Continuamos con el ránking de los mejores jugadores de la historia de la National Basketball Association.

Algunos detalles antes de arrancar: el reloj de posesión de 24 segundos se implementó en la NBA en 1954. La mayoría de los jugadores que fueron estrellas antes de esta época se vieron particularmente perjudicados o directamente eliminados de la lista. No solamente no hay demasiado material para ver sus juegos. Sino que practicaban un deporte completamente distinto. Y no me refiero a el “Ah, en la época de Bill Russell el básquet era otro juego que el actual”, me refiero a partidos terminando 24 a 22. Comparar a cualquiera de ese periodo con alguien actual es como tratar de elegir la posición en una lista entre John Fitzgerald Kennedy y un morcipán.

Como extensión de esto vale comentar que los jugadores que esplendieron previo a la adición de la dimensión vertical del básquet, esto es antes de la llegada de Russell, Oscar, Elgin y Wilt, también se vieron perjudicados. Esos cuatro que menciono son padre, madre, partera y cuna del básquet moderno. Así y todo los realmente grandes anteriores, como Cousy y Pettit, la siguieron rompiendo después de la llegada de los fenómenos afroamericanos.

Una consideración similar se va a tener con los jugadores que continúan jugando en la actualidad. No me refiero a los que están ya entrados en los treintaylargos, sino a quienes todavía les quedan páginas por escribir en su carrera. Esta es la razón por la que no se tuvieron en cuenta tipos como Marc Gasol, Russell Westbrook, Blake Griffin y John Wall, entre otros. Y entre los que están, probablemente la falta de perspectiva respecto a sus carreras haya perjudicado su posición.

A lo largo de este ránking, además, vamos a contar con al participación del amigo Matías Cipollatti (https://www.behance.net/cipozzz) quien sumará a la lista unas breves infografías que ayudarán a entender un poco el impacto de cada jugador.

90-Artis Gilmore

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Artis Gilmore

Artis Gilmore es la muestra de lo limitado que podía ser un jugador en los ’70 y ’80 y aún así ser una estrella solamente a base de altura y fuerza. Hoy por hoy los ataques no pararían de reírse del pivot de forma similar a lo que ha ocurrido con Roy Hibbert, quien sigue negando muy bien tiros en la zona pintada, pero alrededor del cual puede jugarse. Sin embargo, en la época de Artis su estilo impresionaba realmente. Sus 2,18 metros de altura sumado a una fortaleza descomunal lo hacían algo nunca visto. Para muestra un botón: su primer año en la ABA y con solamente 22 abriles promedió 24 puntos, 18 rebotes y 5 tapones por partido en 60% de campo. Sin embargo en este ranking no contamos a la prima falopera y libertaria de la NBA, lo cual perjudica bastante a Gilmore, quien pasó allí sus primeros 5 años de carrera.

A pesar de haber aterrizado en la NBA con 27 años llegó a disputar 11 temporadas en la mejor liga del planeta tierra en muy buen nivel. En los nueve cursos entre el ’76 y el ’85 promedió 19 puntos, 11 rebotes, 2 tapones y 60% de campo siendo que, recordemos, sus mejores años ya habían pasado. Sacando 44 partidos en Boston en 1988 su carrera en la NBA se remitió solamente a los Chicago Bulls y los San Antonio Spurs en épocas de vacas flacas para ambas franquicias. Su vigencia y el hecho de que era capaz de dominar en la pintura a base de fuerza bruta, centímetros, volcadas y el juego en el poste más robótico de la historia (no solamente no tenía ni una pizca de gracia, Artis era además extremadamente lento lo que le valió el mote de “Rigor Artis”) lo posicionan dentro de este ránking, y si no fuera por haber pasado sus mejores años en la ABA (donde fue una vez MVP) probablemente estaría más alto.

 

89-Anfernee Hardaway

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Penny Hardaway

Penny es, sin lugar a duda, uno de los jugadores más memorables y queribles de la década del ’90. Por un lado era una de las dos piedras basales del gran equipo que no fue, los Orlando Magic en los que hacía dupla con un tal Shaquille O’Neal. Por otro lado la empresa Nike transformó a este muchacho callado y de perfil bajo de Tennessee en una máquina de vender zapatillas a través de los geniales comerciales de Lil’ Penny (con la voz de Chris Rock). Hardaway nunca decía nada ni demostraba nada fuera de la cancha, por lo que podía ser lo que los miembros del departamento de márketing quisieran.

