En distintos momentos en No Inventamos Nada Nuevo hemos mencionado y analizado el uso de distinto tipo de información novedosa que fue surgiendo en los últimos tiempos dentro del deporte. Tal vez el ejemplo más reconocido sea el de Billy Beane, General Manager de los Oakland Athletics de la MLB inmortalizado en el libro Moneyball. Pero también hemos desarrollado, incluso, una sección dedicada íntegramente al uso de estadísticas y herramientas de la economía en el fútbol (“Un Fútbol cargado de futuro”).

El básquet, como el resto del deporte profesional norteamericano, va hacia esa misma dirección. La figura que encabeza este movimiento es el actual General Manager de los Houston Rockets Daryl Morey. Muy a grandes rasgos, la principal idea de esta vanguardia es la utilización de estadísticas avanzadas y datos duros para tomar decisiones relacionadas directamente con el básquet. Ustedes dirán, “bueno, todos usan de una u otra forma los números para guiarse” y tienen razón. La idea de estos muchachos es utilizar información nueva, o utilizar datos que siempre se acumularon, pero con otra mirada, para intentar explotar las ineficiencias del sistema. En una liga con tope salarial como la NBA, la diferencia entre ser un equipo de playoffs y un candidato al título es mínima. Con un techo en la cantidad de dinero que se puede gastar, ese salto tiene que darse, muchas veces, pensando distinto que los adversarios para así conseguir una ventaja.

James Harden Houston Rockets press conference

Daryl Morey: El Rey de los Nerds del básquet

Morey llegó a los Rockets desde los Celtics en 2006 para ser asistente del GM. Al año siguiente consiguió el puesto de General Manager, convirtiéndose así en el primero de la historia de la liga en tener un background no tradicional en términos deportivos.

Asumió en esa posición en una temporada en la que los texanos ya contaban entre sus filas con Tracy McGrady y Yao Ming, dos grandes estrellas con problemas de lesiones que acaparaban un gran porcentaje del margen salarial que el equipo tenía. Por esta razón su objetivo era conseguir armar un buen equipo alrededor de estos sin gastar demasiado dinero.

Su primera decisión como GM fue despedir al coach Jeff Van Gundy y contratar a Rick Adelman que venía de un exitoso periodo en Sacramento. La idea de traer a Adelman era apoyarse más en el juego de larga distancia. ¿La razón? El tiro de tres puntos es el mejor tiro en el básquet. Sé que suena tonto, pero es así de simple. Si uno mete 34 de 100 triples, consigue más puntos que si uno mete 50 de 100 dobles. Bastante básico ¿no?.

Aquí es donde entran los Vipers. Los Rio Grande Valley Vipers son el equipo de la Development League afiliado a los Rockets desde 2009. En ellos Morey desarrolló una filosofía de juego en la que solamente aceptan “bandejas y triples por decirlo de alguna manera. Esta franquicia de la liga de desarrollo fue utilizada para experimentar este sistema y también para formar jugadores que eventualmente fueran a parar a los Rockets (el ejemplo más claro, el base Isaiah Canaan). Y poco a poco, hasta llegar a esta temporada, Houston fue adoptando el mismo sistema de juego. Triples y bandejas.

Los jugadores tienen carta blanca para tomar cualquiera de estos dos tiros. La idea, básicamente es que el tiro de tres puntos (por lo mencionado más arriba) y el tiro cerca del aro, son los más eficientes en este juego. La ventaja de los tiros a menos de metro y medio es no solo que tienen un alto porcentaje de efectividad, sino que además generan tiros libres, el mejor resultado para cualquier jugada. ¿Por qué el mejor resultado?

Según el sitio Nylon Calculus, el año pasado todos los jugadores combinados de la NBA tiraron un 36% del promedio de 1766 tiros de tres por cada equipo. Esto da un promedio de 1,078 puntos conseguidos por cada tiro lanzado. Por otro lado los jugadores promediaron un 75.6% en tiros libres, lo que sería 1,51 puntos por cada dos tiros libres lanzados.

La clave estadísticamente estaría entonces en ir a la línea de libres. Por otro lado hay un tiro en particular que es alabado por todos los expertos en analytics: el triple desde la esquina. Las razones son las siguientes: la esquina es el lugar desde más allá de la línea de tres donde el aro está más cerca. Es el triple con mayor porcentaje de efectividad. Y generalmente el ubicar tiradores en esa posición hace que las defensas se abran facilitando el trabajo ofensivo al resto de los jugadores.

