Ya se jugaron los primeros dos partidos de las Finales de la NBA, con hasta ahora el parcial de 2-0 a favor de Golden State Warriors por sobre los Cleveland Cavaliers (Victorias 113-91 y 132-113). Vamos a analizar algunas cuestiones que atañen al desarrollo de los partidos y que son hasta ahora, al menos para mi, detalles claves en la serie.

La ausencia de J.R. Smith en la serie.
Del muchacho especializado en desatar cordones de rivales en los tiros libres, se pueden decir muchas cosas. Que es un loquito (?), que tiene un juego individualista, que no es un tipo muy apegado a la defensa, y varios etcéteras, pero si hay algo que nunca se le cuestionó fue su actitud. Bueno, precisamente eso es lo que le falta al tatuado en esta serie. En los dos partidos que se jugaron hasta ahora, suma tan solo 3 puntos (es decir, 1,5 de promedio), con 1 de 6 de campo (16,6%), 1 de 4 de triples (25%), 2 rebotes (1 de promedio), 3 perdidas (1,5 por juego), 0 asistencias, 0 robos, 0 tapas y un diferencial de -30 en los 41 minutos que estuvo en cancha.
Si bien J.R. viene de tener una de sus peores temporadas en la liga, también hay que destacar que por una lesión en su mano se perdió 41 partidos y que además el nacimiento prematuro de su hija (nació los primeros días de enero, pesando medio kilo y solo con 5 meses de gestación) pueden ser atenuantes a los malos números, pero lo arriba descripto ni se asemeja a lo que fue Smith mismo en esta postemporada. Sus números decayeron abruptamente y su equipo lo siente y mucho.
De hecho, uno de los mejores atributos que tiene J.R. es que aporta ofensivamente, muchas veces de manera bestial. Algo que siempre se le critió es que muchas veces (SIEMPRE) tiraba al aro de manera exagerada y por demás (como intentar 22 triples en un partido). Pero en estas finales solo tiró 6 veces al aro en 41 minutos, es casi un tiro al aro cada 7 minutos. Este no es el J.R. Smith que conocemos.

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¿Para qué juega Deron Williams?
Si bien el otrora conocido como DW8 (actual DW31 (?)), no es ni nunca fue de mis jugadores preferidos (para ser exactos, siempre me pareció un base del montón muy sobrevalorado), el desempeño dentro de la cancha es pésimo. En la temporada regular, LeBron James se quejó abiertamente con la prensa de la ausencia de un base suplente y que el equipo necesitaba uno lo más rápido posible. Si bien estas quejas de James parecian berrinche de nene chiquito (de hecho, es lo que yo pensaba), esta serie de Playoffs está demostrando que lo manifestado por él no solo era cierto, también les sigue faltando un base suplente.
Entre los dos juegos, Deron estuvo en cancha por 34 minutos, acumulando la impresionante cantidad de 0 (cero) puntos, con 0 de 9 de campo (0 de 4 de triples), 2 asistencias, 6 rebotes y 2 perdidas. Si bien, en esta temporada en Cleveland había mejorado sus porcentajes de tiro, se ve que jugar ante un equipo que lo asfixia defensivamente, lo hizo volver a sus origenes, y mandar unos zapallazos hermosos. Por otro lado, en varios momentos, trata de jugar ISO ante el defensor de turno. ¿Nunca le llegó el memo donde le aclaraban que por estar gordo se hizo bosta los tobillos y hoy en día tiene muy poca explosividad y velocidad?
Otra cosa en donde Deron no aporta nada es en la defensa. Cleveland extraña horrores a Matthew Dellavedova, quien es las dos finales anteriores fue un enorme molestia (porque decir grano en el culo queda feo, vió (?)) para Stephen Curry, quien casi nunca se mostró cómodo en aquellos enfrentamientos. Ahora, ni Kyrie Irving ni Deron son dos tipos que se especializan por defender, Irving tiene la excusa de ser un tipo que te brinda ofensiva automática, pero como ya vimos, Deron no aporta nada, en ningún lado. El apartado de ser la molestia constante de Curry lo suplió, por momentos en el segundo partido, Iman Shumpert, pero no lo ha logrado hacer con la misma intensidad que el australiano que desde esta temporada juega en Milwaukee Bucks.

