Regresamos con la sección preferida por grandes y chicos, por hombres y mujeres (?). En este caso vamos a meternos en el mundo del fútbol por primera vez. Ese deporte que hoy en día está plagado de putitos que se peinan con gel, se depilan el pecho y usan cremas. Hoy vamos a mostrar a un verdadero guerrero del deporte.

Nacido en el poblado de Gorna Lipnitza, en el distrito de Veliko Turnovo, Bulgaria, un 27 de Julio de 1965 bajo el nombre de Трифон Маринов Иванов. ¿Que? ¿No entendes? OK, te lo traduzco, solo porqe me lo pedis vos (?): Trifon Marinov Ivanov. Este buen muchacho comenzó a jugar en el pequeño F.C. Etar, de Veliko Tarnovo, en donde debutó en primera división con tan solo 18 años y donde compartió equipo con Krasimir Balakov e Ilian Kiriakov, quienes después fueron compañeros en la seleción. En este equipo jugó desde 1983 hasta 1988, totalizando 62 partidos y 7 goles. Siendo todavía jugador de este modesto club consiguió su primer llamado a la selección bulgará, incluso, anotando un gol en uno de sus primeros partidos, en un empate 1-1 ante Alemania Oriental. El día de su cumpleaños 24, Ivanov fue vendido al gigante local CSKA Sofia, en donde compartió equipo con los históricos Hristo Stoichkov, Emil Kostadinov y Luboslav Penev. En este equipo consiguió coronarse campeón de la liga en las ediciones 1988/89, 1989/90, la Copa Bulgara 1988/89 y la Supercopa Bulgara 1989.
Con la elástica del Betis
En 1991 fue transferido a Real Betis (España), en donde el equipo luchaba por mantenerse en primera división, en la cual fueron cagados a palos (?) y descendieron de categoría. En ese momento, con un Ivanov no muy contento en dicho país, y con una dirigencia no muy contenta con el barbado por algunos incidentes de indisiplina, cerieron al defensor a prestamo al CSKA Sofia y al F.C. Etar. Regresó a España, donde jugó la temporada 1992/93 completa para el conjunto sevillano, y comenzó la siguiente (todavía en segunda división), pero los españoles podridos del bueno de Trifon, se lo sacaron de encima y lo vendieron al Neuchâtel Xamax, de la (en aquel momento) ignota liga suiza. Luego de finalizar su temporada, Ivanov se hizo un huequito en el verano europeo para ir a jugar un torneo de fútbol con amigos, algo llamado Mundial Estados Unidos 1994 (?), en donde llevaron el nombre de Bulgaria a lo mas alto, consiguiendo un histórico 4º puesto.
En acción en el Mundial Francia 1998, a punto de ajusticiar un paraguayo (?)
De regreso a Suiza, los resultados no acompañaban a su equipo y luego de una dura derrota declaró a la prensa que Gilbert Gress, el entrenador del equipo “No sabía absolutamente nada de fútbol”. Luego de su frase conciliadora, el Neuchâtel le recindió el contrato, y terminó recalando nuevamente en el CSKA Sofia. Allí jugó tan solo 7 partidos de lo que quedaba en dicha temporada (la 1994/95) y al final de la misma fue transferido al Rapid de Viena. En su primera temporada en el club más grande de Austria, Ivanov lideró a los suyos a coronarse campeones de la liga y a la Final de la Recopa Europea, en donde perdió ante el Paris Saint-Germain. Luego de esta temporada, fue parte del seleccionado bulgaro que participó en la Eurocopa Inglaterra 1996, donde quedaron eliminados en la fase de grupos, a manos de Francia y España. En 1996, fue condecorado como el jugador bulgaro del año, siendo el último defensor en ganar dicho premio hasta la fecha. También, desde 1996, hasta su retiro de la selección en 1998, fue el capitan. A pesar de haber conseguido la clasificación a la Champions League de la siguiente temporada y haber tenido un buen nivel, algunos errores de parte del bulgaro provocaron la ira de su entrenador Ernst Dokupil, provocando varios entredichos, por lo que al final de su segundo año en el equipo austriaco se le recindió el contrato.
En el Rapid Viena, a punto de sacar uno de sus famosos sablazos.
Como buen tipo conciliador, Ivanov firmó con el Austria Viena, clásico rival del Rapid, en donde disputó tan solo una temporada. Luego de esto, regresó una vez más al CSKA Sofia, para preparase para disputar el Mundial Francia 1998, al que Bulgaria se clasificó gracias a un gol suyo ante Rusia, en una victoria por 1-0. Luego de la disputa de su segunda Copa del Mundo, Ivanov decidió poner fin a su carrera profesional dentro del fútbol, y regresó a Austria, donde despuntaba el vicio en el humilde FAC Avanti, de la tercera división de dicho país, donde jugó tres temporadas.