Oh, los enforcers. El tipo duro que se dedica a castigar al mejor rival, a defender a los jugadores de su equipo y a aportar la dosis de castigo físico cada vez que sea necesario. Una raza que a esta altura del partido está prácticamente extinta en la NBA, exceptuando algunos casos particulares (Kendrick Perkins, Tyler Hansbrough). La liga controla muy bien los arrebatos de violencia, los exabruptos durante el juego, las amenazas y los golpes intencionados, por lo que, lo más probable, es que nunca más volvamos a ver un número de enforcers como los que supimos disfrutar en los ’70 y los ’80.

Una breve aproximación antes de iniciar la lista. Tomamos solo jugadores de la NBA (más de esto adelante). Tomamos tipos que fueran esencialmente enforcers. Podían ser buenos o incluso muy buenos jugadores, pero nunca iban a ser el mejor de un gran equipo. Iban a ser el que le cuidara el culo a la estrella. Esta es la única razón por la que sacamos a Willis Reed de la lista. Reed era capaz de  repartir bifes a todos los jugadores del otro equipo, suplentes y cuerpo técnico incluido. El tema es que era demasiado bueno. Hablar de él como un enforcer es, en cierto modo, una falta de respeto. Mal que bien el rol de enforcer no puede ser el mismo que el de una estrella. Son complementarios. Dicho todo esto, comenzamos.

BAD BOYS BAD BOYS WATCHA GONNA DO...

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Bonus Track – Warren Jabali y John Brisker

Quedan fuera del ranking por el simple hecho de que ambos fueron figuras en la ABA y no en la NBA. Brisker era tan desquiciado que los rivales llegaron a poner matones al costado de la cancha para detenerlo, un coach pagó a un jugador para que lo golpeara deliberadamente, y terminó muerto en Uganda enrolado en las huestes de Idi Amin. Jabali era un saltarín que amaba regalar codazos en la pintura para rebotear entre gigantes a pesar de su escasa altura y era bastante temido por su fiereza.

10 Calvin Murphy

Ok, ok. Calvin no era un Enforcer en el sentido estricto de la palabra. Medía tan solo 1,75 metros y jugaba de base. ¿Cómo puede ser que forme parte de esta lista? Bueno, fácil: Calvin Murphy era un tipo que no le tenía miedo a nada. De chico había participado en los torneos de boxeo Golden Gloves y como jugador profesional era harto conocido que nadie tenía que meterse con él. Lamentablemente el jugador de los Boston Celtics Sidney Wicks no recibió la noticia, al parecer, y se plantó de manos a un Murphy que, midiendo 30 centímetros menos, lo sometió a base de golpes en la nariz.

9 – Wayne Tree Rollins

TREE!!! POR EL AMOR DE DIOS, SU APODO ERA ÁRBOL!!!. Ejem, disculpen. Si, su apodo era árbol, lo cual les da una idea de las gargantuescas dimensiones que tenía este señor. ¿Su otro apodo? The Intimidator. Tal vez su momento más recordado fue cuando sus Hawks estaban jugando en playoffs contra los Boston Celtics. En eso, el siempre molesto escolta Danny Ainge, llamó “maricón” al pivot. La respuesta de Rollins fue un un codazo que terminó con ambos en el suelo, Rollins mordiéndole la mano a Ainge y este teniendo que recibir luego varios puntos de sutura en uno de sus dedos… y con el escolta bostoniano expulsado mas no Rollins. Tal vez el resultado perfecto para una pelea.

8 – Xavier McDaniel

Después de retirarse, McDaniel se transformó en coach de Slamball, que es, básicamente, básquet con trampolines y camas elásticas. ¿Por qué decimos esto primero? Porque McDaniel estaba DEL ORTO. X-Man se afeitaba la cabeza y las cejas para poder provocar un mayor temor en sus adversarios. Tuvo una rivalidad especialmente áspera con Scottie Pippen cuando McDaniel oficiaba como uno más de la interminable lista de golpeadores pagos de los Knicks de Pat Riley, en la época en la que estos estuvieron a un suspiro de vencer a los Bulls de MJ y Phil Jackson.

