México tiene una marcada influencia cultural de sus pueblos originarios y es bastante creyente en lo sobrenatural. “Maldición de los 29 de junio”, “Maldición de los penales”, “Maldición de Columbus”, así buscan explicar sus derrotas en el plano futbolístico, donde acostumbran a llegar a los Mundiales con mucha esperanza pero sólo dos veces alcanzaron el escalón de los cuartos de final. Las seis derrotas consecutivas en octavos de final que llevan ya son un número insólito. Y el sorteo de Rusia 2018 depara que, de cumplirse la “lógica”, enfrentarían a Brasil en el primer choque eliminatorio. Pavada de rival.

Hasta la organización de México 1970, la historia del “Tri” en la Copa del Mundo era bastante penosa: nueve derrotas consecutivas entre 1930 y 1958 y un único triunfo en 17 partidos (3-1 a Checoslovaquia en Chile 1962). Sin embargo, en sus tierras se mostró infranqueable en la fase de grupos, con el “Cuate” Calderón en el arco y una defensa compuesta por figuras de Cruz Azul y América que mantuvo la valla invicta en los tres partidos. Así los locales avanzaron de ronda por primera vez, y como eran sólo 16 equipos y no se jugaba la fase de octavos, Italia los esperaba en cuartos.

La “Azzurra” siempre impone respeto pero apenas había marcado un gol en tres partidos, por lo que no parecía imposible. Sin embargo, tras comenzar arriba 1-0, México terminó cayendo por 1-4 ante el posterior subcampeón mundial, sintiendo por primera vez la alegría de estar entre los mejores ocho del mundo y la frustración de no poder avanzar de allí.

Alemania 1974 tuvo la primera ausencia de México en un Mundial, al perder el único lugar de CONCACAF a manos de Haití. En Argentina 1978 recibió tres goleadas y en España 1982 volvió a tener ausente, esta vez por culpa de El Salvador y Honduras. Época negra del “Tricolor” sin dudas.

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En 1986, volver a ser locales en el Mundial potenciaba la esperanza. Hugo Sánchez, estrella del Real Madrid campeón de España y Pichichi de las últimas dos temporadas de La Liga, era el estandarte. Un grupo conformado por Paraguay, Bélgica e Irak daba buenas chances de avanzar a la siguiente fase: 1-1, 2-1 y 1-0 fueron los resultados que clasificaron a México en el primer lugar del grupo B, con un accesible cruce de octavos de final ante Bulgaria.

El choque con los europeos del este, un claro triunfo por 2-0, es recordado por el fantástico gol de tijera que hizo Manuel Negrete para abrir el marcador.

Entonces, en cuartos de final, la misma historia de 1970. Esta vez la potencia que llegaba “floja” era Alemania: empate con Uruguay, derrota 0-2 con Dinamarca y 1-0 a Marruecos sobre la hora en octavos de final. Un detalle importante es que México debió abandonar el imponente Estadio Azteca para jugar en el Universitario de Monterrey, con menos de la mitad de la capacidad del capitalino. La Federación Mexicana calculaba que su equipo sería segunda del grupo, entonces armaron todo para que el segundo nunca deje el Distrito Federal, pero les salió mal.

El partido fue parejo y México estuvo 35 minutos con un jugador más, desde la expulsión de Berthold hasta la de Javier Aguirre en el final del primer tiempo suplementario. Francisco Cruz anotó un tanto para los aztecas, pero el árbitro colombiano Jesus Díaz lo anuló por una inexistente falta en ataque de Hugo Sánchez. El match finalizó 0-0, y en la lotería de los penales Schumacher adivinó los tiros de Quirarte y Servín. México eliminado en la única vez que alcanzó el quinto partido.

El escándalo de “Los Cachirules” (varios jugadores mayores de 20 años que formaron parte de la Selección Mexicana Sub 20 en el Premundial 1988) hizo que FIFA excluya al “Tri” de las Eliminatorias a Italia 1990, así que no les quedó otra que esperar a un Mundial muy cerca de casa: Estados Unidos 1994.

Con un equipo experimentado que había sido subcampeón de la Copa América en 1993, sortearon el “Grupo de la Muerte” en primera posición: 0-1 con Noruega, 2-1 a Irlanda y sufrido 1-1 con el posterior subcampeón Italia, primer puesto por goles a favor en un grupo en el que todos terminaron con cuatro puntos.

Bulgaria en el Giants Stadium era el duelo de octavos de final, esta vez una Bulgaria más poderosa que en 1986, liderada por Hristo Stoichkov. En apenas seis minutos, el Balón de Oro de aquel año anotó el 1-0 para los búlgaros en una corrida. Diez minutos más tarde García Aspe empató las cosas con un penal, y la alegría por la expulsión de Kremenliev a los 50 minutos le duró poco a los mexicanos porque Luis García se fue a las duchas tontamente a los 57. Nuevamente México a penales. El excéntrico Jorge Campos le tapó uno a Balakov, pero no sirvió por los tres fallados por sus compañeros. Los futboleros mexicanos aún no le perdonan al entrenador Miguel Mejía Barón haber dejado a un veterano pero aún goleador Hugo Sánchez en el banco.

En Francia 1998 la fase de grupos fue traumática, clasificándose México en segundo lugar con apenas un triunfo ante Corea del Sur y dos empates con Bélgica y Holanda tras estar abajo por dos goles en el marcador. El verdugo de octavos de final fue Alemania. Luego de un primer tiempo con Campos como figura, México se puso arriba apenas volvió del descanso con un golazo de Luis Hernández, aquel delantero con cabellera “a lo Caniggia”. Minutos más tarde tuvieron doble chance para liquidarlo, con un tiro en el palo de Arellano y una falla insólita de Hernández desde el área chica en el rebote. Como cualquier futbolero sabe, Alemania no perdona: goles de Klinsmann y Bierhoff a los 75 y 85 minutos tras sendos centros.

Corea-Japón 2002 les dejó uno de los recuerdos más dolorosos no por la situación “maldita” sino por el rival. México ganó su grupo con triunfos ante Croacia y Ecuador y un 1-1 con Italia, y su rival acérrimo, Estados Unidos, fue el oponente en octavos. Había lugar para un sólo equipo de CONCACAF frente a Alemania en cuartos de final. El clásico norteamericano más importante de la historia fue para EE.UU., 2-0 con goles de Brian McBride y Landon Donovan.

En los últimos Mundiales, México sufrió a Argentina de forma repetida en 2006 y 2010, con el zapatazo en tiempo extra de Maxi Rodríguez en Alemania y el insólito gol en offside de Carlos Tévez en Sudáfrica. Brasil 2014 tuvo la sexta eliminación consecutiva del “Tri” en octavos de final, con aquella recordada zambullida de Arjen Robben que le dio a Holanda un penal a los 94 minutos para el 2-1 después del 1-1 de Wesley Sneijder seis minutos antes.

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Así es como acceder al quinto partido en una Copa del Mundo, es algo no imposible pero es una meta que la Selección Mexicana de fútbol todavía no pudo alcanzar fuera de su casa.