Pero lo más importante era su juego. Penny era un base extremadamente alto, capaz de penetrar a voluntad y con un sexto sentido para encontrar a sus compañeros abiertos. Era puro talento. Y tenía muy mala suerte.

Anfernee tuvo la mala pata de solamente compartir tres año con el último pivot dominante antes de que este se marchara libre a Los Angeles dejando a su escudero solo. Hardaway se recuperó y continuó jugando en un nivel increíble, cargándose el equipo al hombro y llevándolo a playoffs. Pero luego de 1997 las lesiones se ensañaron con él. En la temporada 97-98 sufrió una devastadora lesión en una de sus rodillas y no solamente nunca volvió a ser el mismo, volvió a lesionarse en repetidas ocasiones. Así y todo en su mejor momento supo ser un killer y uno de esos jugadores que combinaban calidad y estilo y que marcan a una generación.

 

88-Mark Price

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Mark Price

Mark Price era el tipo de jugador que un entrenador de colegio le mostraba a sus dirigidos y les decía “¿Ven? Eso es lo que tienen que hacer”. No había nada de emocionante en él, nada de excitante en su juego. Era la antítesis de Penny Hardaway. Nadie nunca se enamoró del básquet mirando jugar a Mark Price. Y sin embargo el base, que descolló en los Cleveland Cavaliers, era un muy buen jugador. Era algo extraño para su época: un tipo extremadamente eficiente. La combinación entre visión, capacidad de pase y el hecho de ser uno de los mejores tiradores del siglo XX (por no decir de la historia) lo elevaban por encima de lo que la mayoría del público pensaba. Perdía poco la pelota, hacía mejores a sus compañeros y no por nada es uno de los seis únicos miembros del club del 50-40-90 (que hayan promediado en una temporada 50% en campo, 40% en triples y 90% en libres). Si, tuvo la mala suerte de pasar casi toda su carrera en Cleveland. Pero así y todo los Cavs, de su mano, alcanzaron los playoffs en siete ocasiones, incluyendo un viaje a las Finales del Este en 1992.

 

87-Jerry Lucas

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Jerry Lucas

Lucas es el segundo de los muchos jugadores miembros de los New York Knicks campeones de los ’70 que van a aparecer sucesivamente en este ránking. Si, se trató de un gran equipo, y por sobre todas las cosas se trató de un plantel icónico. Pero él, para entonces, ya estaba un poco de vuelta. Seguía rindiendo en un gran nivel, pero ya ejercía como un segunda línea, un engranaje más en una pieza de relojería casi perfecta. Y como DeBusschere, también había sabido ser una estrella anteriormente en un plantel de menor nivel. La razón por la que Jerry le saca ventaja a Dave es simplemente el nivel de éxito anterior: allí donde DeBusschere jugaba en unos impresentables Pistons, Jerry tenía la suerte de compartir equipo con uno de los más grandes jugadores de todos los tiempos: Oscar Robertson. De la mano de The Big O en Cincinnati el ala pivot siempre participó en equipos candidatos, aunque la desgracia de compartir conferencia con Boston y Philadelphia le impidió coronarse anteriormente. Se trató uno de los grandes reboteadores de la historia del deporte, aunque también era conocido por inflar sus propios números robándole recuperos a sus compañeros y peleándose por agarrar cada tiro libre fallado. Así y todo Lucas consiguió momentos de gloria como el promediar 21 puntos y 20 rebotes por partido en su segunda campaña como profesional en 1965.

 

86- David Thompson

Denver Nuggets vs. Milwaukee Bucks

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Razones por las que David Thompson está en este ránking:

1-Era el ídolo de Michael Jordan. Cuando el mejor jugador de todos los tiempos (atención spoiler de esta lista) quiere ser como vos, es que tenés que ser mucho muy bueno.

2-Tenía el mejor apodo posible: Skywalker. Era una estrella cuando estrenaron Star Wars, y el hecho de que pareciera que volaba rumbo al aro cada vez que saltaba simplemente lo hacía más justo.

