Tras dos semanas a pura acción sin descanso, con pico de intensidad en los últimos siete días debido a las pruebas de natación, terminó el Campeonato Mundial de Natación Budapest 2017. El primer gran evento de la FINA (Federación Internacional de Natación) desde el retiro de la que fue y es la mayor estrella de la historia de este deporte, el señor Michael Phelps, pero en verdad el Tiburón de Baltimore ya había estado ausente en las últimas dos citas mundialistas, tanto Barcelona 2013 como Kazan 2015.

Quizá por ir perdiendo esa sombra del multicampeón que no estaba pero que era el verdadero número uno, la no presencia de Phelps no influyó en nada más que la masividad del torneo, porque las competencias fueron emocionantes, de gran calidad (once récords mundiales lo acreditan) y contaron con el componente extra de ser disputadas en un muy coqueto escenario presentado en un país como Hungría que tiene a la natación y el waterpolo como una de sus actividades más populares, con la “Dama de Hierro” Katinka Hosszu en su mayor momento de popularidad tras sus tres medallas de oro en Río 2016.

Hablando de Roma, el Mundial de Katinka no fue lo que sus seguidores que colmaron el Duna Aréna jornada tras jornada soñaron. Triunfó en su especialidad, las pruebas combinadas, tanto en los 200 como los 400 metros medley (como había hecho en Barcelona 2013, Kazan 2015 y Río 2016), pero no pudo dar el zarpazo esperado en espalda o pecho.  En los 200m espalda superó su mejor marca personal pero cayó por 17 centésimas con la australiana Emily Seebohm y se tuvo que conformar con la de plata, y en los 100 (prueba que había ganado en Río) desertó tras haber hecho el segundo mejor tiempo en las series para enfocarse en la final de los 200m medley. El bronce que obtuvo en los 200m mariposa no es para despreciar. Las dos de Katinka fueron las únicas medallas de oro que pudieron celebrar los locales, de peor desempeño que en las últimas dos ediciones del campeonato mundial.

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Sarah Sjöström es otra de las que merece un apartado propio. La nadadora sueca fue noticia casi todos los días desde las primeras competencias, cuando en la final de la posta 4×100 libre marcó el récord mundial de los 100 metros libres con un tiempo de 51.71 segundos, siendo así la primera mujer en romper la barrera de los 52 segundos. Al haber sido la que inició la prueba, el récord de Sjöström queda homologado. Continuó ganando los 100m mariposa, una costumbre para ella (cuarto título mundial en la prueba, apenas tiene 23 años). Todos esperaban que por el nivel que había mostrado en la posta, la escandinava arrase al llegar el turno de la competencia individual en los 100m libres, pero no lo pudo sostener a la hora de la final y a su 52.31 le ganó el 52.27 de Simone Manuel, la primera estrella afroamericana de la natación estadounidense, que registró el mejor tiempo de su vida.

Sjostrom puso los récords mundiales en la mira y clavó la flecha en el centro

Sjostrom puso los récords mundiales en la mira y clavó la flecha en el centro

Igual Sjöström se fue con buen sabor de boca de esa ciudad de cuentos que es Budapest al haber obtenido sendos oros en dos pruebas explosivas: los 50 metros mariposa (con 24.60 seg. marcó récord de campeonato y le sacó casi un segundo de ventaja a su escolta, la holandesa Ranomi Kromowidjojo -25.38-) y los 50 metros libres, dónde en la semifinal con 23.67 seg. anotó otro récord mundial rompiendo los 23.73 de Britta Steffen en 2009 y en la final dejó atrás a Kromowidjojo, a Manuel, a la última campeona Bronte Campbell y a Pernille Blume, la danesa vencedora en Río.

