¡PARTY TIME! Hoy es el segundo partido de las finales de la NBA entre los Warriors de Curry, Thompson y Green contra los Cavs de LeBron, Irving y Love. Un choque de estrellas como pocas veces se han visto en la historia de la NBA. Por eso, antes de que la Spalding empiece a picar, acá en NINN (donde amamos hacer Rankings) clasificaremos a las 10 mejores finales de la historia del juego.

 Los criterios de clasificación tendrán en cuenta la paridad y nivel de los rivales, los momentos memorables, tánganas (si hubo piñas sube 3 lugares(?), si se abrazan todos y salen cantando retroceden 4 casilleros), si hubo estrellas marcando momentos épicos y cualquier condimento extradeportivo que agrande la leyenda.

10- San Antonio 4 – Detroit Pistons 3 (2005)

En estas series se enfrentaron los dos anteriores campeones, algo que no sucedía desde las Finales de 1987. Además, fueron las primeras finales desde las del 94 que llegaron a 7 partidos, y sobre todo, tenían un componente que a quien les escribe se le antojaba histórica: un argentino se convertía en uno de los jugadores más decisivos del planeta.

La serie en sí fue un festival defensivo. Ninguno de los dos equipos llegó a 100 puntos en los 7 partidos de la serie. El genio de Greg Popovich se enfrentaba a su mentor Larry Brown y fue una partida de ajedrez perfectamente ejecutada.

Ni hablar de los grandes tiros de Manu, Billups y sobre todo Robert Horry, con su memorable triple para poner arriba a San Antonio 3 a 2.

Manu tuvo una serie increíble. Promedió casi 20 de los 84 puntos por partido de los Spurs y fue el responsable de cerrar cada uno de los partidos. Inolvidable. Igualmente el MVP fue el gigante que todos amamos, Tim Duncan, de bestial serie.

9- Golden State Warriors 4 – Washington Bullets 0 (1975)

Esta serie tiene muchas cosas que la hacen de mis favoritas. Primero, era la primera vez en el deporte profesional estadounidense en que dos afroamericanos estuviesen al frente de sus respectivos equipos en unas finales, Al Attles por parte de los Warriors y K. C. Jones como entrenador de los Bullets. Segundo, por la abismal diferencia que había en la previa y que después terminó dándose vuelta de una forma asombrosa.

Los Bullets llegaban con dos futuros Hall of Fame como Elvin Hayes y Wes Unseld, y con un récord de 60-22; mientras que los Warriors llegaban de pedo básicamente, con un mediocre récord de 48-34 y habiendo pasado las mil y una contras los Chicago Bulls para llegar a la final.

Además, los Bullets habían ganado la serie en temporada regular por 3-1.

Lo que pasó a continuación los sorprenderá…(?)

Paliza total. Un Rick Barry en pija (29 puntos, 6 rebotes, 6 asistencias y 2 robos en promedio) se floreó en los cuatro partidos que convirtieron a este equipo en uno de los Underdogs más recordados del deporte americano.

8- Dallas Mavericks 4 – Miami Heat 2 (2011)

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Una de las mejores finales de la historia fue acá a la vuelta de la esquina. Fue la chance de redención de uno de los jugadores más grandes de la historia, luego de años fracasando contra los Spurs y los Lakers sucesivamente.

Miami había formado un equipo que metía miedo, juntando a LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh junto a un conjunto de parteneires de gran valía. Eran los grandes candidatos al título antes del primer salto de la temporada.

En cambio Dallas venía de pijazo en pijazo y a Dirk ya se lo tildaba de perdedor. Craso error.

El alemán tuvo a Jason Kidd, Peja Stojakovic, Jason Terry, Tyson Chandler y Shawn Marion como apoyo para dar uno de los mayores conciertos que jamás se hayan visto en unas finales, para remontar un 1-2 promediando 26 puntos, casi 10 rebotes y 2 asistencias. Bestial

7- Detroit Pistons – Los Angeles Lakers (1988)

Ufff estas finales. También a 7 partidos, enfrentaban al Showtime de los de Pat Riley vs los Bad Boys de Chuck Daly en un choque de estilos sin precedentes a esa fecha.