3-En su primer temporada en la NBA, a los 23 años y luego de esplender en la ABA, promedió 27 puntos, 5 rebotes, 5 asistencias, 1 robo y 1 tapa por partido tirando un 52% de tiros de campo. 27 puntos por partido está muy bien para un escolta, pero está mucho mejor cuando todavía no existía la línea de triples.

Razones por las que no está más arriba en este ránking:

1-Le gustaba la falopa más que a mí dormir la siesta.

2-Le gustaba la merca más que a Lousteau las embarazadas.

3-Le gustaba la fafafa como a Leo Di Caprio poner cara de constipado en cada película.

Entiéndanme. David Thompson tenía todo el talento del mundo. Todo. Podría haber sido un Top 10 de todos los tiempos. Pero para que se den una idea a los 27 años ya estaba de vuelta. Y a los 29 años, en un claro reflejo de su estilo de vida, se reventó la rodilla cayéndose por una escalera en un boliche neoyorquino y nunca más volvió a la NBA. Así y todo entre el 77 y el 81 llegó a promediar 25 puntos por partido en 51% de tiros de campo.

 

85-Sidney Moncrief

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Sidney Moncrief

Ya que estamos con los problemas de rodillas, déjenme hablarles de Sidney Moncrief. Nunca jugó una temporada completa en toda su carrera, y para 1987, solamente su octavo curso como profesional, estaba prácticamente acabado. Sin embargo se trató tal vez del mejor jugador defensivo de toda la década del ’80, ganando el premio al mejor en este apartado en dos años consecutivos (1983 y 1984). Tenía buen tamaño y podía marcar múltiples posiciones. Pero en ataque también destacaba: era capaz de tirar y postearse, y su capacidad de salto lo hizo el orgulloso poseedor de varias volcadas icónicas (incluyendo una legendaria a dos manos con su college, los Arkansas Razorbacks). Los Bucks de esa época, dirigidos por Don Nelson, eran un excelente equipo que tuvo la mala suerte de compartir era con los Celtics de Bird. Y esto es lo que tal vez sorprenda a muchos nuevamente: Nelson dirigía un plantel preminentemente defensivo. Y eran muy buenos. En 1983 Moncrief llegó a promediar 23 puntos, 6 rebotes y 4 asistencias por partido en 52% de tiros de campo, números de estrella. Y eso que lo mejor de su juego ni siquiera se veía reflejado en los números.

84-Chris Mullin

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Chris Mullin

Entre tanta promesa perdida por culpa de la joda, el alcohol y las drogas, está bueno ver de vez en cuando el caso de alguien que se sobrepuso a todo esto. Mullin arrancó su carrera como profesional teniendo una relación peligrosamente cercana con la bebida y sufriendo ciertos excesos de peso. Sin embargo con el tiempo corrigió esto y se transformó en el mejor jugador de uno de los equipos más entretenidos de su era: los Warriors del TMC. Junto a Tim Hardaway y Mitch Richmond, Mullin marcó época. Era un tirador notable lo cual eventualmente le valdría un llamado al Dream Team original, el mejor equipo que el deporte haya visto en toda la historia. Su estado físico era impecable, lo cual se vio reflejado en el hecho de haber sido dos años consecutivos el jugador con mayor número de minutos jugados. No solamente era extremadamente talentoso, era, además, poseedor de un IQ basquetbolístico por demás alto. Nadie manejaba con tanta maestría el contragolpe, no por velocidad, sino porque leía la jugada antes que nadie y siempre terminaba yéndose sólo.

Lamentablemente a partir de la temporada 92-93 las lesiones comenzaron a pasarle factura. Chris no había llegado a los 30 años pero su cuerpo no era el mismo. Para colmo Chris Webber saboteó su paso por los Warriors, sumiendo a la franquicia en la mediocridad por más de una década, y aunque Mullin tuvo una primavera como miembro de los Indiana Pacers candidatos de finales de los ’90, nunca más volvió a ser más que un jugador de rol.