Si repasamos figuras no podía faltar ella, la que parecía indicada a tomar el trono de Phelps en los Estados Unidos, la que apenas tiene 20 años pero estaba invicta en pruebas individuales en Mundiales y Juegos Olímpicos desde Londres 2012, cuando ganó los 800m libres, y llegaba con sus 14 medallas de oro relucientes en el pecho, la bestia que va literalmente a contramano de sus rivales en la pileta, la señorita Katie Ledecky.

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Esta acumuladora de medallas, que el año pasado hasta estuvo incluida en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo de la Revista Time, empezó el Mundial ganando los 400m libres con récord de campeonato (3:58:34 m)  y formando parte del cuarteto estadounidense que se coronó en la posta 4×100 libre junto a Manuel, Kelsi Worrell y Mallory Comerford. El martes ganó en los exhaustivos 1500m con 15:31:82 con la ventaja apabullante a la que nos malacostumbró (Mireia Belmonte segunda con 15:50, Simona Quadarella bronce con 15:53 y la local Boglárka Kapás cuarta con 16:06, si, Ledecky le sacó 35 segundos a la primera fuera del podio). Después de semejante triunfo, Ledecky finalmente mostró ser humana. Falló, perdió, pero ese capítulo lo veremos más adelante para primero repasar el triunfo de Katie en los 800 metros libres con 8:12:68, nuevamente sobre su compatriota Leah Smith. La cosecha de la aún adolescente Ledecky fue de cinco oros y una plata.

En los 200 metros, carrera que más incómoda le resulta a la estadounidense porque la velocidad no es su fuerte, la PrimaDonna italiana Federica Pellegrini mostró que aún está vigente y con un remate de antología en los últimos 30 metros se quedó con la medalla de oro. “Kikka” aún posee el récord mundial que data de Roma 2009, pero en los últimos dos mundiales se había conformado con la de plata, ni hablar en Londres (campeona Allison Schmitt) y Río (Ledecky) dónde no llegó al podio, y con casi 29 años parecía que la mejor Federica de todas había quedado atrás. Pero apareció nuevamente en todo su esplendor y conquistó el título en una carrera que vale la pena ver. Ah, también marcó un récord, es la primera persona que obtiene medalla en la misma prueba (los 200m libres) durante siete mundiales consecutivos (su vigencia en verdad arrancó en Atenas 2004, medalla de plata con 16 años recién cumplidos).

En el estilo pecho hubo lugar para otra batalla entre las dos reinas, la estadounidense Lilly King y la rusa Yulia Efimova. El primer round llegó en los 100 metros, prueba que tuvo a la bella Efimova como ganadora en Kazan 2015 y en la que King triunfó en Río 2016. También decían presente Katie Meili, bronce en Río, y la lituana Rūta Meilutytė, dueña del récord mundial desde 2013, cuando tenía 16 años (con apenas 15 ganó la de oro en Londres 2012). En la semifinal Efimova hizo su mejor marca personal y arañó el récord mundial, quedando a solo una centésima con 1:04:36, pero la que si pulverizó el R.M. en la final fue Lilly King, con un bestial 1:04:13. Encima King tuvo el placer de ver como la de plata se la quedaba su compatriota Meili, quién no lo podía creer, y Efimova debía tragarse con cara de piedra su tercer puesto a casi un segundo de King.

King y su felicidad, Efimova y su derrota

King y su felicidad, Efimova y su derrota

Los 200 metros, que a King se le complican, se esperaban como el desquite de Yulia Efimova, la mejor prueba para esta rusa que parece avanzar en el agua sin hacer esfuerzo, empezando desde el fondo, sabiendo que brazada a brazada irá superando rivales en un estilo tan técnico como es pecho. Y así fue nomás la final, un espectáculo de la rubia que con 2:19:64 dejó más de dos segundos detrás a la estadounidense Bethany Galat. Lilly King no estuvo tan mal, clasificó por apenas una centésima a la final en unas semis duras (quedó eliminada la dueña del récord mundial, Rikke Pedersen) y en la prueba decisiva mejoró mucho su tiempo y terminó cuarta con 2.22:11.

