Dar el salto de la NCAA a la NFL nunca es fácil para los jóvenes atletas. Más si sos un quarterback, más si sos el pick 1 global del draft, más si el equipo que te elige ha subido para seleccionarte entregando un montón de selecciones, más si el equipo que te selecciona acaba de mudarse de ciudad y busca que seas la cara de la franquicia en su nuevo hogar, más si esa casa nueva es el segundo mercado más grande de todo los Estados Unidos, más si tu head coach que va a ser tu mentor es un negligente total en materia ofensiva. ¿Suena complicado no? Bueno esa fue la situación de Jared Goff en 2016 en su llegada a los Los Angeles Rams recién mudados desde St. Louis. La aparición de rookies como Dak Prescott o Carson Wentz el año pasado que fueron elegidos luego del egresado de Cal tampoco ayudaron para nada. Todo este caldo terminó haciendo que el 2016 sea espantoso para Jared pero luego del primer juego de la temporada 2017 parece que puede haber luz al final del túnel para el joven mariscal.
Como ya dijimos el año pasado no fue nada bueno para Goff estando en una situación de presión inmensa. Desde un principio se hablaba que era el mejor QB disponible en el draft a pesar de no ser una camada muy fuerte en la posición así que los Rams jalaron el gatillo, apostaron con todo por él cambiando su pick y varios más con los Tennessee Titans para el privilegio de seleccionarlo antes que todos y sea el primer nombre en salir de la boca del comisionado Roger Godell. Nada más llegar a LA se encontró con probablemente el peor coach de toda la NFL como lo fue Jeff Fisher, totalmente incapaz de manejar una ofensiva. Para colmo de males luego de una pretemporada poco convincente el entrenador decidió sentarlo en la banca por los primeros 9 juegos para que el titular sea Case Keenum, este muchacho. Cuando finalmente Jared tuvo la oportunidad de iniciar la palabra para describir sus actuaciones fue simplemente abrumado. Superado por la situación de todo lo que se nombró al principio de este artículo agregado a un cuerpo de receptores mediocre y una línea ofensiva que no fue mucho más que aceptable los Rams perdieron los 7 partidos que él fue titular para terminar con el peor ataque toda la NFL. Todos apuntaron hacía Goff ya incluyéndolo en la lista de los mayores ‘bust’ de los draft, quizá tuvo algún chispazo en uno o dos pases pero pareciera como que aquel chico prometedor de California nunca llegó a la liga.

Sean McVay.

El verano en Los Angeles fue muy movido, no por la llegada de los Chargers a la ciudad sino porque los Rams vivieron muchos cambios internos para afrontar la nueva temporada que se avecinaba. Primero Jeff Fisher fue finalmente destituido de su cargo siendo reemplazado por Sean McVay ex coordinador ofensivo de los Redskins donde fue el mentor de Kirk Cousins transformándolo en un QB Franquicia hoy. Añadieron muchas armas para Goff y el ataque aéreo, en la agencia libre llegó Robert Woods, vía trade Sammy Watkins y en el draft el ala cerrada Gerald Everett y el receptor abierto Cooper Kupp. En la selección de novatos los mariscales de campo tampoco fueron muy destacados y los tres elegidos en primera ronda arrancan la temporada como suplentes Mitchell Trubisky en Chicago, Deshaun Watson en Houston y Patrick Mahomes en Kansas City (El único novato titular es Deshone Kiezer en Cleveland aunque probablemente la próxima semana Watson salga de arranque para los Texans) haciéndolos ver como apuestas a mediano plazo para desarrollar. Así que las vistas estaban todas puestas en Goff, era ahora o nunca. Tenía que demostrar que estaba a la altura de las expectativas generadas en la Universidad que le valieron ser primera selección global del draft o si no terminar hasta quizá cortado luego que los Rams seleccionen otro mariscal en una lotería de novatos de 2018 que parece ser trae una gran camada de quarterbacks.

En este contexto el domingo pasado en un Los Angeles Memorial Colliseum a medio llenar se dio el debut de los Rams ante los Colts y se vio lo que todos esperábamos de Jared desde hace un año. Un mariscal de campo seguro, con otra forma de pararse dentro del bolsillo, como si estuviera lleno de confianza en sí mismo demostrando en algunos pases un toque impresionante dignos de un pick #1.. Enseñando también una movilidad que no tuvo en 2016 cuando era un chico abrumado por la presión de la carga que había sobre él en una liga de hombres que si no estás listo te mata 20 veces antes que toques el suelo. Los números hablan por si solos 21 pases completos de 29 para 306 yardas y un touchdown sin intercepciones, Los Angeles apabulló a Indianapolis por 46 a 9 y Goff obtuvo su primera victoria en la NFL.

Si, está bien, hay muchos atenuantes para marcar en este triunfo, primero y principal los Indianapolis Colts sin su mariscal Andrew Luck (Que no estuvo el domingo por lesión) son el peor equipo de la National Football League sin ningún lugar a dudas, quizá sólo los Jets puedan tener una plantilla tan mala, pero para mi aun así es mejor que la de Indianapolis si quitamos al número 12. Segundo es que el partido lo abrió la defensiva con un pick six al QB suplente Scott Tolzien en el primer drive ofensivo de Indy en el partido y luego lo siguieron castigando con otra intercepción devuelta hasta las diagonales sumadas a 4 capturas. Pero no se puede negar que el debut de los Rams en esta temporada 2017 fue impresionante demostrando superioridad en todas las líneas y sobretodo en la de mariscal de campo. Parece que finalmente, más tarde que temprano para bendición del coach McVay y la fanaticada californiana Jared Goff, el chico que tanto prometía en la universidad del mismo nombre que el estado dónde se sitúa Los Angeles y se ganó ser la primera selección global, ha llegado a la NFL. Desde acá le damos la bienvenida, ahora queda ver si esta llegada es para quedarse o simplemente se irá para caer en el ostracismo de los infames ‘bust’.