Los Lakers venían de dos batallas épicas contra los Jazz y los Mavs, ambas a 7 partidos; mientras que los Pistons venían de dar el batacazo contra Boston ganando de manera muy convincente y convirtiéndose en favoritos a pesar de no tener ventaja de localía.

La serie fue espectacular. Imaginénse: de una lado Magic, Worthy, Cooper y los últimos destellos de Kareem; mientras que al frente estaban Thomas, Dantley, Dumars y Rodman. Pocas veces hubo tanto talento enfrentado.

El sexto partido era Win or go home para los Lakers que estaban arriba haciendo gala de su vasta experiencia ante los inexpertos Pistons. Pero comenzó a relucir el enorme corazón de Isiah Thomas que metió 14 puntos en el 3er cuarto y parecía que los de Motor City se los llevaban puestos. Conun minuto para que termine, ganaban por 3. Pero apareció primero Byron Scott y después la leyenda de Kareem para llevarse el partido por 103-102. Increíble remontada.

En el séptimo cualquier equipo se caería. No estos Pistons. Fueron por todo y casi se lo llevan de vuelta, pero Magic lo dejó solo debajo del aro a AC Green que sentenció el partido 108-105. Worthy MVP y la sangre en el ojo para Detroit, que al siguiente año se vengaría sin atenuantes.

6- Chicago Bulls 4 – Utah Jazz 2 (1997)

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No existe persona sobre la faz de la tierra que no conozca esta final. Así de simple.

Tras varios intentos fallidos de llegar a las finales de Liga, por primera vez Karl Malone y John Stockton, de la mano de su coach Jerry Sloan; arrivaban tras superar facilmente a unos Rockets disminuidos por el paso del tiempo. Mientras que Jordan, Pippen y Rodman encabezaban a unos Bulls ya con 4 anillos a sus espaldas y con el experimentado Phil Jackson en el banco.

La final fue épica. Cada local se llevó su partido hasta el 5to, uno de los juegos más famosos de la historia, no solo del basket, si no del deporte: el “FLU GAME”. Jordan con 39 grados de fiebre tras una intoxicación la noche anterior.

Partido parejo, Con 46.4 segundos en el reloj y Chicago abajo 85-84 , Jordan fue a la línea. Metió el primero para empatar, pero erró el segundo. Kukoc consiguió el rebote ofensivo, se la pasó a Jordan, él a Pippen , que fue rápidamente doble marcado . Scottie, vivo como siempre, se pasa la pelota a un Jordan – ahora ssolo, que metió un triple para darle a los Bulls una ventaja de 88-85 con 25 segundos restantes en el juego. El resto es historia.

Obviamente Jordan fue el MVP, por si hacía falta aclararlo.

5- Boston Celtics – Los Angeles Lakers (1984)

La rivalidad por antonomasia de la Liga, en su capítulo más brillante. Un total de NUEVE jugadores del Hall of Fame enfrentados. Magic y Bird en la cresta de la Ola. Imposible de soslayar.

Los Angeles dirigidos por ese agente de Satán en la Tierra que es Pat Riley venían de vencer a los Suns fácilmente, mientras que los Celtics de KC Jones habían hecho lo propio contra los Bucks.

La serie en sí está cargada de épica. Boston apagando los Aires Acondicionado en los partidos de local, tiros enormes para liquidar partidos por parte de Wedman en el segundo (en OT), Maxwell agarrándose el cuello adelante de Worthy, todo esto regado con Bird haciendo Trash Talk a cualquiera que se le cruce.

Se fueron dividiendo partidos, hasta llegar al séptimo, donde el MVP de las finales del 81, Cedric Maxwell cerraría un partido fantástico para llevarse el 8vo título en 8 cruces con los Lakers en finales para Boston. Igualmente al año siguiente Magic rompería el maleficio.

