José Sand lo creyó antes que nadie. “Vamos, viejo, vamos”, soltó la arenga al aire después de convertir el 2 a 1 parcial en el final del primer tiempo. Frente a un resultado tan abultado, River parecía estar en la final de la Copa Libertadores. Todos lo asumieron, ya lo percibían. Tanto jugadores, como hinchas. Todos, excepto él. En diciembre de 2015, cuando regresó al club granate prometió “dar el máximo potencial y retirarse ahí”.
Lanús y Sand siempre fueron de la mano. En esta relación tenemos un caso explícito de cómo un jugador puede cambiarle la vida a un club y cómo un club puede cambiarle la vida a un jugador. Lanús potenció a Sand en 2007, en ese periodo ganó el Apertura junto a Ramón Cabrero, Maxi Velázquez, Agustín Pelletieri y Lautaro Acosta. El correntino, desde su partida en 2009, pasó por Al-Ain, de Emiratos Arabes Unidos, Deportivo La Coruña, Tijuana, Racing, Tigre, Argentinos Juniors, Boca Unidos y Aldosivi. En ninguno consiguió rendir su máximo potencial. Siendo más longevo, necesitaba un equipo y un entrenador que confiaran en él luego de pasar por diferentes clubes y países.
Mientras tanto, el equipo también requería un goleador que aprovechara las situaciones de gol que ya generaba con su fluido y vistoso circuito de juego a partir de sus mediocampistas. Con el juego vertiginoso de Guillermo, Lanús ganó la Copa Sudamericana de 2013 sin Sand, pero desde ese logro, careció de un 9 efectivo. A fines de 2015 se volvieron a ver las caras y cada uno encontró exactamente lo que estaba buscando.

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Está vez, con Jorge Almirón en el banco, tras su intenso paso por Independiente, Sand potenció a Lanus en la versión 2016/17.  El director técnico tomó un rol protagonico ya que convenció al plantel de jugar priorizando la posesión de la pelota. Con visión, paciencia y tenencia en los primeros metros para encontrar los espacios adecuados y definir con verticalidad las ocasiones. La base del juego asociado, buscando referencias de pase y triangulaciones constantes le sentó bien a Lanús. El equipo entendió todo. Durante el Torneo Transición 2016, arrasó con su método, siempre superponiendo el plan por sobre el resultado. Recolectó 38 puntos en 16 partidos y venció a San Lorenzo por 4 a 0 dando una cátedra de juego en la final. Vale recordar el once inicial: Monetti en el arco; José Luis Gómez, Gustavo Gómez, Diego Braghieri, Maximiliano Velázquez formaban la última línea; Román Martínez, Iván Marcone, Miguel Almirón en el medio; Lautaro Acosta, Junior Benítez cerraban la delantera junto al eterno Sand, con 36 años cooperó y ayudó al equipo convirtiéndose en el goleador del torneo con 14 tantos.
De ese equipo, 6 jugadores estuvieron presentes en la victoria de ayer ante River. No rompió ni cambió las bases. Evolucionó. Aquella conquista fue la que impulsó a Almirón y sus dirigidos a no quedarse con lo obtenido sino ir a buscar más logros, no sólo porque la situación lo demandaba sino que también poseían las herramientas para encararlos.