El showdown final entre estas acérrimas rivales estuvo el domingo en los 50 metros, dónde si todo se decantaba para Lilly. Ya en las semis la yanqui mostró su potencial registrando su mejor tiempo personal (29.60) y en la final logró su segundo Récord Mundial del torneo con 29.40, ocho centésimas más rápida que Meilutytė en Barcelona. Efimova, ganadora de la prueba en 2009 y 2013, volvió a ver a King de atrás al ser segunda con 29.57, mientras que Meili volvió a sorprender a la lituana Meilutytė y ganó la medalla de bronce.

También en la rama femenina, las competencias de espalda tuvieron diversidad de nombres (Etiene Medeiros, la para muchos mejor nadadora brasileña de la historia, logró su primera gran corona y le dio un oro a Brasil en los 50m imponiéndose por una centésima sobre la última campeona Fu Yuanhui; en los 100m Kylie Masse le ganó a la historia, rompió un récord mundial de más de ocho años -Gemma Spofforth en Roma 2009, el famoso “Mundial de las mallas”- y volvió a darle una dorada a la natación canadiense, que esperaba un triunfo desde el de Brent Hayden en Melbourne 2007).

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Medeiros y su ansiado oro

En las competencias por equipo reinó Estados Unidos. Comerford, Worrell, Ledecky y Manuel en la 4×100 libre, Ledecky, Smith, Comerford y Margalis en la 4×200 libre y Baker, King, Worrell y Manuel en la 4×100 combinada alcanzaron medallas de oro, marcando récord mundial el último de los equipos con un tiempo de 3:51:55. La Australia de Bronte Campbell, Emma McKeon y Emily Seebohm obtuvo preseas en las tres pruebas (plata en 4×100 libre y bronces en 4×200 libre y 4×100 combinada), China esta vez apenas llegó a una plata en 4×200 y Rusia por primera vez en su historia ganó una medalla de plata con una posta femenina gracias a Fesikova, Efimova -figura con su pasada pecho de 1:04:03-, Chimrova y Popova en la 4×100 combinada.

Respecto al equipo argentino hay que rescatar lo hecho por la cordobesa Andrea Berrino en los 50 metros espalda, la única nadadora del seleccionado nacional que logró clasificar a semifinales. La nacida en Río Tercero finalizó en el puesto 12, mejor actuación para una nadadora argentina desde el puesto 12° de Cecilia Biagioli en los 400m libres de Roma 2009. Berrino marcó el récord nacional en la serie con 27.96 y lo volvió a batir en la semifinal con 27.80, haciendo lo que se espera de los nadadores argentinos en las grandes citas, que rompan sus mejores marcas ya que sus propios rivales son ellos mismos, sin una pretensión de estar a la altura de las grandes potencias internacionales. La cordobesa también fue 25° en los 100m espalda y 28° en los 50m libres.

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Otra representante de La Docta y la más experimentada (disputó su cuarto Mundial), Virginia Bardach, fue 31° en los 200m mariposa y los 200m medley y 24° en los 400m medley. Respecto a Kazan 2015 tuvo una leve mejoría en las pruebas de cuatro piletas y cayó en los 400 metros. Macarena Ceballos, también cordobesa pero en su primera vez mundialista, finalizó 21° en los 50m pecho y los 200m pecho y 23° en los 100m pecho, cerca de sus mejores tiempos.

Tabla comparativa de medallas:

Nombre Oro Plata Bronce
Katie Ledecky (USA) 5 1 0
Simone Manuel (USA) 5 0 1
Lilly King (USA) 4 0 0
Sarah Sjöström (SUE) 3 1 0
Katinka Hosszu (HUN) 2 1 1
Yulia Efimova (RUS) 1 2 1
Mireia Belmonte (ESP) 1 2 0
Emily Seebohm (AUS) 1 1 2