Generalmente las peleas importantes tardan tiempo en suceder en el boxeo. Usualmente mucho más de lo necesario y terminan siendo fiascos. El recuerdo de May-Pac, muy vigente, da lugar a estos pensamientos. Ahora mismo, “Canelo” Álvarez vs Gennady Golovkin empieza peligrosamente a tardarse y a recorrer el mismo derrotero.

Pero en Canelo-Chávez Jr hay un especie de revival del Junior que hace que el combate sea no solo redituable en lo económico para ambas estrellas mexicanas sino también factible en el ámbito deportivo.

Los dos, tanto Canelo (48-1-1, 34 KO) como Chávez Jr. (50-2-1, 32 KO) son protegidos del WBC. Ambos campeones del mundo de forma regalada, se hicieron paso en un duelo más mediático que deportivo. Canelo Alvarez, dueño del cinto superwelter, llegó a su primer campeonato del mundo tras una pelea en catchweight 150libras con Matthew Hatton. El mexicano no cumplió su parte pero como el título era en las 154 libras se convirtió en el campeón mundial más joven con tan solo 21 años.

En tanto a Julio César Chávez Jr, su historia es harto conocida en Argentina. Consiguió su titulo ante el alemán Sebastian Zbik, en una pelea que era para Sergio “Maravilla” Martínez pero que HBO no compró, entonces el WBC le dio el Cinturón Emérito Diamante al argentino y el regular mundial al sinaolense. Luego los dos se enlazarían a una lucha mediática que terminó el 15 de septiembre de 2012 con la consabida victoria del nacido en Quilmes.

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Esa noche pelearon los dos en Las Vegas: Chávez con Martínez en el Thomas And Mack Center y Álvarez con Josesito López en el MGM Grand y desde allí, más allá del resultado -derrota y triunfo respectivamente- la carrera de cada uno anduvo por carriles distintos. Canelo unificaría con Austin Trout y luego pelearía con Floyd Mayweather en una pelea horrible, donde fue llevado a la escuela. Pero luego su carrera continuó en buenos términos sumando dos títulos mundiales, uno en mediano tras vencer a Miguel Cotto y otro en súperwelter tras ganarle a Liam Smith. Ademas sumó nocauts resonantes como los de James Kirkland y Amir Khan tuvo un polémico triunfo sobre el cubano Erislandy Lara por decisión dividida.

En tanto el hijo del “César del boxeo” no atravesó un camino lleno de rosas, sino más bien lo contrario. Luego de su pelea con Maravilla pasó un año inactivo, hasta septiembre de 2013. Su rival en la siguiente pelea fue Brian Vera, un peleador clase C en un peso altísimo (173 libras) que le daría una noche difícil aunque Junior terminó ganando en las tarjetas, a 10 rounds. Como consecuencia directa, seis meses después tendría la revancha con Vera en 168 libras y ganaría bien.

A continuación, el nacido en Culiacán tenía prácticamente firmado un compromiso con GGG en las 168 libras por un friolera de 15 millones de dólares (10 millones por pelear contra el kazajo y una pelea por contrato con quién sea por 5 millones más) pero la dejó de lado para irse con Al Haymon. El resultado no fue bueno, derrota por TKO9 con el polaco Andrezj Fonfara en su retorno a mediopesado y dos ganadas ante su compatriota Marcos Reyes (en un catchweight de 170 libras porque Chávez no daba el peso) y el ignoto alemán Dominik Bristch, ambas por UD10.

Precisamente la última victoria, en diciembre en Monterrey, lo mostró en una buena forma al Junior. Lo suficiente para ganarse la atención de Saúl Álvarez y Oscar De La Hoya y meterse en este combate multimillonario.

Los dos son los niños mimados de las más grandes televisoras mexicanas. TV Azteca estuvo al principio con Chavez Jr aunque luego pasó a Saúl Álvarez. En tanto Televisa elevó a nivel de estrella al colorado en el país tricolor. Ahora con un Chávez algo alejado del primer plano, TV Azteca y HBO son las televisoras principales. En el caso de la cadena estadounidense, este es un PPV esperado (se calcula un número superior al millón de ventas). En Argentina se podrá ver por el canal Space. Respecto al estadio, el nuevo T-Mobile Arena fue el elegido. Si bien alguno podía esperar el Estadio Azteca en Ciudad de México o el At&T Stadium (Arlington, Texas), Las Vegas, sus casinos y sus salas de circuito cerrado lo hacen imposible para otro lugar.

