El día de mañana, sábado 19 de noviembre, se enfrentarán en la T-Mobile Arena de Las Vegas, Estados Unidos, dos de los mejores boxeadores de la actualidad: el ruso Sergey “Krusher” Kovalev (invicto con 30 victorias, 26 knockouts y un empate),  y el norteamericano Andre “S.O.G.” Ward (invicto con 30 victorias, 15 de ellas antes del final) por los títulos Semi Pesados de la AMB, la FIB y la OMB, .

Se trata de una de las peleas más importantes que se recuerden en mucho tiempo. Tanto Kovalev como Ward se encuentran en el top 10 libra por libra de la mayoría de los expertos alrededor del planeta, y con 33 y 32 años respectivamente ambos están aún en la plenitud de sus facultades físicas. Esto significa que, a pesar de tener menor renombre, se trata de un choque que supera a sucesos fenomenales como Pacquiao-Mayweather, Mayweather-Canelo Alvarez o Pacquiao-De La Hoya.

Cada uno de ellos supo transformarse en el depredador ápex indiscutido de sus categorías.

Kovalev arrasando con todo lo que se le cruzase en las 174 libras, demostrando ser el poseedor de dos de las manos más pesadas del mundo del boxeo, cargándose a la leyenda viva reinante Bernard Hopkins así como en dos ocasiones al peligroso canadiense Jean Pascal. El único rival importante que le quedaba en la división era Adonis Stevenson, el cual todos los días sale a correr no como entrenamiento, sino para alejarse lo más posible de una pelea con The Krusher de la que sabe no saldría nada bueno para él. Todo el mundo teme a Sergey. Y con razón: en 2011 noqueó al ruso Roman Simakov, el cual luego de la pelea fue llevado a un hospital donde entró en coma. Tres días después falleció.

Sergey Kovalev mató a un ser humano. ¿Cómo evitar este tema?

Boom

Boom

Obviamente no es el primer boxeador en hacerlo, ni siquiera es el primer gran púgil en haberlo hecho. Grandes de la historia como Sugar Ray Robinson, Boom Boom Mancini, Emile Griffith y Max Baer estuvieron en la misma posición. La diferencia es que ellos vieron el momento en el que mataron a alguien como un momento ineludible en sus vidas. Griffith tuvo pesadillas con aquello el resto de su vida. Max Baer nunca volvió a tener el instinto noqueador previo a que le ocurriese esa desgracia. Kovalev no. Para el ruso es un riesgo entendible de este deporte y nada más. Claro que el riesgo mayor lo va a tener siempre el rival, siendo que enfrente hay una máquina eslava de voltear muñecos.

Ward en tanto llegó al estrellato y la posición que ocupa hoy en el olimpo del boxeo actual barriendo la división de las 168 libras. En 2009 la cadena norteamericana Showtime desarrolló el Super Six World Boxing Classic, torneo entre los mejores Super Medianos del mundo que debe ser uno de los momentos más infravalorados del pugilismo en las últimas décadas. Allí Ward se enfrentó y venció al danés Mikkel Kessler, al norteamericano Allan Green, al alemán Arthur Abraham, y al fenomenal británico Carl Froch, transformándose en el campeón lineal e indiscutido de la categoría. Andre es un boxeador que posee una técnica deliciosa, capaz de manejar el tempo de las peleas y las distancias en el ring con una maestría que se ven solamente en un puñado de atletas por generación. No tiene una gran mano, aunque su potencia es suficiente como para que los rivales los respeten y no se lancen al ataque descontroladamente. Su curriculum no se queda solamente en los éxitos profesionales. Ward es el último boxeador estadounidense en hacerse con una medalla de oro en los Juegos Olímpicos (Atenas 2004) Es, en definitiva, alguien que sale a boxear, no a pelear.

Andre Ward v Chad Dawson

El combate en sí va a ser interesante solamente por, como mencionábamos, el hecho de tratarse de dos estrellas chocando en su plenitud. Pero hay otro punto que llama poderosamente la atención:

Ward-Kovalev es uno de esos momentos en la historia del deporte en el que un relato confluye de forma completamente orgánica a un clímax perfecto.

Ward representa al atleta absolutamente profesional, padre de familia, ciudadano modelo (su sobrenombre es “Son Of God”, “Hijo de Dios”) con una técnica extremadamente depurada que no suele ensuciarse demasiado las manos y que llena de clase un deporte totalmente carente de esta. Es, además, el que ha subido de categoría (de las 168 a las 174 libras) para enfrentarse con un reto que esté a su altura. Kovalev en tanto es el monstruo ruso, el europeo oscuro del que poco se sabe, el salvaje con puños de acero que mató a un hombre sobre el ring y al que esto no le importa.

La eterna lucha del bien contra el mal.

Pacquiao contra Mayweather.

Messi contra Cristiano.

Ali contra Foreman.

Maradona contra Inglaterra.

La Generación Dorada contra el Dream Team.

Obviamente esto no es así en realidad. Kovalev es un padre de familia extremadamente afable tanto con el público como con sus compañeros púgiles, y la encargada de manejarle la carrera es una mujer (Kathy Duva). Ward es un boxeador cuyas peleas no suelen ser extremadamente entretenidas. Pero así y todo, la estructura del camino a la pelea ya está dada para transformarla sin lugar a dudas en un momento icónico del deporte en esta década. Estamos esperando.

El Pronóstico de NINN:

A priori se trata de un combate especialmente parejo. Se supone que Ward tiene la calidad y la capacidad de administrar espacios en el ring como para dominar a prácticamente cualquier rival que se le cruce. Maneja con soltura los golpes desde larga hasta corta distancia, es un excelente atleta al cual difícilmente se lo encuentre falto de aire y ha demostrado tener una mandíbula más que sólida. Pero enfrente está Kovalev, uno de los más temibles pegadores libra por libra del planeta. Sergey es un verdadero monstruo, y el saber popular dicta que en una pelea pareja hay que apostar siempre por el boxeador más pesado. En este caso es Kovalev, un Semi Pesado natural, por lo cual la predicción es una victoria del ruso por puntos.