados de los ’90 en Dallas y Phoenix se transformó en uno de los jugadores más entretenidos de ver gracias a su capacidad de hacer mejores a sus compañeros a base de pases espectaculares y una defensa de primer nivel, ayudado por su buena estatura para el puesto. Pero fue en New Jersey donde terminó de transformarse en, tal vez, el mejor armador de toda su generación. Con los Nets llevó a un plantel bastante carente de talento a dos finales de la NBA (perdiendo una con San Antonio y una con los Lakers). De la mano de Carlisle y Nowitzki, y gracias a una repentina capacidad, inexistente hasta entonces, para tirar triples, consiguió extender su carrera hasta consagrarse campeón ante el Miami de los Three Amigos. Nunca promedió más de 20 puntos por partido, pero su presencia siempre significó un salto de calidad incomnensurable fuera en el equipo que jugase.

39-Karl Malone

karl malone

Malone

Esto es una demostración de principios. A lo largo de casi dos décadas de carrera de uno de los dúos más icónicos que haya tenido la NBA, todas las miradas recayeron sobre aquel encargado de depositar la pelota en el aro. El jugador alto, con un físico que parecía tallado en mármol oscuro por el mismo Miguel Angel eclipsó al que parecía una señora que fuma y juega al bridge los jueves por la noche. Pero en NINN sabemos hacer las cosas mejor que eso.

Karl Malone tuvo una gran carrera. Durante la misma promedió más de 20 puntos por partido en 17 temporadas consecutivas, más de 25 puntos en 11 cursos al hilo y 10 rebotes por partido en 10 años distintos. Una verdadera bestialidad. Por otro lado solamente promedió más de 1 tapón por partido en 3 temporadas distintas, lo cual es curioso cuando jugaste toda tu vida de interno y, en todo tu periplo como profesional, promediaste más de 37 minutos por partido. ¿Por qué ocurrió esto? Bueno, básicamente porque Malone tenía problemas en todo aquello que no reflejan las estadísticas, y esto no parecía importarle. Hablamos de un jugador que tenía un físico prototípico para la posición, 2,06 metros de altura, especialmente atlético y con una musculatura hercúlea. Poseía todas las herramientas para ser, por default, un buen defensor. Y sin embargo nunca lo fue. Pero además tenía la mala costumbre de desaparecer en los momentos y/o partidos importantes. Ni hablar que se trataba de una persona horrible (embarazó a una chica de 13 años cuando el tenía 20, agredió verbalmente a la esposa de Kobe Bryant…).

Así y todo se trata del segundo goleador histórico de la NBA, habiendo ganado dos premios MVP (uno robado a Jordan, el otro durante la temporada del lockout 1998-1999 en la que, obviamente, un jugador con su preparación física y con un elenco alrededor que jugaba de memoria tenían grandes ventajas).

Pero nada de esto hubiera pasado de no ser por…

38-John Stockton

stockton

Stockton

John Stockton era sucio. John Stockton era muy sucio. Siempre una pierna sobresaliendo al poner una cortina,  siempre un puñito en la entrepierna del rival cuando recibía un pick, siempre un codo un poco más separado del cuerpo de lo que debería. Y por eso lo amamos.

Bueno, no solamente por eso. Stock no tenía casi ninguna de las ventajas atléticas que la mayoría de sus compañeros en el top 10 de mejores bases han tenido. Y sin embargo, a base de inteligencia, mañas, habilidad y, por qué no, trampas, jugó en la NBA durante  19 años, transformándose en el jugador con más asistencias de todos los tiempos (lideró la liga en ese rubro en 9 cursos distintos). Gracias a todo lo mencionado era un buen defensor, a pesar de su 1,85 metros de altura. Pero con semejante escasez de centímetros llegó a promediar más de 50% en tiros de campo en 12 temporadas distintas. Se trataba de un jugador extremadamente eficiente que hubiera sido aún mejor valorado en la actualidad (más de 40% en triples durante 7 temporadas; 38% en triples a lo largo de toda su carrera, en una época en la que no se tenía en consideración la importancia del tiro de tres puntos), y que era el motor y cerebro del legendario pick and roll del Utah de Jerry Sloan.

Analizar a la dupla Malone-Stockton por separado es extremadamente difícil. La principal diferencia es que nunca hubo ninguna fisura en el juego de John, mientras que Karl no sabía lo que era defender, y que el base se encargaba de comandar al equipo mientras el ala pivot se sumaba porotos en ataque. Para nosotros la solución fue una reparación histórica: Stockton por arriba de Malone.

37-George Gervin

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Gervin

La comparación típica para George Gervin es decir “Durant antes que Durant”. Y hay algo de eso. Pero probablemente haya que poner un poco de James Harden en el mix. Iceman era un escolta de 2,01 metros de altura (altura interesante para el puesto en esa época), con una capacidad creativa en ataque nunca vista hasta entonces. Su inacabable abanico de recursos para definir atacando el aro lo transformó en toda una leyenda, primero en la ABA y luego en la NBA con los San Antonio Spurs, donde se consagró como goleador de la misma en cuatro temporadas distintas. El fue quien perfeccionó y popularizó el finger roll para definir a canasta. Triples, bandejas, volcadas, y todo con un cambio de ritmo letal a pesar de no ser particularmente rápido. Si, es cierto que  sacando el hecho de que se trató de uno de los más impresionantes talentos anotadores de la historia aportaba más bien poco en otros aspectos del juego, y que no era particularmente competitivo, pero no por eso puede obviarse su poker de títulos de goleador. Se trataba de uno de esos sujetos que podían anotar 35 puntos en cualquier noche sin siquiera despeinarse.

