Continuamos con el repaso de lo que dejó el Mundial de Natación Budapest 2017 y en esta segunda parte corresponde hablar de los hombres, que tuvieron al estadounidense Caeleb Dressel, ganador de siete medallas de oro, como la estrella que brilló con mayor fuerza en un torneo que sólo tuvo récord mundial masculino en una prueba pero por partida doble, lo hecho por el inglés Adam Peaty en los 50 metros espalda.

La plusmarca de Peaty databa de Kazan 2015 y era de 26.42. En la serie lo llevó a 26.10 y en la semifinal hizo historia al bajar los 26 segundos con registro de 25.95. En la final estuvo cerca de hacerlo de nuevo, con 25.99 no le alcanzó, pero si le sobró para el oro. Su escolta fue el brasileño João Gomes Júnior, que a los 31 ganó su primera presea y marcó récord americano con 26.52 y el bronce fue para el sudafricano Cameron van der Burgh, un ex bicampeón mundial aún vigente.

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Peaty es el mejor pechista del mundo, quizá de la historia (tiene los récords en 100 y 200 metros) y por eso no llamó la atención que también gane en los 100 metros con 57.47, récord de campeonato. En los 200m no había mucho atractivo por la falta de grandes nombres y sorprendió la eliminación en semifinales de Dmitriy Balandin, el último campeón olímpico, pero apareció el ruso Anton Chupkov, de 20 años, y se consagró campeón con 2:06.96, récord de campeonato. Ippei Watanabe, el japonés con cara de niño que marcó la plusmarca mundial en enero (2:06.67) quedó tercero, detrás de su compatriota Yasuhiro Koseki.

También hay que hablar de Sun Yang, uno de los mejores deportistas de la historia de Asia. El primer nadador chino en ganar un oro olímpico llegó a Budapest con siete títulos mundiales en su palmarés y se fue con nueve tras conquistar en los primeros días los 200 y los 400 metros libres. En los 200m no tuvo como rival a su escolta en Río 2016, le Clos, y triunfó con un tiempo de 1:44.39, récord personal para el gigante de dos metros. En los 400m ganó su tercera corona mundial consecutiva con 3:41.38, más de dos segundos de diferencia sobre su archirrival Mack Horton, que no hubiese ganado ni con el tiempo que le dió el oro en los últimos Juegos Olímpicos.

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A los 25 años Yang está a solo dos oros de superar a Ian Thorpe y entrar al top 3 de nadadores masculinos más laureados de la historia de los Mundiales, pero de atrás ya lo persigue un candidato bastante menor que apunta más alto.

Lo de Caeleb Dressel, un chico de 20 años que compite en la NCAA para la Universidad de Florida, fue de esas actuaciones que cada día del torneo que pasa terminan atrayendo más y hacen pensar cuál es su límite, y su límite fue inexistente. El estadounidense ganó las siete pruebas en las que compitió, tres individuales y cuatro por equipos, igualando así el récord de Michael Phelps en Melbourne 2007 de siete oros en un mismo Mundial, aunque en aquella proeza en Australia el Tiburón de Baltimore había obtenido cinco de forma individual.

El timing de la aparición de Dressel es perfecto para este deporte, con el retiro de Phelps consumado y la suspensión de un Ryan Lochte ya veterano y con la imagen bastante manchada luego del escándalo con la policía en Río de Janeiro. Más allá de las postas, empezó siendo derrotado en los 50 metros mariposa, dónde quedó cuarto con 22.89, sin poder repetir el 22.76 de la semifinal que le hubiese alcanzado para un segundo puesto.

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De esa caída en adelante, los últimos días del Mundial fueron 100% Caeleb Dressel. Oro el jueves en los 100 metros libres con 47.17, récord estadounidense en una de las pruebas más viejas de la historia, siendo 70 centésimas más rápido que su escolta Nathan Adrian, único de los que se subió al podio en Río que repitió en Budapest. El viernes, Dressel la rompió en las eliminatorias y semifinales de los 50 metros libres y los 100m mariposa y quedó posicionado para ir en búsqueda del 3/3 el sábado, día en el que también competía en la final de la prueba mixta de 4×100 libre.

¿Los 100m mariposa? Check, con 49.86, ganándole a Joseph Schooling, a László Cseh y a Chad le Clos (que ni llegó a la final). El récord mundial de Phelps quedó a sólo cuatro centésimas de distancia, listo para ser recortado en el futuro. ¿La 4×100 libre mixta? Check, haciendo su pasada en 47.22 y dejando al Team USA con un segundo de ventaja tras el primer relevo. ¿Los explosivos 50 metros libres? También, con 21.15, superando su 21.29 de la semifinal que ya era récord estadounidense y marcando el segundo tiempo más rápido de la historia de los Mundiales detrás del 21.08 de Cesar Cielo Filho en Roma 2009, el torneo de los “súpertrajes”. Tres medallas de oro en un día y una nueva figura consagrada, aunque Tokio 2020 aún parece tan lejano.

