El viaje más extraordinario de la carrera de Juan Martín del Potro comenzó en Febrero de este año. En el primer triunfo en su vuelta al circuito, ante Denis Kudla por 6-4 y 6-1 en Delray Beach, terminó con lágrimas de alegría. “Jugar un partido y sentirme bien para el próximo torneo. Solo eso pido”, declaraba Juan Martín como objetivo en su regreso. Debido al gran desempeño que tuvo en el abierto de la ciudad de Florida, donde llegó a semifinales, se bajó del ATP de Acapulco y prefirió concentrarse en su reaparición en un Masters 1000: Indian Wells fue la cita. Alli cayó en segunda rueda aplastado por Tomas Berdych. Tras eso, Miami, donde le ganó a Guido Pella y lo sorprendió Horacio Zeballos. En su periodo de recuperación, él afirmaba que a mediados del segundo semestre llegaría a su nivel más estable. Mientras tanto, el viaje del tandilense continuó por Munich (cuartos de final), torneo en el cuál se reencontró con el polvo de ladrillo luego de no haber pisado esa superficie por tres años. En Madrid, empezó a dar que hablar. Venció en dos sets a Dominic Thiem, Nº 14 del mundo en ese entonces. Así, Delpo lograba su victoria más importante desde que retornaba al circuito. Al siguiente partido fue eliminado por Jack Sock.

Luego decidió no viajar al Masters 1000 de Roma a causa de los dolores en su muñeca para poder recuperarse más a fondo y prevenir futuras amarguras. Tampoco asistió a Roland Garros. Tras un comunicado a todos sus fans vía Twitter, anunció que abandonaba el polvo de ladrillo y que se concentraría en participar en los torneos de Stuttgart, Queen’s y Wimbledon que ofrecen una superficie más rápida como lo es el césped. Fue un guiño a Daniel Orsanic, Capitán Argentino del equipo de Copa Davis, para una convocatoria en la serie de cuartos de final contra Italia. “Si el capitán lo dispone, terminaré la gira con la serie en Italia”, declaraba el tandilense en la red social del pajarito azul. Tras una gran actuación en Stuttgart (semifinales) y una derrota en primera ronda de Queen’s ante John Isner, Del Potro pateó el tablero en Wimbledon y eliminó a Stanislas Wawrinka en cuatro sets en la segunda rueda (después, desgastado, cayó ante Lucas Pouille en tercera). Orsanic lo llamó para la serie ante Italia. Del césped en Londres al polvo de ladrillo de Pésaro. Cambio brutal de superficies para el tandilense, que sin embargo, logró adecuarse a la situación. Protagonizó un triunfo clave para la clasificación, en dobles junto a Guido Pella, y Argentina avanzó a la semifinal. Luego, llegó la segunda pausa: renunció a los torneos de Washington y Toronto con un solo objetivo en mente, los Juegos Olímpicos.

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Río de Janeiro fue la cidade maravilhosa en todo su esplendor para el tandilense. Durante las dos semanas olímpicas, travesó una montaña rusa de emociones pero los resultados fueron consecuencia de un largo y duro proceso de trabajo y recuperación. En la primera noche de competición rompió las apuestas y eliminó al Nº 1 del mundo, Novak Djokovic, en un partido inolvidable donde el argentino mostró que venía a competir y mostrar su más alto nivel. Dejó atrás, como anécdota, el pésimo arranque del día en la villa olímpica, donde quedó atrapado en un ascensor. Luego, venció a Rafa Nadal en semifinales y se aseguró estar en el podio por segunda vez consecutiva. Finalmente, no pudo en una batalla de casi 5 horas ante el británico Andy Murray pero coronó una semana perfecta con la medalla de plata. “Es un sueño lo que fue esta semana. Es una felicidad enorme lo que atravesé y todo lo que me hicieron sentir desde Argentina. El respeto adentro de la cancha, es de las mejores cosas que me pasaron en la vida”, revelaba Juan Martín, después del partido ante Murray.

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Por su espléndida actuación en los Juegos de Río, Del Potro fue invitado a jugar el US Open, donde desplegó y confirmo nuevamente su gran calidad de juego después de dar el batacazo en tierras brasileras. La Torre de Tandil venció a muy buenos oponentes como Diego Schwartzman, Steve Johnson, David Ferrer y Dominic Thiem sin ceder sets, pero en cuartos de final Wawrinka se tomó venganza de Wimbledon y borró al tandilense del sueño americano. Cerrando septiembre volvió la Copa Davis y Argentina viajó a Glasgow para enfrentar a Gran Bretaña en busca del pase a la final. Allí un Delpo entonado pasó a ser el jugador clave del equipo, ya que logró una victoria histórica ante Andy Murray, que venía invicto de local, y de esta forma le dio un punto trascendental al equipo de Orsanic para soñar con una nueva chance de levantar la ensaladera. Argentina sufrió pero Leo Mayer se quedó con el último punto y cerró la clasificación.

Claramente el regreso a las canchas duras había resultado de la mejor manera: en la primera ronda de Shanghai lo eliminó David Goffin en un partido parejo, pero a la semana siguiente ganó el Abierto de Estocolmo sin perder un set, venciendo en la final al estadounidense Jack Sock. De esta manera, Del Potro recolectó su titulo Nº 19 y cortó una racha de casi tres años sin gritar campeón. Su año individual lo cerró en Basilea, donde se vengó de Goffin en octavos de final pero no pudo en cuartos con un top como Kei Nishikori.

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Luego de dos años sin continuidad, el tandilense no rompió ni cambio las bases de juego en este año. Evolucionó. En el esquema de juego mantuvo el saque y su drive que son, por costumbre, sus dos principales armas pero, además pudo complementar otras variantes como el slice y la volea, ya que las operaciones en la muñeca afectaron a su golpe de revés de dos manos. Desde que Franco Davin dejó de ser su entrenador, nadie ocupó ese cargo. Él armó su gira y el calendario, detectó sus errores y los corrigió, planeó sus partidos y tomó las decisiones sobre sus golpes. Daniel Orsanic lo siguió de cerca para aconsejarlo en lo que hiciera falta. Tomó decisiones correctas a pesar de tantas adversidades y logró superarlas. Del puesto 1.045 al 38 en nueve meses. Recolectó 30 victorias en el año, obtuvo la medalla de plata en Río 2016, venció al Nº 1, 2, 3 y 4 del mundo, ganó un título en Estocolmo y le otorgaron el premio al Mejor Regreso del Año de la ATP. Por esto, y por todas las cosas que formaron parte del contexto, Juan Martin del Potro merece terminar este viaje extraordinario de 2016 llorando de alegría, levantando la caprichosa pero deseada Ensaladera de Plata el domingo en Zagreb.

Por Santiago Sandoval