Un ejemplo: ¿Qué hicieron los Rockets antes de arrancar esta temporada? Contrataron al jugador que más triples desde la esquina convirtió la pasada campaña: el alero Trevor Ariza.

Ariza, de paso viene con un bonus: es uno de los mejores defensores en su posición

Ariza, de paso viene con un bonus: es uno de los mejores defensores en su posición

Al día de la fecha Houston (con 9 victorias y una sola derrota) lidera la liga en cantidad de triples intentados y está cuarto en cantidad de tiros libres lanzados. La distribución en sus tiros es clarísima. Un 31.1% de los tiros tomados por los Rockets son a menos de tres pies (92 centímetros) del aro, mientras que un 42.2% de los tiros totales que toman son detrás de la línea de tres puntos. Para que se hagan una idea, en esta última estadística el segundo es Portland con 32.5%, casi 10 puntos por debajo de los texanos, mientras que el promedio de la liga es un 26%. Además el 31.6% de los triples tirados por los Rockets son desde la esquina, suficiente para estar cuartos en la NBA en este apartado (todos los números via Basketball-Reference al día de la fecha 17 de Noviembre de 2014). Como verán, esta visión “moderna” del básquet implica la muerte del tiro de media distancia. Por valer dos puntos y tener un porcentaje de efectividad, este es considerado el peor de todos los tiros posibles y equipos como los Rockets buscan descartarlo de su arsenal.

Los números podrían seguir cayendo más y más párrafos, pero no es la idea.

La otra pata de la estrategia de Morey, por fuera de los números duros, es el conseguir un core de estrellas de primer nivel a las cuales rodear con jugadores que jueguen por el mínimo posible seleccionados utilizando los parámetros de juego tenidos en cuenta anteriormente. Sería una reedición de los “Zidanes y Pavones” del Real Madrid de Florentino Pérez: algunas estrellas, muchos jugadores jóvenes y baratos. Y sin clase media. Es decir, sin jugadores útiles, siete u ocho puntos que no califiquen como estrellas, pero tampoco sean meros jugadores de rol. A la hora de conseguir figuras y role players Houston tiene, además, la ventaja de estar ubicada en un Estado (Texas) que no tiene income tax (algo así como el impuesto a las ganancias en estas tierras). Esto significa que ante una oferta igual de otro equipo, el jugador sabe que en mano cobrará mucho más jugando para los Rockets (N. del A.: los estados con presencia NBA que no tienen income tax son Texas, que incluye a Spurs, Rockets y Mavs, Florida, que incluye HEAT y Magic, y Tennessee, que incluye a los Grizzlies).

Hay puntos flojos obviamente. Los críticos de Morey no le hacen olvidar por ejemplo el haber escogido a Jeremy Lin como base dejando ir a Goran Dragic y Kyle Lowry, de espectacular actualidad. Ni hablar que el pasado verano boreal, intentando conseguir una tercera estrella al núcleo duro de James Harden y Dwight Howard terminaron perdiendo a Chandler Parsons, Omer Asik y el ya mencionado Lin sin recibir nada a cambio y sin poder seducir a Chris Bosh, LeBron James o Carmelo Anthony. Pero al menos Houston intenta hacer movimientos y mantiene un nivel de campeonato en lo que va del curso. Los mismos que critican esto son los que suelen olvidar el trade que los Rockets consiguieron gatillar por James Harden, un trade que cada año que pasa parece más un robo por parte de los texanos a Oklahoma City.

En la actualidad la influencia está pasando a otros equipos. Sam Hinkie, que fue asistente de Morey en Houston es el GM de los Philadelphia 76’ers. Su idea de “aprovechar las ineficiencias del sistema” es, básicamente, hacer tanking, perder a propósito para conseguir mejores picks del draft. No hay dignidad en ello, pero en unos años veremos si esto es efectivo o no. Boston por otro lado tiene a Mike Zarren como uno de sus capos hace más de una década. Mike es el experto en estadísticas y salary cap allí. Fue el que dio a Morey espacio para crecer en los Celtics, y el año pasado, además, los de Massachusetts contrataron a Drew Cannon, un fenómeno de 24 años experto en analytics graduado en Duke que ya trabajó con el coach Brad Stevens en Butler. Y el caso más similar al de los Rockets es el de Memphis Grizzlies que contrataron como uno de sus popes a John Hollinger, el gurú de los analytics que, entre otras cosas, creó el índice PER para medir la eficiencia de un jugador.