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El combate empezó a calentarse en diciembre del año pasado. Canelo necesitaba evitar a Golovkin en Mayo y lo hizo realmente de forma magistral. Chávez Jr. es su clásico rival y le dio el suficiente tiempo para olvidar al de Europa del este por un buen tiempo. Es cierto que hubo siempre problemas de diferencia de peso, pero también se limaron de buena forma. La pelea será en un catchweight de 164.5 libras y si bien hace años Chavez no estuvo cerca de ese peso en 4 años y medio, es un peso alcanzable. Más aun teniendo en su equipo a la dupla Memo Heredia- Nacho Beristain, que fueron ya capaces de llevar a Juan Manuel Márquez a noquear a Manny Pacquiao. Canelo nunca estuvo siquiera en las 160 libras pero se sabe que siempre antes de cada pelea se rehidrata en el orden de las 18-20 libras.

En las claves del combate, Canelo deberá jugar al boxeador de contragolpe. Chávez es más grande, largo y acostumbrado a pelear en el peso. Aun así es una incógnita si Junior podrá aguantar los 12 asaltos al mismo ritmo, ahí es dónde el nacido en Guadalajara tendrá que alargar la pelea para cerrarla de buena manera.

Chávez es un boxeador lineal al que le gusta ir al frente con su quijada de acero. Canelo debe evitar cuerdas y golpes de forma innecesaria. Se lo vio bien con Miguel Cotto, a la hora de mover la cabeza y la cintura, está claro que necesitara de esos skills aprendidos en este compromiso. Por último, el duelo de esquinas para aplicar ajustes, mantener la templanza y llegar al final en buena forma es muy importante, y Chávez lleva la ventaja en ese apartado.

Siempre se critica en las grandes veladas de boxeo las malas undercard, a las cuales someten las promotoras al público que paga entradas carísimas, PPV aún más caros y a la fanaticada internacional a sonoros bostezos. Pero en este caso Golden Boy Promotions hizo un esfuerzo.

Ningún duelo es importante, pero si hay dos figuras importantes para Golden Boy: David Lemieux y Lucas Matthysse, quienes son las otras dos figuras de importancia de la promotora detrás del Canelo, el caballito de batalla de De La Hoya y compañía. David Lemieux (37-3, 33 KO), ex campeón mundial mediano de la FIB, viene de un gran triunfo contra Curtis Stevens, con uno de los nocauts más espectaculares de los últimos tiempos. El canadiense es uno de los noqueadores mas fuertes de las 160 libras y su pelea ante Marcos Reyes (35-4, 26 KO) no es más que un trámite pensando en un futuro combate con Canelo Alvarez en la segunda parte de este año.

Para Lucas Matthysse (37-4, 34 KO), tras un parate de 18 meses, su pelea con Emmanuel Taylor (20-4, 14 KO) es un volver a vivir. En su primera salida al peso welter y bajo la sombra del WBO, el chubutense buscará ganar y gustar para atraer de nuevo la atención de una gran pelea. Condiciones y estilo se sabe que tiene, aunque posiblemente su tiempo alejado del ring y un rival que nunca fue noqueado lo hagan trabajar un poco más de lo esperado. El combate tendrá en juego los cinturones internacionales de la WBA y el WBO, por lo que el ganador quedará bien rankeado de cara a una chance mundialista en una categoría donde los campeones son Manny Pacquiao y Keith Thurman, dos de los mejores del mundo libra por libra. Taylor también es un súperligero que hace su debut en welter y perdió dos de sus últimos cuatro combates: ante Adrien Broner en 2014 y Antonio Orozco en 2015, mientras que en 2016 noqueó a dos NN.

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El triunfo sobre Ruslan Provodnikov, el último gran show de Matthysse

Canelo-Chávez es una disputa posiblemente más comercial que deportiva, pero eso importa poco en el boxeo. Los dos llevan una pelea mediática hace años. El hijo de la leyenda y el mejor de la familia Álvarez se han dicho siempre cosas picantes y hasta en este caso se han apostado la bolsa para el ganador delante de las cámaras. Sin dudas, es un pleito muy esperado para el publico mexicano y latino que hoy por hoy es el más redituable del mundo.