(por Pitti Severini)

Internet está produciendo que incluyamos nuevas palabras a nuestro vocabulario. Una de ellas es “hype” que parece usarse ya con casi cualquier cosa en redes sociales.

El “hype” surgió en el mundo de los gamers, viene de la palabra inglesa “hyperbole” (hipérbole, “exageración”). En Internet “hype” y en cualquier ámbito ya se utiliza normalmente como prácticamente cualquier cosa. Veamos los significados más habituales entre los millenials:

-Excesiva publicidad a un producto, marca, personaje o cualquier individuo u objeto.

-Énfasis sobre alguna cosa para quizás sea lo más deseado del momento

-Expectativas muy altas sobre cualquier cosa (en el ámbito de música, cine, videojuegos o cualquier nuevo producto)

-También se usa como sentirse nervioso o muy contento

-Tendencia o moda del momento que se catalogada con esta palabra

¿Se capta la idea de “hype”?

Lo que vamos a hacer en este post (y capaz una vez al mes), es intentar hablar de los jugadores que más hype despiertan en la liga de basket profesional de los Estados Unidos y Canadá, normalmente conocida como NBA.

Es hora de hablar de los dos fenómenos que están en boca de todos:

Los Philadelphia 76ers pasaron por las peores temporadas que pueden pasar una hinchada de un equipo para tener a estos dos alienígenas juntos: Joel Embiid y Ben Simmons.

Los dos cracks tienen varios puntos en común. Ambos extranjeros, con problemas de lesiones, indudablemente los mayores talentos de su draft y con talentos nunca antes visto en la vida de este humilde servidor.

Embiid es un chico de apenas 23 años, oriundo de Camerún que pasó sus primeros 2 años como profesional sin jugar un solo minuto en la NBA por múltiples lesiones.

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Todo comenzó cuando tenía 15 años. El jugador actualmente de los Rockets, Luc Mbah a Moute, oriundo de también de Yaounde lo vio jugar en un campus. Quedó completamente fascinado, como cualquier otra persona que lo haya visto jugar. El especialista defensivo de Houston ejerció de mentor suyo y lo llevó a Estados Unidos para que estudie y juegue al baloncesto.

Empezó en Montverde (donde jugó con el marplatense Patricio Garino) y luego se cambió a THE ROCK SCHOOL. ¿Todos hubiéramos querido ir ahí no? Imagino que Jack Black debe dar clases totalmente de pepa ahí. Siendo uno de los prospectos más interesantes, eligió a Kansas como universidad.

Jugó menos de un año en los Jayhawks y la mayoría de los scouts lo ubicaban como el mejor prospecto para ese draft, pero la lesión previa al March Madness puso un manto de dudas. Dudas que se agigantaron cuando 6 días antes de la elección se tuvo que someter a una cirugía del hueso navicular de su pie derecho. Mínimo 6 meses afuera de la cancha.

A pesar DEL ENORME manto de dudas que rodeaba al muchacho camerunés, los 76ers lo eligieron 3ros, luego de Wiggins (Cleveland) y Jabari Parker (Milwaukee). Una decisión por más polémica, que hizo que a Sam Hinkie, GM de Philadelphia le llovieran críticas de todos lados.

Si llegaron hasta acá, les digo que se perdió completas las temporadas 14/15 y 15/16. El rótulo de bust sonaba por todos lados. Hasta terminaron echando al GM de Philly por creer que no servía para nada y que les había arruinado la vida eligiendo a este camerunés gigante que lo único que sabía era tuitear.

Hasta que jugó.

En los menos de 50 partidos que lleva jugados, Embiid con su 2.13 y 115 kg es una mezcla de Shaq y Hakeem Olajuwon. Tira euro-steps como si hubieran puesto en agua a Harden. Tira triples como Dirk Nowitzki. Defiende cerca del aro como Tim Duncan. Todo esto con el carisma de Freddy Mercury en su apogeo.


Pueden decir que estoy exagerando, pero la verdad es que no. No quedan dudas ni del talento ni de la capacidad de este monstruo. El partido contra los Lakers de esta semana fue una de las mayores demostraciones individuales de estos años.

