“La Batalla de México”, como fue llamada la pelea entre dos de los boxeadores mas taquilleros del momento, fue sin dudas un fiasco. A pesar de una gran actuación del Canelo Alvarez, Chavez Jr escupió sobre la historia del boxeo mexicano, la de su padre y la propia  -aunque sea mínima- para dar su peor combate en lo que posiblemente sea su ultima oportunidad PPV.

No hay que darle vuelta, más aun tras el anuncio apenas terminado el trámite boxístico. Canelo Alvarez y Genady Golovkin van a pelear el 16 de Septiembre y eso sin dudas fue lo mejor de la velada en Las Vegas. Esta pelea simplemente fue un aperitivo al esperado pleito entre el mexicano y el kazajo.

Tras unos abucheos iniciales en la caminata al ring, el de Jalisco no tuvo ningún problema en mantener a raya a su rival. Ganando con el jab y atacando con su derecha en punta en una media distancia cómoda para las aspiraciones del pelirrojo. Ya en el segundo asalto, Canelo empezaba a demostrar que su superioridad era tal que la pelea parecía una sesión de sparring. En el cuarto asalto con un delicioso uppercut, el ganador conectaba en la nariz de Junior que empezaba a sangrar.

Chavez Jr intentó moverse, girar para un lado y para el otro, ir de contra pero nada sucedía. Su bajo nivel de golpeo era preocupante, aunque no era novedad. Algo similar había ocurrido en su anterior gran pelea con el argentino Maravilla Martinez en 11 de los 12 rounds.

A tal punto llegó la desproporción del pleito que Canelo en los rounds intermedios los empezó recostándose sobre cuerdas y dejando que Chavez lanzara algunos golpes. Aunque con una guardia cerradísima, solo hizo cansar al sinaolense y luego se transformaba en punchingball humano por el resto del episodio.

En los últimos momentos de la pelea, claramente victorioso el Canelo se mostró displicente y demasiado canchero, como perdonándole la vida. En algún punto nos hizo recordar a ese Floyd Mayweather que estiraba hasta la decisión sus combates solo para mostrar esa superioridad. Aun así el publico lo aplaudía y defenestraba a su rival con sonoros abucheos.

Incluso el padre de Chavez Jr., el Cesar del boxeo intentó animar a su hijo a que lanzara golpes, pero solo generó su peor actuación y una gran decepción entre sus fans.

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En el apartado de las estadísticas de golpes, Canelo saco del ring a su rival con un 228 de 604 ante un 71 de 302 de Chavez. De todas luces apabullante. En las tarjetas no hubo siquiera suspenso de parte del presentador, Michael Buffer: todas coincidieron en un 120-108.

Tras terminar la pelea, las declaraciones del hijo de la leyenda mexicana lo pintaron de cuerpo entero. Obviamente le echó la culpa a su entrenador, Nacho Beristain diciendo que “… no era su estilo de pelea” , el establecido por su entrenador. Con este es el tercer entrenador de renombre que se carga, tras su paso con Robert Garcia y Freddie Roach.

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En cambio Canelo, señalando el piso como diciendo “Esta es la pelea que buscaban” mandó a llamar a GGG y anunció su pelea. Generalmente es correcto el jalicense, aunque luego de sus peleas le pone picante a sus declaraciones. En este caso cuando fue consultado sobre su pelea con el kazajo dijo “Cuando nací, ya se había repartido el miedo” lo que hizo estallar a sus seguidores. Golovkin de perfecto traje, subió al ring y con su estilo sobrio, le deseó suerte a lo que el Canelo respondió “La suerte es para los mediocres”.

En el undercard, Golden Boy Promotions puso a dos de sus figuras aunque en peleas muy desparejas -aunque también lo hizo con su estrella-. Por un lado David Lemieux, que tras pelear dos meses antes se lo vio bien ante Marcos Reyes, aunque no pudo noquear. Por otro lado Lucas Matthysse, volvió tras 19 meses sin pelear con un contundente nocaut ante Emmanuel Taylor.