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En 2017, comenzó a mostrar su eficacia y temple para definir duelos “mano a mano” derrotando a River en la final de Supercopa Argentina. Asímismo lo había hecho contra Racing en la Copa Bicentenario del año arterior, consagrandose campeón de ambas. “¿Este es el año granate?”, es la pregunta de los hinchas, todavía no. Falta. “Queremos la Libertadores…”.
Lanús tuvo una participación particular en esta competición. De partidos estaticos, tenues y sin brillo como la noche del debut en Montevideo frente a Nacional por fase de grupos al gran rendimiento y convencimiento que mostró en la revancha ante San Lorenzo por cuartos. De un empate con más dudas que certezas ante el débil Zulia en Venezuela a sacar un empate en la altura de La Paz y mostrar caracter ante The Strongest en los octavos. Tuvo altibajos pero fue de menos a más. Contra River, supo competir y estar a la altura de la serie al dar vuelta un 0-3 a 4-3. El arbitraje y el VAR influyeron pero no del todo. La tecnologia es una gran herramienta cuando se usa de la manera correcta. La falta de advertencia de la mano de Marcone dentro del area por parte del arbitro y sus colaboradores desestabilizó a los dirigidos por Marcelo Gallardo, ya que no volvieron a concentrarse en el partido sino que enteraron en una fase de desesperación. Lanús capitalizó correctamente ese estado del rival arremetiendo en la serie.

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El mérito está en la rebeldía ante la adversidad, en el convencimiento de una idea y tener actitud para plasmarla en terreno. Eso adquirió gracias a un técnico capaz como Almirón, con un paso inadvertido entre los medios pero que comunica con el trabajo del equipo dentro de la cancha. También gracias a Esteban Andrada, quien se lleva el reconocimiento por la inteligencia y sus atajadas claves como en la tanda ante San Lorenzo o en los disparos de Ignacio Scocco y Leo Ponzio de anoche. Rolando García Guerreño y Braghieri, la dupla central, se llevan los premios por la concentración y entrega en la marca. Gómez y Velázquez, dos estandartes por las bandas, pasarán a los libros del Sur por sus actuaciones tan eficaces como sacrificadas. Ya quedaron impregnados en el corazón del pueblo granate. Que decir de Marcone, eje en la mitad, se convirtió en un pilar de juego. Quita, corre y participa con criterio. Román Martínez y Nicolás Pasquini hacen mejores a sus compañeros con la claridad en la visión de juego y efectividad en los pases. Acosta, otro histórico fundamental en éste momento. Apasionado, comprometido, zagas y letal en el ataque. Alejandro Silva pasa a la historia marcando el gol más importante de la historia del club, hasta ahora. Su confianza dentro de la cancha fue trascendental para calmar la tensión y desatar la euforia. Además, el merecimiento por supuesto se encuentra en una dirigencia seria, que complementó y formó con bases sólidas en el crecimiento de una institución por sobre, solamente, el club de fútbol. Detras de un objetivo, siempre debe estar un ente organizador sosteniendo y solventado una idea.

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Lanús está a un pasó de lograr la consagración de un proyecto institucional, de un estilo futbolístico y, sobre todo, de un sentido de pertenencia entre jugadores, cuerpo técnico, dirigentes, hinchas, el club y una ciudad. En 1980, tenía menos de 5000 socios y jugaba en la C, tras dos descensos consecutivos. Hoy disfruta de su hora más gloriosa en dos años muy especiales para la comunidad, tanto por los logros futbolísticos y el crecimiento del club. Del otro lado están Gremio de Porto Alegre o Barcelona de Ecuador, con la serie 3 a 0 a favor de los brasileños. A menos que haya otra remontada histórica, Gremio enfrentará al club del Sur de la Provincia de Buenos Aires.

Los hinchas piden que “éste sea el año, Granate”. Así lo quiere José Sand, quien ama y da su máximo potencial cada vez que se pone la camiseta. Ayer lo demostró aportando con goles para la victoria más trascendental de la historia. Aunque él lo niega y ni piensa en conformarse, como siempre: “Ojalá este no sea el partido más importante de mi carrera, quiero ganar la Libertadores”, declaró post remontada ante River. El 29 de noviembre de 2017, justo días antes de cumplir 10 años de su primer conquista con el club de sus amores, intentará seguir dando lo mejor para festejar junto a todos los que creyeron en él.

*En memoria de Ramón Cabrero, director técnico campeón del Apertura 2007 y dirigió a Lanus en su primera participacion de la Copa Libertadores en 2008. Falleció está mañana a los 69 años.