Un capítulo de la sexta temporada de Los Simpson, cuando la familia amarilla tenía un gran episodio tras otro, se llama “Homero el malo”. Allí Homero, que suele infringir todo tipo de normas y carecer de ética y moral en varios pasajes, es abusado de haber acosado a una niñera en un caso que finalmente no era tal, y ocurren mil vicisitudes que hacen de este uno de los episodios más graciosos.

Hoy, 24 años más tarde, la concientización que se va generando en la sociedad hace díficil pensar que una buena comedia como esa sea guionada en la actualidad. En parte, porque cada vez se visibilizan más los casos conmocionantes de verdaderos monstruos, ante víctimas que deciden no ser más presas del silencio. Casos como el de Larry Nassar, ex deportólogo del equipo olímpico de gimnasia artística de los Estados Unidos, un símbolo histórico de cada Juego Olímpico.

Nassar trabajó allí por 20 años, hasta que en 2015 fue echado por denuncias de las atletas. En 2016 la prensa estadounidense comenzó a reportar casos de abusos cometidos por el doctor, y hoy hay ya más de 150 denuncias, tanto en el ámbito del equipo olímpico como en Michigan State, la universidad en la que se desempeñaba. Denuncias realmente fuertes, de abuso sexual a adolescentes y chicas de hasta 13 años y con casos que se remontan hasta el año 2000.

Verdaderas estrellas olímpicas en los Estados Unidos, como Simone Biles, Gabby Douglas, McKayla Maroney y Aly Raisman, que entre todas suman más de diez medallas olímpicas de oro pero no dejan de ser chicas de 20 o 22 años, tomaron el coraje en los últimos tiempos de exponer sus casos ante la prensa y en las redes sociales, dandole a este monstruo la visibilidad que merece. Monstruo que ya aceptó su culpa ante un juzgado de Michigan en el mes de noviembre sobre siete cargos de crímenes sexuales de primer grado con niñas menores de edad. Ayer, fue Biles, la más joven, la máxima estrella y para varios entendidos la mejor gimnasta de la historia, la última en sumarse al movimiento mediante una carta publicada en Twitter.

El "Final Five" que ganó cuatro oros y cuatro platas en Río 2016, compuesto por Biles, Douglas, Hernández, Kocian y Raisman.

El “Final Five” que ganó cuatro oros y cuatro platas en Río 2016, compuesto por Biles, Douglas, Hernández, Kocian y Raisman.

Las atrocidades de Nassar no se limitan a eso. También recibió una condena de 60 años de prisión por poseer más de 37.000 archivos de pornografía infantil, incluyendo videos suyos grabados con una GoPro.

Ahora, Nassar es un monstruo. ¿Pero cómo el deporte le dio tanto lugar y en una de las organizaciones deportivas más emblemáticas del “primer mundo”? Jeanette Antolin, Jessica Howard y Jamie Dantzscher, representantes de la Selección de Estados Unidos a fines del siglo XX, hablaron de como la tremenda presión que se vivía en los campamentos del equipo generaban un ambiente propicio para este tipo de abusos.  Vulnerabilidad en chicas con edad de empezar la escuela secundaria. Miedo a perder el lugar en el equipo, la chance única de ir a un Juego Olímpico o Mundial, representar a tu país, ser una estrella internacional. Tirar por la borda horas y horas de entrenamiento desde la infancia.

Esos campamentos ocurrían en el “Rancho Karolyi”, propiedad en Texas de Bela y Marta Karolyi, pareja de entrenadores rumanos legendarios en este deporte por haber descubierto entre otras a leyendas como Nadia Comaneci, formadores de incontables campeones y con un aura encima de ser más duros que el propio metal, con denuncias que escalan hasta la violencia física en reprimenda de los errores cometidos por las deportistas.

El Rancho Karolyi, en Huntsville, Texas.

El Rancho Karolyi, en Huntsville, Texas.

USA Gymnastics tuvo bajo su paraguas durante dos décadas a un ser atroz como Nassar, y Steve Penny, ex presidente de la federación, debió renunciar por acusaciones de negligencia, tras haberse conocido que demoraron cinco semanas en reportar las primeras denuncias de abuso a las autoridades allá en el 2015. Raisman, una de las de mayor exposición mediática, se quejó de que la federación le haya otorgado un millón de dólares en concepto de indemnización a Penny en lugar de utilizar ese dinero para crear un fondo de apoyo a las víctimas, varias de las cuáles no son estrellas de Nike como Biles o modelan en Sports Illustrated como Raisman, sino que son simples ex atletas amateurs. “El tribunal se refirió a Larry como DOCTOR Nassar. ESTOY ENOJADA. Estoy muy decepcionada. Él NO lo merece. Larry es asqueroso. Larry es un MONSTRUO, no un doctor”, tuiteó Raisman en noviembre durante una de las audiencias del juicio.

Ahora, el escándalo tocó otro punto bajo tras conocerse que Maroney no tenía permitido hablar del tema tras haber firmado un NDA (acuerdo de confidencialidad) con USA Gymnastics respecto al asunto, en el que la medallista de plata en salto de potro en Londres 2012 recibió más de un millón de dólares a cambio de su silencio según la cifra reportada por el Wall Street Journal. La federación buscaba efectivamente mantener esto en la sombra (de forma ilegal según el abogado de Maroney, que dice que los NDA en casos de corrupción de menores son ilegales en California, testimonio contra el que va la palabra de USAG). Pero McKayla tomó coraje e igualmente lo denunció en público tiempo después, cuando sintió que era el momento, cuando pudo hacerlo.

“Mi hija pasó de ser una atleta de clase mundial positiva y radiante a una joven adulta inmersa en una profunda depresión, casi suicida. A veces temía de abrir la puerta de su habitación y encontrar su cuerpo muerto”, manifestó Erin Maroney en una carta a la corte federal.

Este repugnante caso no es un hecho aislado en el deporte, que es una parte más de la sociedad y no se encuentra fuera de los crímenes existentes en ella, mientras que lo tenemos presente como el lugar de esparcimiento, formación de valores y actividad física ideal para los niños, parte que existe pero que es única sólo en un ideal.

Deberíamos celebrar el coraje de este grupo de gimnastas que cada cuatro años despierta admiración con sus piruetas perfectas pero que ahora dio un paso mucho más grande para el mundo, un mundo que en el deporte, con la premisa de “el éxito en el resultado por sobre todas las cosas”, ha llegado a tapar hasta este nivel de atropellos abominables.