7 – Ben Wallace

Más allá de que a Big Ben le gustaba bromear con que había trabajado para la Mafia (solo porque había pasado un breve periodo como profesional en el básquet italiano), lo suyo adentro de la cancha por momentos asemejaba al accionar de un Hitman. Al final de cuentas uno no derrota al jugador más dominante de su generación en su misma posición solamente con técnica y juego limpio. No, no. Ben era capaz de aplicar el golpe certero en el momento justo y de la forma más dura posible. Que sus números de tapas fueran espectaculares para un tipo de su altura no significaba que hubiera un sinnúmero de manotazos que no aterrizaban, precisamente, sobre la pelota. Y el hecho de que fuera una rata de gimnasio que parecía tallado en mármol solo lo hacía aún más intimidante.

6 – Anthony Mason

Mason era, en primer lugar, una máquina capaz de jugar una cantidad inhumana de minutos. Era capaz de manejar bastante bien la pelota a pesar de su tamaño, y no era para nada mal jugador de básquet. Pero a pesar de esto lo suyo era iniciar peleas. Su rol fue clave en los New York Knicks de Pat Riley, ejerciendo en principio como sexto hombre que surgía desde el banco para aportar energía y hacer que sus compañeros no se durmieran en ningún momento. Pero si la cantidad interminable de peleas en las que esos Knicks se metieron no son suficiente tal vez esto si lo sea: Mason trabajó de patovica para LL Cool J. En cualquier caso en el que repitas tu rol de matón en un trabajo fuera del deporte, significa que probablemente seas bueno para eso.

5 – Metta World Peace/The Panda’s Friend/ Ron Artest

The Malice at The Palace, o Ron Artest contra el mundo... literalmente

The Malice at The Palace, o Ron Artest contra el mundo… literalmente

El loco más hermoso de la liga en los últimos años, capaz de tomar cognac en los entretiempos o aplicar a un trabajo en una tienda de electrónica para tener descuento de empleado (mientras es jugador de la NBA), Ron Ron es un ser de luz. Creció en la zona más picante de New York, en Queensbridge, donde incluso llegó a ver un tipo morir apuñalado en un playground con una pata de una mesa (historia real). Artest ejerció como enforcer de Kobe en un equipo campeón, entrenó con Freddie Roach (coach de Manny Pacquiao) y se agarró a trompadas con la hinchada entera de los Detroit Pistons. ¿Qué más se puede pedir?

4 – Kermit Washington

Kermit Washington fue un ala pivot funcional que jugaba mucho mejor de lo que la mayoría recuerda. Estuvo metido en trifulcas y altercados, si, pero no era particularmente propenso a las peleas. Nadie lo catalogó nunca como violento ni mucho menos. Sin embargo su nombre está ligado inexorablemente a un suceso: The Punch/La Piña. En un partido de temporada regular en 1977 entre Lakers y Rockets, se armó tangana entre distintos jugadores, incluyendo a Kareem Abdul Jabbar que ya había sido golpeado en demasía por los rivales aquel curso. Kermit se paró cerca de la pelea para impedir que ocurriera nada a la estrella. De reojo, Washington vio que Rudy Tomjanovich, de Houston, se dirigía corriendo hacia donde los jugadores se estaban dando sin asco. Sin saber que solo quería separarlos, el ala pivot de los Lakers dio media vuelta y le aplicó la piña mejor puesta de la historia. La fuerza del golpe, más el hecho de que Tomjanovich venía corriendo hacia esa dirección, hizo que Rudy terminara en el piso con la mandíbula y parte del cráneo rotos, pudiendo sentir en la boca el fluido espinal y la sangre que se le escurría. Kermit sería catalogado como un “negro peligroso” por la sociedad norteamericana que lo señalaría como la muestra de todo lo que estaba mal en la liga, aunque aquello hubiera sido el resultado de una serie de circunstancias desafortunadas.

