Cinco años después, en julio de 2017, ya sabemos que la respuesta, al interrogante anterior, era negativa. Sin embargo, antes de que esto se supiese, las señales, que iba dando Federer, indicaban que se acercaba más a una decaída en su nivel que a lo que hoy demuestra. En 2015 dio ciertas esperanzas, con la aparición del famoso SABR (ir a recepcionar, el servicio del rival, al cuadrado de saque para agarrarla ni bien pica la pelota para meter presión) llegando a la final de Wimbledon y del US Open, pero perdió ambas con Novak Djokovic.

A pesar de las dos derrotas, en Federer se comenzaba a ver un cambio positivo en cuanto a su manera de jugar. El suizo, siendo la leyenda del tenis que es, se dio cuenta que debía adaptarse a su edad y a su físico para seguir compitiendo. Acá es donde el nombre de Stefan Edberg aparece, para poder llenarlo de elogios. Sin él, probablemente los amantes del tenis no estarían disfrutando del Federer, de 2017, cada vez que pisa una cancha.
Rajju
El sueco comenzó a ser entrenador, del nacido en Basilea, en 2014. La pareja entre jugador-coach fue esencial para el renacer de Roger. Hubo otra decisión que también marcó la transformación del suizo, que fue la de empezar a jugar con una raqueta nueva y abandonar la de toda su vida. Con estos dos cambios, Federer comenzó a acortar los puntos como nunca antes, pegándole a todas las pelotas en sobrepique (como si de ping pong se tratara), y a ser muy agresivo. Jugar, a ese estilo, solo era (y es) alcanzable para una persona con el talento del máximo ganador de Grand Slams en la historia. Cualquier otro fracasaría en el intento.

Como dijimos, el 2015 de Roger había sido esperanzador. Pero en 2016, a causa de una lesión en su rodilla, se vio forzado a dejar de competir por seis meses. A priori, parecía un golpe duro para el suizo y su intención de seguir ganando. No obstante, como ya sabe todo el mundo, ocurrió lo contrario. En enero de 2017, Federer se presentó en el Abierto de Australia y lo ganó con contundencia, incluso al vencer a Rafael Nadal, su eterno rival, en la final. “Su Majestad” jugó a un nivel sobresaliente, arriesgando en cada pelota gracias a su talento único para atacar.

La manera en que consiguió su quinto título en Melbourne impactó en el universo tenístico. Sin embargo, lo que más sorprendió en Federer fue la aparición de su revés. La incidencia de su nuevo entrenador, Ivan Ljubicic, que comenzó a entrenarlo en 2016, se pudo ver más que nada en este golpe. El revés, la principal debilidad del suizo frente a Nadal, se transformó en una fortaleza. De esta forma, pudo vencer al español tres veces consecutivas en 2017 (final de Abierto de Australia, tercera ronda en Indian Wells y final en Miami).

Luego de esos tres títulos, Federer decidió no presentarse a ningún torneo sobre polvo de ladrillo. ¿Su explicación? Que debía elegir bien y priorizar otros torneos en el calendario para seguir compitiendo. ¿Fue la decisión correcta? Se puede decir que sí, ya que hoy, 16 de julio de 2017, cinco años después de la última coronación en el All England Club, Roger ganó una vez más Wimbledon, convirtiéndose en el único jugador en la historia en obtener ocho consagraciones en la catedral del tenis. Por si fuera poco, lo logró sin perder un set, hecho que solo Björn Borg había conseguido (en 1976), y su partido más largo fue contra Thomas Berdych (2 horas y 18 minutos). Así de soberbia fue su participación en Londres.
xxxx on day eleven of the Wimbledon Lawn Tennis Championships at the All England Lawn Tennis and Croquet Club at Wimbledon at Wimbledon on July 14, 2017 in London, England. (Photo by Gareth Fuller - Pool/Getty Images)
Se dudaba de la capacidad de Federer para volver a ganar y, de forma increíble y sorprendente, “Su Majestad” está jugando el mejor tenis de su vida a sus 35 años. No se sabe hasta cuándo podrá mantener este nivel pero, en el año, ya logró dos títulos más de Grand Slam, que lo llevan a tener 19 en total en su carrera. El disfrute es máximo, y nadie puede asegurar que no vaya a conseguir el número 20 en un corto plazo.