A esta altura del año está promediando 22 puntos, 11 rebotes, 3.4 asistencias, 2 tapas y casi un robo por partido.

Sus estadísticas avanzadas lo dejan mejor aun parado. Según Basketball Reference (todas las estadísticas de este post son sacadas de esa página al día 21/11) se ubica 12° en eficiencia en toda la liga; 4° en usage rating y 2° en el -/+ defensivo. Una bestialidad teniendo en cuenta que es su segundo año en la liga.

Números que impresionan, pero que asustan cuando te enterás que es con minutos limitados. Por orden médica no puede jugar más que 30 minutos por juego.

He ahí el asunto. La única duda que se asoma en el brillante futuro de este jugador es su salud. Ya se ganó un contratazo multimillonario por varios años, pero no se sabe cuando puede llegar a romperse de vuelta.

Igual, todo bien con JoJo, pero ni siquiera es el mejor jugador de su equipo. Ajá, ¿dije toda esa sarta de cosas y hay alguien mejor en el mismo equipo? Sí.

Ben Simmons es un chico australiano de 21 años que mide 2.10 y juega de base. Sep. Leyeron bien.


Nacido en Melbourne, Australia, fue el 3er jugador de esa misma ciudad elegido n° 1 del draft en este siglo luego de Andrew Bogut y Kyrie Irving.

Hijo de padre basquetbolista profesional, a los 15 años, se fue a jugar a USA luego de brillar en el Mundial FIBA sub 17 ¿A qué no saben cuál secundaria? Montverde, Florida. Lugar ideal para prospectos extranjeros.

Siendo un “five star recruit” por el sitio especializado ESPN, llamó la atención que se fuera jugar a la débil LSU. Obviamente un jugador de su capacidad y físico lideró todas las estadísticas mayores (puntos, rebotes, asistencias, tapas y robos) en ese equipo menor y se declaró elegible para el draft.

Ese año, en un draft particularmente débil, se presumía que la lucha por el puesto 1 se iba a dar entre él y el alero Brandon Ingram, un potencial Kevin Durant pero con unos cuantos guisos menos. Las falencias del joven Simmons en su único año en el college eran su nulo tiro exterior, cierta desconexión por momentos en los partidos y una sub-óptima defensa.

En fin, Philadelphia con el nro 1 del Draft eligió al australiano y, como no puede ser de otra forma en la tierra de Rocky Balboa, se rompió todo antes de pisar una cancha en un partido de NBA.

Un año entero sin jugar. Las dudas sobre Simmons se acrecentaban a medida que pasaron los meses y su status no cambiaba.

Este año empezó jugando de base. Pero base tiempo completo. Un verdadero dolor de cabeza para los coachs rivales. ¿Cómo mierda hacés para marcar a un tipo de 2.10 que se desplaza así por la cancha? Si hay que definir su juego de alguna forma lo va a hacer alguien que sepa más de basket más que yo, evidentemente. No vi nunca nada parecido. Tiene cosas de LeBron James, cuando arranca al aro, pases de Magic Johnson por arriba de la defensa rival, excelente defensa, tanto perimetral como de poste aun siendo rookie. Además es ambidiestro! Tiene todo. Bill Simmons, de The Ringer, dice que es como una versión del primer Grant Hill pero más grande, mejor y salvaje. Por ahí anda la cosa.

Obviamente tiene muchas cosas para pulir. Su tiro exterior no existe. O sea, nada. Nein. Niente. None. No metió un solo triple en lo que va del año. Parece que no lo necesita, pero sabemos en la NBA que sí.

En lo que va del año, lidera a los rookies de esta camada en puntos, asistencias y rebotes. Bestial. Más de 19 puntos, 8 asistencias y 9 rebotes y medio. Además, casi una tapa y más de 2 robos por partido. Es alucinante.

En fin, este año no se sabe si volveremos a ver al nro 1 de este draft, Markelle Fultz, con una lesión inhabilitante en su hombro derecho. Pero con estos dos monstruos, no es ilógico pensar en Philadelphia jugando sus primeros Playoffs desde 2012.