Se sabe que Bjorn Borg y John McEnroe fueron una de las rivalidades más grandes que tuvo el tenis profesional. El sueco derecho, reves a dos manos, sin emociones y con juego de base ante el estadounidense zurdo, revés a una mano, vehemente y juego de saque-red produjeron un antagonismo inigualable por mucho tiempo en el deporte blanco.

Borg McEnroe es una especie de biopic, que enlaza las dos vidas de estos dos grandes tenistas en su punto culmine, la final de Wimbledon de 1980. Considerado el mejor partido del siglo anterior, Bjorn Borg sostuvo el pulso tras perder 7 match points en el cuarto set y venció en un quinto set 8-6 para transformarse en quintuple campeón.

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Con un enfoque simple, efectivo y de manual, mediante flashbacks la película va contando la vida de estos dos tenistas. Borg un volcán que aprendió domar su furia interna suprimiendo sus emociones. Por el otro lado, McEnroe un niño superexigido que externalizaba sus problemas pero que por dentro calculaba todo tanto o más que su rival.

Con buen ritmo, bien trabajadas las escenas de tenis(los protagonistas trabajaron muchos meses en esto) y buena elección de actores, Borg McEnroe busca llevarnos a la vida de los tenistas. Esa solitaria, por momentos maniática vida solitaria que tienen los tenistas. Aun así el relato es convencional y hasta diría “oficialista” de la vida de ellos.

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Es verdad posiblemente no tuviera sentido criticar ni tampoco tirar distintas versiones de lo ocurrido, aunque el relato es muy apegado a la historia que sabemos todos de Borg (que estuvo 6 meses parado, sus manías en Wimbledon, etc) y McEnroe (sus exigencia paternal, su entrevista previa a Wimbledon, sus juergas).

Lo mejor del largometraje está en los momentos solitarios, pensativos y dubitativos de cada personaje. Fielmente desde lo físico y hasta desde los movimientos tenisticos tanto Sverrir Gudnason(Call Girl) y Shia Lebouf (Transformers) en sus trabajos, vemos a dos personas sufrir de diferente manera ese compendio de explosividad que puede ser ganar un grand slam como Wimbledon ante la mirada del mundo.

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Si bien es una producción escandinava, el filme repara un poco más en Borg que en McEnroe. En parte es un acierto, al momento de la película Borg ya era un hombre a punto de casarse y había ganado prácticamente todo en su carrera, distinto de McEnroe que con 21 años era un chico que intentaba dar su gran golpe.

En definitiva, Janus Metz Pedersen (Armadillo) nos propone una ocasión en el cine para recordar esta gran rivalidad entre dos titanes del tenis, una competencia que duró varios años y que marcó la vida de ambos tenistas.

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