Si, no defendía. Si, no era particularmente competitivo. Si, al parecer le interesaba más la cocaína que el básquet. Lamentablemente sus adicciones le pasaron factura, cortando su carrera en los EEUU a la edad de 33 años (y a pesar de haber promediado 16.1 puntos por partido en su última temporada jugando con Michael Jordan en los Bulls), lo cual deja un gusto amargo en la boca de todos los que pensamos que podría haber dado mucho más.

36-Dwyane Wade

wade

Wade

En 2009 Dwyane Wade, aún bajo el apodo de “Flash”, promedió 30.2 puntos, 7.5 asistencias, 5 rebotes, 2.2 robos y 1.3 tapas por partido, clasificando a Miami Heat a playoffs. ¿Lo más impresionante de todo? Sus mejores compañeros ese curso eran James Jones, Udonis Haslem, Mario Chalmers, Michael Beasley, Jamal Magloire, Jamario Moon y el cadáver tibio de Jermaine O’Neal.

Aquel año de Wade fue una de las demostraciones de virtuosismo más grandes que se recuerden en el siglo XXI. ¿Por qué lo menciono? Porque, aparte de eso, nada más ganó tres anillos de la NBA y un premio al Jugador Más Valioso de las Finales. Pensé que era innecesario entrar en obviedades. En su plenitud, Dwyane era capaz de arrasar con cualquier defensa en base a penetraciones y una capacidad para anotar fuera de balance totalmente inusitada e improbable, pero efectiva. Además solía causar terror en los ataques rivales, robando, por momento, balones a voluntad y generando pánico en los backcourts contrarios. Podía jugar tanto de base como de wing, y su capacidad atlética de anotación era superlativa. En 2006 fue el (y los árbitros) quien salvó la temporada del Heat, aunque Shaq fuera el mejor jugador. Sin su aporte, el Heat de los Three amigos (Wade, Bosh y, por supuesto, LeBron James) no hubiera conseguido otros dos campeonatos. Nada más y nada menos que uno de los mejores escoltas de todos los tiempos.

35-Patrick Ewing

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Ewing

Similar a lo ocurrido con otros miembros de la lista de hoy (Wade en su etapa con LeBron, Kidd como escudero de Dirk), con Pat ha quedado en la memoria colectiva una versión suya que no es la mejor. Hablamos, obviamente, del pivot con problemas físicos que se erigió en la pieza fundamental de una de las mejores defensas de la década de los ’90 en New York, rodeado de una banda de forajidos capaces de decapitar a quien tuviera la osadía de acercarse al aro.

Pero, durante el auge de su carrera, Ewing fue un monstruo como pocos en su época. No solamente patrullaba la pintura como, arriesgaría a decir, nadie más a finales de los ’80, sino que además era capaz de terminar las jugadas con volcadas atronadoras, con movimientos sutiles de espalda al canasto, o con un tiro de media distancia que reflejaba una muñeca de sutileza envidiable. En 1990 promedió 28.6 puntos, 10.9 rebotes y… 4 tapones por partido, con 55% en tiros de campo.

Eventualmente las lesiones se ensañaron con sus rodillas, limitándolo al rol antes mencionado de piedra basal de un entramado defensivo memorable. Pero seguía siendo fundamental en un equipo candidato (obviemos sus pasos por Orlando y Seattle).

34-Willis Reed

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Reed

Reed tuvo solamente nueve años de carrera, y en cinco de ellos, nomás, pudo ser considerado como una superestrella. Pero ¿cómo dejar de lado a alguien fundamental en el entramado que forma la identidad de una franquicia? Los Knicks de finales de los ’70 se basaban en dos fundamentos simples: movimiento de balón y defensa de dientes apretados. En esto último el rol de Willis era indispensable: cualquiera que intentase tener éxito en la NBA debía cruzarse con nombres como Bill Russell, Wilt Chamberlain, Nate Thurmond, Dave Cowens o Kareem Abdul Jabbar. No era como hoy donde con un par de estrellas perimetrales podías conseguir un puñado de títulos. No. Se trataba de la era de los gigantes, y en el Madison Square Garden, un cerbero de 2,06 metros de altura y un físico rebosante de carnosidad excesiva protegía el aro. Y si había que irse a las manos, lo hacía sin problema alguno. Por ejemplo, acá pueden verlo en una pelea CON TODO EL PLANTEL DE LOS LAKERS:

Pero ante todo, Reed fue el protagonista de uno de los momentos más icónicos de la historia de la liga. Con un desgarro en su cadera, se perdió el juego seis de las Finales de 1970. Se consideraba imposible que regresase para el final de la serie, pero este se apareció en el Madison Square Garden como titular, ante la ovación atronadora del público, y embocó sus primeros dos tiros, empujando a los Knicks al primero de sus dos títulos (en ambos él participó). Según las palabras del próximo miembro de esta lista, fue Willis el que los inspiró para conseguir ese campeonato ante unos Lakers que tenían en su plantel a monstruos como Jerry West, Wilt Chamberlain y Elgin Baylor.