El MVP fue obviamente Larry Bird.

4- Chicago Bulls 4 – Phoenix Suns 2 (1993)

Acá podría estar la final del 98 de los Bulls contra Utah, pero preferimos quedarnos con esta porque reune dos actuaciones tan descollantes imposibles de soslayar.

El MVP reinante Charles Barkley lideraba a unos Phoenix Suns avasallantes en temporada regular, que dirigía Paul Westphal; mientras que Jordan y Pippen venían de lograr el bicampeonato de la mano del Master Zen Phil Jackson y habían tenido una temporada regular ídem(?) para sus estándares tan elevados.

La cosa empezó pésimo para los Suns, que perdieron sus dos primeros partidos en casa y se enfrentaban a una barrida vergonzosa.

Esta anécdota de Barkley es genial

“En realidad estábamos nerviosos antes del Juego 1. Tuvimos problemas. La presión llegó a los más chicos del equipo. Yo jugué decentemente, pero creo que los otros chicos estaban nerviosos. Antes del Juego 2, estoy hablando con mi hija:

Ella dijo, ‘Papá? ustedes va a ganar esta noche? ‘

Le dije, ‘Nena, tu papá es el mejor jugador de baloncesto del mundo. Voy a dominar el partido de esta noche ‘. Y recuerdo … Creo que hice como 46, 47. jugué muy bien. Pero Michael hizo 52.

Y llegué a casa esa noche, y mi hija estaba llorando, y ella dijo: ‘Papá, perdieron de nuevo.’

Yo dije, ‘bebé, creo que Michael Jordan es mejor que yo.’

 Ella dijo, ‘Papá, nunca has dicho eso antes.’

 Yo dije, ‘bebé, nunca me había sentido así antes”

Pero bueno, dejemos de pavadas y veamos porque está esta serie acá. El partido 3:

Chicago de local, todo para ponerle los clavos al ataud. Pero fue probablemente el partido más parejo de la historia de las finales. Solo mirar el desarrollo por cuartos para verlo: 29–29, 29–28, 28–28, 17–18. Tremendo. El juego se lo llevó luego de TRES prórrogas los Suns con una actuación descollante de Dan Majerle.

Luego Jordan en el juego 4 metió la friolera de 55 puntos para pulverizar los 32 de Barkley.

Llegados al sexto, el memorable tiro de Paxson para ganar la serie y garantizar el primer three-peat de Chicago. ¿El MVP? Michael Jordan.

3- Boston Celtics 4– Los Angeles Lakers 3(1969)

Cuando un jugador que pierde la final es elegido como el MVP de las mismas es porque hizo algo realmente grandioso no? Eso fue lo que pasó en el 69 con Jerry West.

Los Lakers eran realmente favoritos por tener un Big 3 fascinante con Elgin Baylor, Wilt Chamberlain y Jerry West. Los Celtics eran un equipo de veteranos que habían quedado 4tos en el Este y que solo quedaban las glorias pasadas. Además, era la primera vez que los Lakers tenían ventaja de localía ante sus eternos rivales.

El coach-jugador Bill Russell tenía sus últimos cartuchos para gastar para frenar el arsenal ofensivo de un fuera de serie como Chamberlain. Pero West era practicamente imparable. Los dos primeros partidos promedió 47 puntos para que se queden del lado de los locales. La cosa cambió en Nueva Inglaterra, cuando la doble marca diseñada por Russell pudo frenar a West y la cosa se mantuvo empatada, con cada local ganando su partido en casa hasta el séptimo juego.

La cosa es así: EL DUEÑO DE LOS LAKERS LOS MUFÓ. Banners de NBA Champions por todos lados antes del partido. Nunca hagas eso hermano. Nunca. Menos ante los que te tienen de hijo. Un partido épico, con los Celtics por delante, pero los Lakers se ponen a 1 a falta de segundos. Faltando 18 segundos, la bocha le llega a Don Nelson y con el reloj de 24 muriendo, mete un doble que está en las pupilas de todo el deporte americano. Increíble triunfo, contra todas las expectativas. West igualmente ganó el MVP con sus 38 puntos por partido y fue a fajar al irresponsable dueño de los Lakers Jack Kent.

