Chiefs y Rams parecen emerger como los rivales a vencer en sus respectivas conferencias, los Patriots pierden por segunda semana consecutiva y más historias de la tercera semana de la NFL.

The UnderdogsBills

Buffalo rompió todos los pronósticos y pasó por arriba 27-6 a uno de los principales contendientes al título. los Bills llegaban con record de 0-2 habiendo perdido 47-3 en su partido contra los Ravens y 31-20 contra los Chargers. Minnesota, por su parte, jugaba de local y venía de ser el finalista de la NFC en la temporada pasada. Consecuentemente, todo indicaba que íbamos a ser testigos de uno de los mayores upsets de los últimos años (?).

Es cierto que desde un principio nada le salió bien a los Vikings con Kirk Cousins perdiendo dos fumbles que derivaron en una rápida desventaja de 10-0, pero los Bills se vieron legítimamente bien jugando sin su mejor jugador ofensivo, LeSean McCoy, con una floja línea ofensiva y con un novato como mariscal de campo haciendo su debut como titular en uno de los estadios más difíciles para jugar.

La defensiva de Buffalo, con el DE Jerry Hughes (1 sack, 2 hits y un fumble forzado) y Lorenzo Alexander a la cabeza, atormentó a Kirk Cousins pero mucho crédito también tiene Josh Allen quien en su primer drive como titular encadenó una serie de 9 jugadas y 75 yardas culminada con una corrida propia para anotación.

 

La mayoría de los pases de Allen fueron sencillos, con lecturas simples y diseñados para que los receptores generaran yardas después de la recepción pero sin dudas su habilidad para escapar de la presión y hacer daño con sus piernas llevó también a jugadas importantes.

Crédito también para Sean McDermott que mantuvo la agresividad a lo largo de todo el partido sin darle chance de recuperación a Minnesota y sólo cediendo puntos sobre el final del juego.

Tiempo de QBs novatos

Con la confirmación de Baker Mayfield y Josh Rosen, cuatro de los cinco QB seleccionados en la primera ronda del pasado Draft son ahora los titulares en sus respectivos equipos.

El primero de ellos, Baker Mayfield, hizo su debut el jueves por la noche en el partido que los Browns le ganaron a los Jets en reemplazo de Tyrod Taylor (conmoción). La sustitución podría haberse hecho también por motivos footbalísticos. Taylor terminó la noche con 4 pases completos de 14 intentos para sólo 19 yardas. Con Mayfield en cancha la ofensiva de Cleveland cambió por completo. Tal es así que, al finalizar su primer drive, el egresado de Oklahoma había acumulado más yardas aéreas que Taylor y, de hecho, pareció que el coordinador ofensivo Todd Haley amplió su playbook con el novato en cancha.

Si bien Taylor no se vio tan mal ante Steelers y Saints, su titularidad se sustentaba más en una convención que por talento. La lógica de la NFL indica que un mariscal novato debe desarrollarse detrás de un mariscal veterano para no exponerlo prematuramente a las dificultades del puesto pero la realidad indica que no hay recetas que garanticen el éxito.

En su primer partido vimos a Mayfield siendo muy preciso con el balón y manejándose con su habitual confianza y por eso se merece ser el titular en Cleveland. La decisión de Hue Jackson de mantenerlo como titular para el próximo partido parece indicar que ha dejado de lado la lógica de la NFL y apuesta por lo que pueda hacer Mayfield.

Por el contrario, el debut de Rosen no fue tan auspicioso. Con Arizona perdiendo 16-14 en el último cuarto, Steven Wilks, lanzó a la cancha al mariscal egresado de UCLA ante una temible defensa de Chicago con Khalil Mack a la cabeza que buscaba aferrarse a la victoria. Naturalmente, el primer drive oficial de Rosen terminó con una intercepción de Bryce Callahan que sentenció el partido a favor de los Bears.

Podemos afirmar que la decisión de Wilkes de poner a Rosen en cancha fue cuanto menos extraña. No por las cualidades de Rosen, que de hecho era uno de los mariscales de campo más preparados para ser titular sino básicamente, por la falta de timing. Durante las dos primera semanas la ofensiva de Arizona fue la peor en toda la NFL consiguiendo sólo 6 puntos y aún así el head coach parecía decidido a aferrarse al plan de dejar que Rosen se desarrolle paulatinamente en la banca. De repente, cuando Bradford tiró por la ventana (2 intercepciones y un fumble perdido) la ventaja de 14-0 que los Cardinals tenían sobre Chicago y faltando menos de 5 minutos para terminar el partido, se prendió fuego el plan y llegó la hora de Rosen.

