Podemos decir que Canelo-GGG que se disputó fue un combate atípico tanto de principio a final, en la previa como en la realización misma del pleito. Un anuncio 4 meses antes, sin trash talking y sin estridencias más que los golpes de puño que se dieron en el cuadrilátero del T-Mobile Arena. Todo lo contrario a esta segunda parte infructuosa.

El 5 de Mayo de 2018, va a pasar como un día negro para el boxeo mexicano. Su mayor valuarte, su mejor exponente desde el punto de vista comercial como del deportivo tuvo que cancelar un combate por doping positivo de clembuterol. Una mancha difícil de sacar por el momento tanto para críticos periodísticos, colegas y el publico del boxeo.

Recapitulando en el primer combate se superó el 1 millon de PPV, fue el tercer lugar en venta de tickets solo detrás de los monstruos Mayweather-Pacquiao y Mayweather-McGregor. Además que el combate fue muy bueno en lineas generales dejando holgadamente conformes al publico general como al especifico siendo que la pelea terminó en empate, posiblemente el peor resultado que puede dar un pleito boxistico.

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Todo ello a contraluz del evento Mayweather-McGregor que fue un desconche de divas peleando más fuera del ring que dentro, a su vez de dar un combate  desigualado donde Money venció por nocaut técnico al irlandés.

Pero todo fue distinto en este segundo compromiso. Primero con las conferencias de prensa para el anuncio del combate. Abel Sanchez criticó duramente a Canelo. No fue la critica más acertada, creer que el mexicano corrió en el primer combate no es para nada acertada, pero se sabe de la lengua de Sanchez. Que incluso ha criticado a sus propios pupilos previo a veladas importantes como recientemente sucedió con Carlos Cuadras.

Aunque el momento detonante ocurrió hace un poco más de un mes cuando Canelo daba positivo por Clembuterol dos veces, análisis realizados por el Programa Voluntario Anti-Dopaje (VADA) el 17 y 19 de febrero de 2018.

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Obviamente y sin tapujos, la misma VADA advertía que si bien faltaba una investigación la muestra daba clembuterol en concentraciones que hacían pensar que era una contaminación vía ingesta de carne. Si bien podía ser cierto a todas luces no daba el mejor panorama.

La opinión publica, centrada básicamente en memes y comentarios chismosos, hizo tronar a Canelo Alvarez, solo sus fans más acérrimos lo defendían y sus promotores. En una sociedad hiperconectada no es el mejor momento estar solo ante la picadora de carne.

Pero unas semanas después, el feudo se iba a transferir a ambos combatientes. Gennady Golovkin tiraría de la cuerda y sin tapujos afirmaba que Canelo era un “tramposo” y daba a entender que se le veían los pinchazos. Si bien podía ser inexacto el daño era incalculable. Canelo repelió los ataques con dos historias de Instagram donde lo llamaba “bitch” y seguía entrenando. Boxeo Milenial en su máxima expresión.

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Si bien, no se puede decir que fue el detonante las declaraciones de GGG. Está claro que la Comisión Atlética de Nevada (NSAC) que hasta ese momento no se había pronunciado decidió llamar a las partes y comunicarles en persona su actuación. Estaba claro que la pelea entraba en un limbo del cual no podría salir jamas.

Como señales que se iban arrimando, el 24 de Marzo en la pelea Dillian Whyte-Marcus Browne que transmitió para Estados Unidos la misma cadena de GGG-Canelo, HBO. En la transmisión no marcaba a GGG-Canelo 2 como una pelea  a seguir los próximos meses. El desconcierto empezaba a llegar. ¿HBO sabía algo que el resto del publico no? Y posiblemente si lo sabía.

La otra señal fue inequívoca, el T-Mobile Arena, la casa donde se iba a disputar el encuentro devolvía de manera total los tickets vendidos. Lo que dejaba virtualmente cancelada la pelea. Cercano a la Pascua, se daba a conocer el reporte de la NSAC, que era lapidario. Canelo era responsable de su cuerpo, de sus sistema y sin importar si tenía culpa o no, la sustancia prohibida estaba en su organismo por lo que la sanción era inminente.

Gennady Golovkin, right, throws a right at Canelo Alvarez during a middleweight boxing bout Saturday, Sept. 16, 2017, in Las Vegas. (AP Photo/John Locher) ORG XMIT: NVJL134

Ya acorralado -incluso con GGG buscando mantener la fecha pero con otro competidor- Canelo y sus manejadores Eric Gomez y Oscar De La Hoya tuvieron que bajarse del combate. Ya sin opciones reales de mantener la pelea a flote y con la audiencia ante la NSAC 18/4 en su cabeza como la espada de Damocles.

La audiencia con el NSAC determinará el futuro del peleador mexicano. Se habla de una sanción de un año, rebajada por colaborar a seis meses. Siendo la primer ofensa de dopaje, por eso un año. En eso el boxeo tiene si se quiere un mundo aparte. Las sanciones son de dos años y las rebajas son menores en otros deportes. Pero el mundo del boxeo tiene sus reglas, está claro.

Un duelo que tendrá que esperar un tiempo más (si Canelo consigue rebaja estará disponible para la segunda mitad del año) que no estuvo bien barajado desde el principio y que tras el positivo del mexicano entró en un fangoso y horrible feudo del cual no pudo salir. Está claro que si hay una revancha las negociaciones serán más duras y la siempre duda persistirá, bien ganada por el fallo del Canelo.

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