Por Juan Martín Quigley

Si hay algo que nos entusiasma siempre del béisbol, más allá del deporte en sí, es la historia que el deporte conlleva, tanto como disciplina en líneas generales, pero más que nada las costumbres y la apreciación que tienen las franquicias por sus figuras históricas, tanto dentro como fuera de la cancha.

Estas tradiciones y el amor por lo propio quedaron plasmados momentos antes del comienzo de la primera entrada cuando el quien supo ser el locutor de los L.A. Dodgers por 67 temporadas seguidas hasta su retiro la temporada pasada, el señor Vin Scully, hizo su aparición en el diamante para hacer el primer lanzamiento simbólico del segundo juego de esta Serie Mundial. O al menos eso es lo que nos hizo creer.

Cuando se subió al montículo del pitcher la figura de 89 años montó todo un espectáculo diciendo que había practicado lanzamientos con su esposa, afirmando que ella le dijo que “his stuff was good” (no hay intenciones de segundas lecturas) y luego llamó a Steve Yeager, quien fue cátcher de este equipo desde 1972 hasta 1985, para que reciba su tiro detrás del plato, no sin antes recibir una advertencia de Vin diciendo que tenga cuidado con sus bolas rápidas y sus change ups.

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Cuando Scully estaba en medio de la pantomima simulando que iba a lanzar, llamó al montículo a nada menos que al zurdo Fernando Valenzuela, 6 veces All-Star y campeón de la Serie Mundial del 1981, a que lo releve aludiendo “una molestia en el manguito rotador”, de todas maneras era todo parte del show y la gente lo supo interpretar de esa manera.

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Entre llantos y risas del público estos tres personajes, quienes formaron parte de la historia de esta gran franquicia, se unieron a la fanaticada para comenzar el partido al grito de la histórica frase que Vin Scully pronunciaba antes de cada partido desde 1950 a 2016: IT’S TIME FOR DODGER BASEBALL.

¿Quién es Vin Scully?

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Vin Scully es un periodista deportivo que cubrió cada partido de los Dodgers de local desde 1950 a 2016. Supo estar presente en cada juego desde las épocas en donde el estadio de esta franquicia era el Ebbets Field, ubicado en el borough de Brooklyn, en Nueva York, pasando también por Roosevelt Stadium, en Jersey City, Nueva Jersey, luego en el LA Memorial Coliseum y finalmente en el actual Dodger Stadium desde el año 1958. Siempre fue caracterizado por su voz dulce, un estilo descriptivo rozando lo poético y porque lo primero que escuchaba uno al iniciar la transmisión era: “It’s time for Dodger baseball! Hi, everybody, and a very pleasant good (afternoon/evening) to you, wherever you may be”. Es considerado por Bleacher Report y por Fox Sports como el mejor relator de beísbol de la historia.