2- Boston Celtics 4 – Los Angeles Lakers 3 (1962)

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Una final que se decide en el TIEMPO EXTRA DE UN SÉPTIMO PARTIDO tiene que estar acá. Por más que sea el cuarto título consecutivo por los dirigidos por Red Auerbach, lo que tuvo de genial esta final es el desenlace absolutamente infartante.

Boston venía de jugar una final de conferencia mortal contra los Philadelphia Warriors a 7 partidos y su espíritu parecía quebrarse. Al frente estaban Jerry The Logo West y Elgin Baylor (quien terminaría promediando 40 puntos por partido) quienes parecían que se llevarían la final de prepo. La serie tuvo todo lo que quieren las guachas. Puntos álgidos en todos los partidos, tiros espectaculares, actuaciones descollantes, entre ellas el récord de puntos en una final de Baylor (61) en el 5to match. O sea todo.

En el epílogo del séptimo, Frank Selvy tuvo la oportunidad de oro de cerrar la serie a favor de los Lakers con un tiro abierto, pero el destino tenía otros planes.

Terminó con Cousy ganando el partido en la prórroga y con el nene Bill Russel metiendo 30 puntos y agarrando 40 (cuarenta sí, no es un error de tipeo) rebotes.

1- Miami Heat 4 – San Antonio Spurs 3 (2013)

La mejor final de la historia de la NBA fue hace relativamente poco tiempo y junto una constelación de estrellas dificilmente igualable.

Miami de Eric Spoelstra, el campeón defensor, juntaba nuevamente a su super trío de estrellas, sumado a un reparto de primerísimo nivel, frente al perenne Big Three de San Antonio comandado por el viejo lobo Greg Popovich.

Miami había sudado la gota gorda versus a Indiana, mientras que los Spurs habían barrido la serie ante Memphis, teniendo 7 días de descanso previo a las finales.

Cada partido dejó una historia particular. El primero, Parker mete un golazo faltando 5 segundos y San Antonio logró robarse la localía apenas empezada la serie. En el segundo, ocurrió la tapa más monstruosa de la historia de las finales cuando LeBron ridiculiza al Pivote brasilero de los Spurs Tiago Splitter. En el tercero, San Antonio rompe el record de triples en un partido y Miami sufre la peor derrota de su historia en PO. En el cuarto, el Big Three de Miami se combina para 85 puntos y logra robar un partido en Texas con esa actuación monstruosa. Manu lidera a los Spurs en un raid final de 19-1 en el cuarto cuarto para llevar a SAS con la serie match point al sexto partido a Miami.

El sexto partido en Miami

El sexto partido en Miami

El sexto partido en Miami

El sexto partido en Miami.

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Olvídense por un momento de la serie del 2014 que los Spurs técnicamente barrieron al Heat con una demostración de basket monstruosa.

Ese partido es una muestra de lo que es este deporte y la NBA en su máxima expresión.

San Antonio había hecho un monstruso esfuerzo para llegar al cuarto cuarto con ventaja de 10 puntos, con un Duncan fenomenal. LeBron se puso el equipo al hombro y hasta logró pasar al frente. Manu y Parker pusieron a SAS arriba 94-89. La hinchada local se fue de la cancha. Ya estaba. Pará. Un triple de LeBron puso el partido a 2 faltando 20 segundos. Tras que Kawhi falle uno de los dos libres, LeBron prueba para empatar, erra, pero Bosh captura el rebote, pasa a Ray Allen que sin tiempo emboca un triple espectacular para empatar el partido. En el tiempo extra, Danny Green tiene un triple para mandar a OT nuevamente, pero se come una tapa monstruosa de Bosh. El mejor partido de la historia quizás.

En el séptimo, LeBron metió 37 puntos y se quedó con MVP muy merecido.