Por @aboyagustin y @kanelonmonger

Al fin llegó el momento: dieciséis días después del tweet de Eric Bledsoe que decía “No quiero estar aquí” los Phoenix Suns se deshicieron del base de 27 años, traspasándolo a los Milwaukee Bucks a cambio del pivot Greg Monroe y una primera y una segunda ronda del Draft 2018. Las elecciones de Draft son protegidas: la primera solo irá a Arizona en 2018 si cae entre los picks 11 y 16, o si en 2019 cae entre el 4 y 16 o en 2020 entre la octava y la trigésima elección. Si eso nunca sucede, finalmente en 2021 los Suns tendrán un pick de los Bucks. En tanto a la segunda ronda, solo la dispondrán los Suns si cae entre las elecciones 48 y 60 de 2018.

Así se acaba la etapa de Bledsoe en Phoenix tras cuatro temporadas en la que los Suns nunca llegaron a Playoffs, empeoraron su posición en el Oeste año tras año y Bledsoe se perdió la mitad de dos de ellas por lesiones de meniscos en 2014 y 2016. Hoy, con un año más de contrato por delante, ya no cuajaba en un equipo que apuesta a la reconstrucción, como tampoco lo hacía Monroe (quién será agente libre al terminar esta temporada) en el básquet que juega Milwaukee y posiblemente en la NBA actual, por lo que con su contrato millonario estaba destinado a ser un suplente que aporta puntos y algunos rebotes.

Monroe no era titular en los Bucks desde abril de 2016.

Monroe no era titular en los Bucks desde abril de 2016.

El análisis de Davor:

Milwaukee está transitando un camino riesgoso. Luego de un par de temporadas rearmándose alrededor de Giannis Antetokounmpo con jugadores jóvenes y con potencial cuyo timeline coincidiera con el de The Greek Freak, pareciera que han decidido apretar el acelerador… y puede que sea la opción correcta.

El Este está más abierto que nunca. Los Cleveland Cavaliers todavía no entienden bien qué es lo que tienen que hacer cuando el otro equipo tiene la pelota en sus manos, los Wizards hablan mucho pero terminan siempre quedándose cortos en partidos importantes, la pierna de Gordon Hayward decidió transformarse en una escultura abstracta, y el vestuario de los Philadelphia 76’ers parece un capítulo de Scrubs. Uno de los dramáticos, no de los graciosos.

Ante semejante escenario, que Milwaukee decida hacerse con un veterano de renombre como Bledsoe, debería ser una decisión acertada.

Pero ¿lo es realmente?

Del fallido experimento de los tres bases en Phoenix (junto con Isaiah Thomas y Goran Dragic), Bledsoe ha sido el que menos rindió. Su capacidad de anotación se estancó, nunca logró terminar de transformarse en un armador consumado, y su defensa se sumió en un pozo del que nunca volvió a salir. Esto último es especialmente preocupante, ya que siempre fue su carta de presentación. Es cierto que, jugando en una franquicia tan disfuncional y joven como los Suns, no ha tenido el respaldo suficiente como para rendir al nivel de antaño. Es difícil ser el único jugador que defiende en un equipo y ser efectivo en eso. Pero el problema, entonces, es que no sabemos qué jugador se están llevando los Bucks.

Si Eric, que ya tiene 28 años y ha pasado por un sinfín de problemas de lesiones, es incapaz de retornar al nivel que supo tener hace tres temporadas (y hay grandes probabilidades de que así sea), este trade será un fracaso rotundo para los dirigidos por Kidd. Milwaukee ya tiene en esa posición a Malcolm Brogdon, un base joven y largo que ha demostrado ser un excelente defensor de sistema y en el uno contra uno, que, además, tiene un excelente tiro desde el perímetro.

¿No hace esto, entonces, que la incorporación de Bledsoe sea totalmente redundante? Los de Wisconsin tienen problemas, si, pero no veo que este traspaso solucione ninguno de ellos.