3 – Maurice Lucas

Cuando tu apodo es The Enforcer… bueno, probablemente pertenecés a esta lista. Maurice Lucas fue un excelente ala pivot, muy buen defensor y reboteador, que se encargaba del trabajo sucio en los Portland Trail Blazers de los ’70 permitiendo a Bill Walton brillar haciendo lo que este sabía hacer mejor. No es que fuera solamente eso. Jugaría 12 años en la NBA más 3 en la ABA y sería cuatro veces All Star. Pero si es cierto que el intimidar era lo que mejor se le daba. Se hizo famoso tras noquear al enorme-enorme-enorme Artis Gilmore en la ABA. Pero tal vez su mejor momento haya sido durante el segundo juego de las Finales de la NBA de 1977 entre Portland y los 76’ers. Philly había ganado el primer partido y el segundo estaba prácticamente decidido cuando Maurice Lucas se fue a las manos con ese mastodonte que era Darryl Dawkins, dispuesto a chocar con todos los Sixers si era necesario. Como bien dijimos, Philly ganó el juego, pero el momento de la pelea todavía se cita como el punto de inflexión que permitió a los Trail Blazers terminar ganando los cuatro juegos siguientes al hilo.

2 – Rick Mahorn

Tal vez lo que demuestre la importancia de Rick Mahorn en uno de los grandes equipos de todos los tiempos sea el hecho de que la razón por la que perdieron ese nivel extra de calidad que los ponía por sobre los Bulls de Jordan fue cuando el ala pivot fue seleccionado por los Timberwolves en el draft de expansión. Hasta ese momento, Mahorn había oficiado de golpeador designado en un equipo que hacía de la violencia un modus vivendi grotescamente hipnótico. Todos castigaban a los que osaban penetrar la pintura de los de Motown, pero nadie lo hacía con la fiereza de “McFilthy”. La dinámica que conformaba con su compañero de frontcourt Bill Laimbeer era maravillosa. El pivot era un maestro de los golpes bajos, los insultos y el meterse en la cabeza del rival. Y apenas un contrincante reaccionaba dispuesto a comenzar una pelea, enseguida daba el salto Mahorn para chocar contra el que fuera. Ahora, Laimbeer era el mejor en eso, pero Isiah Thomas y Dennis Rodman eran tan buenos como él en esas triquiñuelas. E indefectiblemente todo terminaba con Rick yéndose a las manos con alguien. No era, en cuanto a condiciones técnicas, un jugador importante en el equipo. Pero en la dinámica de los Bad Boys, era un engranaje clave.

1 – Charles Oakley

Oakley y la violencia, siempre de la mano

Oakley y la violencia, siempre de la mano

El más grande de todos. Oakley saltó a la fama oficiando como guardaespaldas dentro de la cancha para Michael Jordan en los Bulls ochentosos. De hecho, su trade a New York por Bill Cartwright fue la principal razón de que MJ odiara a la dirigencia de Chicago, a Bill y de paso a Horace Grant, quien ocuparía el puesto de ala pivot titular que pertenecía a Oak. Oakley no solamente no le tenía miedo a nadie. Ningún otro jugador inspiró tanto temor a tipos que parecían no ser capaces de sentirlo. Hablamos del tipo que sopapeó a Sir Charles Barkley. Su presencia misma fue la que ofició de piedra basal para construir en New York unos Bad Boys 2.0 con Pat Riley como entrenador (en los que, por cierto, coincidieron tres miembros de esta lista: Oak, McDaniels y Mason). Durante casi dos décadas se paseó por distintos equipos dedicándose, básicamente, a defender a los suyos y atacar a extraños con una furia estremecedora. Y era tan bueno en lo suyo, que luego de retirarse, pasó a formar parte del entourage fijo de Michael Jordan… para ejercer como enforcer suyo en la vida fuera de una cancha de básquet. ¿Se puede ser tan bueno en algo?