Sin Michael Phelps ni Ryan Lochte, las pruebas combinadas quedaban a resultado abierto pero con dos japoneses como candidatos: Kosuke Hagino, ganador en Río en los 400 metros y el bicampeón mundial Daiya Seto. Dávid Verrasztó era la esperanza local y el estadounidense Chase Kalisz quería su revancha del año pasado. Y Kalisz se quedó con todo. Los 200 metros con 1:55.56 y los 400 con 4:05.90, récord de campeonato este último. Kalisz, hombre de Maryland como Phelps, dejó atrás con comodidad a Verrasztó y Seto en la prueba larga pero sufrió para vencer a Hagino en la corta, en la que estaba quinto tras la pasada de mariposa. A pesar de ello, logró salvar la cadena de oros para Estados Unidos que empezó en 2003 con Phelps y siguió Lochte.

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En el estilo espalda, Estados Unidos copó los tres podios (una plata y un bronce para Matt Grevers, una plata y un bronce para Ryan Murphy y un bronce para Jacob Pebley) pero no alcanzó ningún oro. El tercer puesto de Murphy, campeón con récord mundial en Río, fue lo más sorprendente. Las preseas más valiosas quedaron para el francés Camille Lacourt en los 50 metros con 24.35 (a los 32 años es la tercera vez seguida que gana la prueba), el chino Xu Jiayu en los 100 con 52.44 y el sub 20 ruso Evgeny Rylov en los 200 metros con 1:53.61.  Rylov, una de las figuras de la última edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud, es un nombre para resaltar pensando en Tokio 2020 como su compatriota Kliment Kolesnikov, que con 17 años fue cuarto y se anotó el récord mundial junior en los 200 metros espalda con 1:55.14, a apenas centésimas de sacar a Pebley del podio.

Los italianos mandaron en las pruebas largas: Gabriele Detti se consagró campeón en los 800 metros libres con 7:40.77 (récord europeo) y su compatriota Gregorio Paltrinieri, bronce en los 800m, demostró que en la actualidad es el mejor de todos en los exhaustivos 1500 metros ganando con un tiempo de 14:35.85, poco más de un segundo más rápido que el ucraniano Mykhailo Romanchuk. Paltrinieri ya había conquistado la prueba en Kazan 2015 y Río 2016.

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En las postas, Gran Bretaña retuvo su corona en la 4×200 libre a pesar de haber cambiado tres de los cuatro nombres que acompañan al genial James Guy y de hecho marcaron un récord nacional con 7:01.70, apostando como siempre a iniciar con el relevo más lento (con algo mejor que el 1:47.25 de Stephen Milne hubiesen ganado con comodidad y no remontándole a Rusia y Estados Unidos, segundos y terceros respectivamente, pero hubiese tenido mucha menos épica).

En la 4×100 medley estuvo la venganza de Estados Unidos, oro con Grevers, Cordes, Dressel y Adrian dejando a británicos con la de plata y rusos con la de bronce. El Team USA también se baño de oro en la 4×100 libre con la clave en el criminal inicio de Dressel (47.26, recórd nacional en el momento en que lo marcó). Fue notable la ausencia de Australia en algún podio por equipos, inédito desde Roma 1994, y como contracara están las medallas de Brasil -primera en la historia en una posta masculina por la de plata en 4x1oo- y Hungría, terceros en 4×100 .

En cuánto al equipo argentino todo se puede resumir en una palabra: decepción. Tras su batacazo histórico en el último Mundial, dónde ganó la medalla de bronce en los 100 metros libres, el santafesino Federico Grabich no estuvo cerca de sus tiempos de aquel maravilloso julio-agosto de 2015 (al Mundial de Kazan le había sumado un oro panamericano en los 100m libres y una medalla de plata en los 200m libres) y tampoco pudo hacer los de Río 2016, que en la cita olímpica no le alcanzaron para avanzar a semifinales pero aquí si lo habría hecho en los 100 metros. Grabich finalizó 34° en los 50m libres con 22.68, 27° en los 100m con 49.09 (casi un segundo más lento que en la final de 2015) y 26° en los 200m con 1:47.89.

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Santiago Grassi, el exponente más joven del equipo (20 años) terminó 26° en los 50 metros mariposa con 23.99 y 25° en su especialidad, los 100 metros del mismo estilo con 52.59, prueba en la cuál tenía aspiración de clasificar a las semifinales. No se debe haber vuelto contento a Alabama, donde compite para la Universidad de Auburn en la NCAA, pero tiene muchos años por delante y es uno de los que el “gurú” australiano Bill Sweetenham, asesor del equipo argentino, señaló con mayor potencial junto a Delfina Pignatiello, nadadora de 17 años que no viajó al Mundial a pesar de haberse clasificado y con sus mejores tiempos pudo haber sido finalista en los 800 metros libres.

Respecto a Martín Naidich, su tercera participación mundialista estuvo embarrada desde el vamos por sospechas de un viejo doping no negativo denunciado por La Gazzetta dello Sport. Finalmente, tras haber sido 35° en los 400m libres con 3:55.42 y 26° en los 800m libres con 8:12.00, el porteño no pudo participar de los 1500 metros libres ya que fue separado del conjunto nacional. Él sostiene que jamás consumió sustancia alguna. Otro papelón que salpica al deporte criollo.