La idea detrás de poner a Rosen es más que razonable viendo lo abúlica que se vio la ofensiva de Arizona con Bradfor pero fue ejecutada inoportunamente. Para beneficio del novato, esta vez tendrá una semana completa para prepararse para jugar contra Seattle.

rudeza contra el pasador

En el pasado offseason la NFL implementó una nueva regla que penaliza a los jugadores defensivos que utilizan “gran parte o todo el peso de su cuerpo” al golpear al mariscal de campo debiendo evitar también caer sobre ellos al tocar el terreno. Esta nueva regla fue parcialmente motivada por el golpe que fracturó la clavícula Aaron Rodgers en 2017. Irónicamente, los Packers, han sido uno de los equipos más perjudicados por el cambio en el reglamento.

La semana pasada Clay Matthews tackleó, no limpiamente para los oficiales, a Kirk Cousins y Green Bay cambió una intercepción por un castigo de 15 yardas que le permitió a los Vikings empatar el partido y forzar el tiempo extra.

El domingo pasado ante los Redskins, Matthews, fue nuevamente penalizado por un golpe de manual sobre Alex Smith minutos después de que el DT de Washington, Da’Ron Payne, no fuera castigado por revolear a Aaron Rodgers como un muñeco de trapo.

La intención de proteger a los mariscales de campo es perfectamente válida pero si dentro del mismo partido los mismos referees no logran mostrar consistencia respecto de cuándo aplicar la regla, parece difícil conseguir uniformidad en el resto. Parafraseando lo que dijera Tony Dungy el lunes por la noche en el partido de Tampa Bay, “la NFL debe encontrar el equilibrio entre proteger a los jugadores y cobros ridículos”.

Harry Potter y el misterio de los QB de segundo año

La rotura de ligamentos de Jimmy Garoppolo y las irregulares actuaciones de Deshaun Watson y Mitchell Trubisky en este comienzo de 2018, sacan a la luz algunas cuestiones preocupantes para estos tres equipos.

Garoppolo y Watson llegaban a esta temporada con la expectativa de arrasar con la NFL tras haber mostrado cosas muy interesantes en sus breves experiencias al frente de San Francisco y Houston respectivamente. Chicago, por su parte, contrató al gurú ofensivo Matt Nagy para facilitar el desarrollo de Trubisky. Tras tres partidos, el panorama no parece muy alentador.

La lesión en la rodilla de Jimmy G no hace otra cosa que sepultar cualquier esperanza de pelear por un lugar en postemporada para los 49ers. La ofensiva de San Francisco no venía teniendo un buen desempeño aún con Garoppolo bajo centro y por más bueno que sea Shanahan, las chances del equipo de llegar a playoffs con CJ Beathard como titular son nulas.

La reconstrucción del equipo pareció quemar etapas gracias a los chispazos de talento que mostraran tanto Garoppolo como una joven defensiva pero lo cierto es que San Francisco aún estaba a por lo menos un año de tener chances ciertas de pelear por algo. Sin embargo, no deja de ser un final desalentador para una temporada que comenzó con muchas expectativas.

En el caso de Houston, aunque se lo ha visto errático y hasta a veces perdido, no es tan preocupante el desempeño de Watson propiamente dicho sino más bien la estructura ofensiva de unos Texans que cuentan con muchos problemas en su OL. Esta unidad ha permitido que Watson enfrente presión prácticamente todo el tiempo obligándolo a correr por su vida.

El plan de Bill O’Brien para este año era continuar desarrollando a Watson dentro de su esquema ofensivo más allá de las cualidades de improvisación que mostró el año pasado pero, con el resto de las piezas ofensivas desmoronándose a su alrededor, la evolución del #4 parece truncarse esta temporada.

De los tres mariscales, Trubisky era el que llegaba con menores expectativas pero los hinchas de Chicago tenían motivos para entusiasmarse. Sumado a la contratación del ex coordinador ofensivo de Andy Reid, los Bears sumaron buenos receptores para darle al QB egresado de North Carolina, legítimas armas en el juego aéreo.

Después de la victoria el fin de semana pasado ante Arizona, Chicago tiene record de 2-1 pero fue nuevamente la defensa quien hizo la mayor parte del esfuerzo con un Trubisky indeciso e impreciso. Nagy es un entrenador ofensivo pero se ha visto limitado por, valga la redundancia, las limitaciones de su mariscal. Esta escueta versión ofensiva será sostenible únicamente si la defensiva logra mantener el nivel mostrado en los primeros tres encuentros.