 

33-Walt Frazier

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Frazier

Primero y todo, Frazier era el mejor jugador de los Knicks campeones de 1970 y 1973. Fue él quien en ambas finales se encargó de marcar al mejor jugador rival (y tal vez mejor jugador de la liga entonces) Jerry West. Si Reed era el corazón del equipo, Frazier era el cerebro. Allí donde el pivot se encargaba de fajarse en la pintura, Clyde hacía estragos en los intentos de los guards rivales por crear. ¿Recuerdan que hablamos del regreso icónico de Reed en la serie? El center se lleva los recuerdos, pero fue Clyde quien en ese séptimo juego marcó 36 puntos, 19 asistencias, 7 rebotes y 5 robos para sellar el primer título de la historia de los Knickerbockers.

Frazier fue uno de los mejores defensores en el puesto de la historia, pero al mismo tiempo era capaz de promediar más de 20 puntos por partido sin ningún problema, al mismo tiempo que armaba juego en un equipo que ha marcado época. En aquel equipo había varias figuras (el mencionado Reed, Bill Bradley, Earl The Pearl Monroe, Dave DeBusschere) pero el encargado por default de definir partidos era Clyde.

Por todo lo hecho en la cancha así como por su estilo para vestirse (abrigos de piel y sacos extremadamente coloridos) y por ser, ejem, el dueño de la noche neoyorquina a finales de los ’60 y principios de los ’70, se trata de una de las figuras más queridas de La Meca del Baloncesto.

32-Dave Cowens

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Cowens

En 1973 Kareem Abdul Jabbar promedió 30.2 puntos, 16.1 rebotes y 5 asistencias en casi 43 minutos por partido, tirando 55% de campo. Digieran esos números. Eso se llama “dominación”. Sus Bucks ganaron 60 partidos y perdieron 22.

¿El MVP esa temporada? Dave Cowens.

Claramente el mejor jugador del mundo era Kareem. Hay un cierto paralelismo en la carrera de Cowens-Jabbar en los ’70 con lo que fue Chamberlain-Russell en los ’60. El de los Bucks (y luego los Lakers) tenía todo el talento del mundo, pero para la visión popular (y para buena parte del periodismo y sus contemporáneos) no parecía dar todo de sí en la cancha. Dave era un jugador aguerrido sin el talento natural de muchos de sus contemporáneos. Pero era el enfermo competitivo que se encargaba de gritarle a sus compañeros para ubicarlos en la cancha, a sus rivales para demostrar quien mandaba, a los árbitros porque hacían todo mal… y así. Nadie tenía su inconciencia absoluta a la hora de lanzarse de cabeza a intentar recuperar balones perdidos. Así y todo el tipo rendía: en el séptimo juego de las Finales de 1974 (uno de sus dos títulos de campeón), Big Red marcó 28 puntos y bajó 14 rebotes para sellar la victoria Celta.

Ah, ¿sus números como MVP? 20.5 puntos, 16.2 rebotes y 4.1 asistencias por partido en un equipo que ganó 68 partidos (primero en la liga). Nada mal para un pivot de 2,06 metros.

31-George Mikan

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Mikan

Cuando un deporte cambia las reglas porque sos demasiado bueno, entonces tenés un lugar en este tipo de listas. Por George Mikan la NBA duplicó el tamaño de la zona pintada para así evitar que este simplemente pastase cerca del aro constantemente (lo cual fue llamado la “Mikan Rule”). Sin su paso por la liga (donde ganó 5 títulos al hilo, incluyendo tres títulos de goleador) no hubiera existido el reloj de posesión de 24 segundos. Para que se den una idea de su importancia y dominio: el goaltending (la prohibición de tapar un tiro cuando la pelota está bajando hacia el aro) se creó en el básquet universitario para detener la estrategia defensiva de Mikan, quien simplemente se paraba bajo el canasto a bloquear todo lo que lanzasen.

Sus Minneapolis Lakers simplemente se dedicaban a darle la pelota lo más cerca del tablero posible (luego de esperar que el llegase a la pintura, aparatosa y lentamente) para que el se encargase de todo. Al no existir el reloj de 24 segundos, no era necesario que Mr Basketball fuera particularmente atlético. Midiendo 2,08 metros de altura, no necesitaba correr ni saltar. Era corpulento, tenía buenas manos para definir cerca del aro y era coordinado con sus pies. En la década del ’50 eso era como es hoy ver a Giannis jugar de base. Probablemente no hubiera podido ser una estrella en ninguna otra era del deporte, pero la NBA subsistió en sus primeros años gracias al brillo que emanaba su presencia… y fue el gran generador de una de las franquicias más exitosas de la liga: los Lakers.