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Falta de ajustes de Tyronn Lue
La conquista del título de liga en la pasada temporada, posicionó a Lue como un coach importante. El haber arrancado la serie 0-2 y el repunte de su equipo, para lograr dar vuelta una final en donde se estaba abajo 1-3 por primera vez en la historia de la NBA, ayudaron bastante. Hoy en día, en estos dos partidos, Lue se mostró lento de reacción, con pocos ajustes. En el arranque del primer partido, GSW dañó de sobremanera la defensa de los Cavaliers por medio del contraataque, donde los encontraban siempre mal parados y muchas veces en menor número de jugadores. En el arranque del segundo partido, se notó un claro enfasis en no permitir las corridas de los Warriors, por lo que la transición de ataque – defensa del equipo fue mucho más cuidada y prolija. La parte mala, fue que en el primer cuarto permitieron 40 puntos, 5 más de los que habían conseguido GSW en el primer juego.
Otro punto a mejorar de manera urgente para los dirigidos por Lue, son los terceros cuartos. En los dos juegos fueron los cuartos que perdieron por mayor diferencia (13 en el juego 1, 11 en el juego 2), esto permite a los Warriors llegar al último cuarto con una diferencia de puntos muy grande, ya que no solo es la diferencia que consiguen en dicho período, sino que se le suma la diferencia previa, porque en ambos casos en el inicio del tercero estaban al frente. Por lo que comenzar el último cuarto con un diferencial de puntos superior a los 10 (21 en el primero, 14 en el segundo), significa una brecha bastante importante, que para ser remontada implica demasiado esfuerzo.
Los Cavs llegaron a la final con un porcentaje de campo obsceno en playoffs (50,67%), pero en estos dos partidos, los Warriors consiguieron bajarle el porcentaje de campo en un quinto. Entre los dos partidos, consiguieron convertir 75 de 186 intentos, lo que hace un 40,323% de campo. Con esos números nadie, NADIE, puede aspirar a salir campeón de nada, por más que tenga a un cyborg como LeBron James en su equipo. También consiguieron bajarle el porcentaje de triples, pero en este caso todavía más. En los 13 partidos previos de playoffs, habían conseguido un 43, 478% de triples (una burrada, es justo decirlo), pero con los 19 de 60 de estos dos partidos, los Cavs solo convirtieron el 31,667% de los triples intentados, una baja importantísima, teniendo en cuenta el promedio de un poco más de 30 triples intentados por partido en todos los playoffs.
Último detalle a tener en cuenta para Cleveland: No se entiende cual es la necesidad de jugar al golpe por golpe contra un equipo al que le gusta salir en contragolpe, que le encanta jugar rápido y que tiene un arsenal ofensivo que es la envidia de Kim Jong-un. En el único cuarto donde Cleveland se impuso a su rival, fue en el segundo cuarto del segundo partido, donde pudieron frenar el ritmo e imponer un tipo de juego mucho mas acorde a lo que ellos necesitan (de hecho, fue de los cuartos de menos anotación de los Warriors).

Kevin Durant
Las finales que está jugando este muchacho que dejó de garpe a toda la ciudad de Oklahoma, son para poner en un marquito. 71 puntos, 22 rebotes, 14 asistencias, 3 robos, 5 tapas y 56,25% de campo entre los dos partidos. Es decir, no solo que está determinado a salir campeón, también está decidido a que el premio al MVP de las finales sea para él, sin ningún tipo de discusiones. El espigado alero (que juega muchos más minutos como 4 que como 3), es un hombre en una misión, y parece que nada ni nadie lo va a detener. Porque por varios momentos del partido, quien se ocupa de su marca es nada menos que LeBron James, quien sabemos que es el mejor jugador de la liga, pero el nivel de confianza que alcanzó el nacido en Washington en estas finales es increíble, pareciera por momentos que está tirando una pelotita de tenis a una pileta.
Sobre Durant, también hay que destacar el enorme trabajo que está haciendo en el costado defensivo. Además, entre él, Andre Iguodala y Klay Thompson se intercalan para defender a LeBron, lo que supone a tres excelentes defensores, todos con mucha capacidad atlética, y con 18 faltas disponibles para desgastar a The King. Marcándolo de forma escalonada, hace que ninguno de los tres se desgaste los 40 minutos que James esté en cancha, y que además los momentos de concentración defensiva extrema (porque es la única forma de poder “defenderlo”) de los tres sean menores y eso genera un menor desgaste.

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Hablando de desgaste, en estas finales (y en los playoffs en general), se nota a la legua la diferencia de la preparación del equipo de Golden State Warriors de la temporada pasada con esta. En la pasada, con la jodita (?) de conseguir el mejor récord de temporada regular de la historia, los jugadores se sobreexigieron en más de una oportunidad. Esto hizo que hayan llegado con mucho más desgaste del deseado a la parte final de la temporada. Eso se pudo ver tanto en como Oklahoma los llevó a siete partidos en la final de conferencia (Bah, OKC iba 3-1 arriba en esa serie), y como luego los Warriors propiamente no pudieron imponerse luego de ir 3-1 arriba. En este año, en temporada regular se rotó más a los jugadores, se los cuidó más, y en estas finales, todos están en un nivel optimo (al menos hasta ahora), y no como en las finales pasadas, donde Curry no estaba al 100%, como también las lesiones de Iguodala y Andrew Bogut.

Para cerrar, puede parecer una obviedad lo que voy a aclarar, pero el tercer partido puede ser determinante. Si Cleveland llega a perder dicho partido en casa, queda en el bache del 0-3, en cual nunca se ha podido revertir en la historia de la NBA, en ninguna instancia. Por el lado de los Warriors, lograr dicha victoria sería asestar un (nuevo) golpe duro en las ilusiones y ánimo de los Cavaliers.