David Lemieux arrancó con todo su combate, como siempre el canadiense quiere destruir a sus rivales. Los primeros tres asaltos realmente fueron a pedir suyo, aunque al no terminar la faena Marcos “El dorado” Reyes ensayó una tremenda supervivencia en el ring.

Con un ojo visiblemente lastimado y sangrando, aunque sin caer en la pelea Reyes hasta pudo ganar algún que otro episodio con un Lemieux que sin dudas bajó el ritmo por cansancio. Lemieux marcó 145 golpes de los cuales 112 fueron de poder, marcando como fue el combate.

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Lucas Matthysse volvió al ring, pero también lo hizo “The Machine“. El argentino no sintió para nada su estadía fuera de los encordados y con una muy buena actuacion despachó en 5 asaltos a Taylor que nunca había sido noqueado. Para frutilla del postre, obtuvo dos cintos internacionales de la WBA y WBO, lo que lo posiciona en los rankings para ir por una faja titular en el peso welter.

El nacido en Chubut arrancó con fuerza y efectividad en el primero y lo hizo tambalear al estadounidense. Para el tercero ya lo había mandado a la lona, y a pesar de algún que otro buen disparo de Taylor realmente el sudamericano no le tuvo piedad. En el quinto lo volvería a tumbar y sería el final de la pelea. Para el establecido en Junín fue un volver a vivir, visiblemente emocionado clavó sus rodillas en el ring y fue abrazado por su nuevo entrenador Joel Diaz, lo que da a las claras lo que se jugaba Lucas en esta pelea.

Por su parte Jo Jo Díaz venció a Manuel Avila, en otra pelea para engrosar el palmares del prospecto pluma de Golden Boy. Díaz aprovechó de su velocidad y efectividad para domar a un boxeador más grande y largo pero que no era más que un trabajador del ring.

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Una noche antes de la velada en el T-Mobile y como parte de la preparación, Yuriorkis Gamboa peleaba contra Robinson Castellanos. Gamboa, que basicamente viene tirando a la basura su carrera desde hace 5 años, terminó por clavar el ultimo clavo en su ataúd al perder por nocaut técnico ante Castellanos.

Sin dudas, no estaba en los planes de Golden Boy Promotions ver perder al cubano que ficharon hace unos meses, pero sin dudas no lo consiguieron en un gran momento. Ya en su pelea con René Alvarado no se lo había visto bien e incluso fue mandado a la lona al final de la pelea.

Pero en este combate en las 133 libras, no se lo vio bien. Castellanos le ganaba en cada cruce, en el tercer round lo tumbó tras un cruzado de derecha y el ciclón de Guantanamo apenas podía escaparse. En el cuarto asalto lo mismo, pero con un volado de derecha. Con la pelea desnivelada, el cubano intentó boxear más pero ya en el séptimo era atrapado por un mexicano que lastimaba al cuerpo a placer. Tanto así que no salió para el octavo.

Sin dudas la mejor actuación para Castellanos en su carrera, para Gamboa es un ciclón que ya empieza a soplar realmente despacio.

En Nueva Zelanda, Joseph Parker defendía su titulo WBO Pesado recientemente ganado en diciembre de 2016 ante Andy Ruiz Jr. No fue una buena defensa para el neozelandes. Que tras ser plantado por Hughie Fury -el primo de Tyson- tuvo que pelear en un pequeño estadio de Maniaku.

Si bien las tarjetas fueron largas para Parker (119-108, 117-110×2) su rival Razvan Cojanu no le dio lugar a un buen espectáculo. El rumano que hizo de sparring unas 100 veces con el campeón y con un estilo sucio, no dejó que se luciera el campeón de la WBO.

Lo que generó que varios boxeadores ingleses como Tony Bellew y Dillian Whyte lo llamen a pelear y tratar de conseguir un campeonato del mundo pesado, en lo que hoy se considera como el campeón pesado mas débil de esta época con Deontay Wilder y Anthony Joshua capitaneando la categoría.