 

83-Vince Carter

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Vince Carter

Toda mi vida odié a Vince Carter. Siempre renegué de él. Durante años me pareció uno de los más claros ejemplos de goleador de equipo perdedor, de alguien que siempre marcaba números excelentes pero que nunca podía traducir esto en victorias, en mejorar a sus compañeros. Ganar, en definitiva. Sin embargo, en una carrera increíblemente larga, Vinsanity demostró ser capaz de cambiar completamente el seteo de su cabeza hasta transformarse primero en un sexto hombre de primera línea en Dallas, y luego en un jugador de rol que aportaba lo necesario para su equipo en los Mavs y en los Grizzlies. Lo subestime y aprendí de mi error. Siempre esperé que fuera como Allen Iverson (que se negase a ser menos que un jugador franquicia). Y hoy lleva 18 temporadas en la liga. Tiene 39 años, y es un externo, algo extremadamente difícil de lograr. Está en el mismo grupo etario de Garnett, Duncan y Kobe. Vaya nombres para que te acompañen. Suma puntos además por lo icónico de su persona. Es el mejor volcador de la historia sin lugar a duda, y el máximo responsable del hecho de que todavía haya alguna franquicia profesional de baloncesto en Canadá. Su momento álgido fue en 2001, cuando promedió 28 puntos, 6 asistencias y 4 rebotes por partido con 41% de tiros de tres puntos. Una verdadera salvajada que se vio coronada con el título de campeón del Concurso de Volcadas del All Star de ese año en la demostración de atletismo puro más increíble que se recuerde.

Por otro lado sus equipos nunca ganaron nada y obligó a los Raptors a tradearlo amenazando con no volcar la pelota nunca más hasta que lo enviasen a otro lado. Terminó traspasado a los Nets y allí no consiguió nada. Y por eso no está más arriba en este ránking. A pesar de haber compartido equipo con…

 

82-Chris Bosh

Indiana Pacers v Miami Heat - Game Seven

Chris Bosh

Bosh es el caso completamente opuesto a Carter. Decididamente resignó, durante su plenitud como jugador, la posibilidad de ser una estrella con grandes números en un mal equipo para poder ganar anillos como parte de algo que sea más que la suma de sus partes. Hoy no tenemos demasiada perspectiva, pero los equipos campeones del HEAT fueron muy buenos. Históricamente buenos. Y nada de esto hubiera sido posible de no ser por un Bosh que se transformó en la gran llave defensiva de Miami. Chris tenía la agilidad y velocidad necesarias para atrapar al que maneja la pelota en un pick and roll al mismo tiempo que tenía la fortaleza y el tamaño como para proteger la pintura lo suficiente. En ataque consiguió modificar completamente su juego reinventándose como un stretch four, algo que nadie pensó que fuera posible. Además su velocidad se combinaba a la perfección con Flash Wade y King James a la hora de ejecutar el fast break.

Así y todo es fácil olvidar el nivel de talento de Bosh. En su último año en Canadá, tuvo números de miedo: 24 puntos, 11 rebotes y 1 tapa por partido con 52% de campo y 36% en triples. Un jugador con esos números y esas características hoy por hoy sería considerado uno de los mejores de la liga. Bosh era eso y también la pieza de un equipo campeón. Algo de lo que debería aprender Kevin Love.

 

81-Paul Arizin

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Paul Arizin

Paul Arizin es considerado el primer jugador en la historia de la NBA en utilizar el jump shot (tiro en suspensión). Piensen en esto por un momento. Traten de entender la importancia de su persona. Se trató del mejor jugador del último equipo campeón antes de la llegada de Bill Russell (los Warriors de 1956), lo cual muestra que A) era un enorme jugador y tenía que estar en este ránking, y que B) si estoy mencionando a Russell quiere decir que Arizin jugó en la misma época que más arriba mencionamos, perdió muchísima importancia con el paso del tiempo. Así y todo, en una época de pocas posesiones, juego lento, de malas preparaciones y en las que era complicado para alguien que no fuera un pivot dominar el juego, Paul promedió más de 20 puntos por partido en nueve temporadas consecutivas, y más de 25 puntos por juego en tres ocasiones.

Impresionante. ¿Verdad?.

Ahora tengan en cuenta que después de su temporada como sophomore dejó la liga durante dos años para pelear en la Guerra de Corea. Y que inmediatamente luego de su vuelta promedió 24 puntos y 8 rebotes en el curso. Si me lo preguntan, eso es una estrella.