Desde que Ariel Holan se convirtió en el entrenador de Independiente, el club de a poco fue reencontrándose con su identidad. Luego de descender a la B Nacional, y de volver a Primera División un tiempo después, el Rojo necesitaba recuperar sus principios. Eso que lo llevó a ser uno de los grandes de la Argentina.

El ex técnico de Banfield llegó con ese discurso. Reconocido hincha, entendió a la perfección qué le hacía falta a la institución y fue en busca de la reconstrucción. Un poco antes de que se cumpliera un año en el cargo, Independiente logró ganar la Copa Sudamericana, en el Maracaná, y recuperó esa sensación de lo que significa conseguir un título internacional.

El Rojo se presenta como uno de los candidatos en esta Copa Libertadores. Por el tiempo de trabajo que ya lleva con Holan y, también, por los futbolistas que llegaron. Pero las incorporaciones le darán un nuevo sentido al club de Avellaneda, porque son jugadores que sirven, principalmente, para una idea en particular: dominar desde la pelota. El Independiente campeón de la Sudamericana se caracterizó más por ser un equipo vertical, aprovechando el desequilibrio de Maximiliano Meza, Martín Benítez y Ezequiel Barco y con un doble cinco con características más defensivas que de gestión.

Ahora se sumaron centrocampistas de la talla de Pablo Hernández y Francisco Silva y el joven Carlos Benavídez, quienes comparten un idioma similar dentro de un campo de juego. Por eso la apuesta de Holan es evidente más allá de que el objetivo principal, el de enfocarse en el arco contrario, sea el mismo. Si logra congeniar a todos ellos, y si luego se añade la capacidad individual de sus atacantes, Independiente puede convertirse en un equipo muy serio. Y pensando en Santos, el rival de estos octavos de final que sufre mucho defensivamente, será un gran problema para los brasileños si no evitan cortar esos circuitos de juego del equipo.

Otro punto a destacar, de este mercado de pases, es que al Rojo no se le fue ningún futbolista clave. Tanto Fabricio Bustos, Alan Franco, como los ya nombrados Meza y Benítez, se quedaron en el club y es un plus a tener en cuenta para esta Copa. El único jugador que se marchó, y que supo ser importante en la consagración de la Sudamericana, es Diego Rodríguez. Aunque quizás el hincha lo vaya a extrañar, principalmente por su entrega y sacrificio en la mitad de la cancha, Independiente ahora tiene más talento y jerarquía en esa zona del campo.

El drama para Independiente es que no podrá contar, para la ida, con Franco y Jorge Figal, sus dos centrales titulares, por suspensión. Holan probó a Guillermo Burdisso y Gastón Silva el viernes pasado en la Superliga ante Newell’s, los que jugarán frente al Santos, y no dejaron buenas sensaciones. Para defender mano a mano y con agresividad, la diferencia entre los habituales y los suplentes es bastante. Otra baja clave será la de Benítez, quien por una molestia muscular no podrá estar en el partido. Seguramente ingrese Nicolás Domingo al centro del campo y Hernández se adelante como enganche.

Un añadido: el Rojo, con Holan, demostró que sabe cómo disputar una Copa internacional. No siempre se puede jugar de la forma que a uno le gusta, ya sea por distintos factores (ser visitante, el rival, contexto desfavorable). En ese caso, Independiente se caracterizó por ser un equipo maniobrable, sobre todo cuando le tocó no ser local –en ocasiones jugó con línea de cinco defensores y apostó a la velocidad de sus atacantes al contraataque–.

 

 

Santos tiene ciertas similitudes con Independiente en cuanto a la identidad del club. El Peixe se reconoce como un equipo que apuesta por una idea ofensiva, con mucha velocidad y dinámica, y que siempre le hace lugar a los juveniles de las inferiores para formarlos.

Actualmente apuesta por eso, innegociablemente, pero la diferencia entre el poderío en ataque y la defensa es grande y Santos termina por convertirse en un equipo desequilibrado. Es la principal razón por la que se encuentra 13° en el Brasileirao a dos puntos del descenso. No solo el problema es atrás sino que el mediocampo, en general, es una zona inexistente en la que el Santos prefiere salteársela.

En el mercado de pases, el club brasileño incorporó sobre todo del medio hacia arriba e intentó muy poco reforzarse defensivamente, justamente el mayor problema que padece. Se sumaron Derlis González, Carlos Sánchez y Bryan Ruiz, tres futbolistas que juegan habitualmente en su Selección y que tienen su jerarquía. El primero es un atacante más puro, con velocidad y potencia, mientras que los otros dos llegaron más para ayudar en el mediocampo, aunque cuentan con características muy diferentes. El uruguayo es un volante de ida y vuelta, con compromiso y pegada, y el costarricense es un enganche de técnica y precisión en sus pases.

En el medio del mercado, por los malos resultados, Santos cambió a su entrenador. El nuevo técnico desde finales de julio es Cuca, quien salió campeón de la Copa Libertadores con Atlético Mineiro en 2013. Llegará a la ida frente a Independiente tras dirigir solamente seis partidos pero, luego de dos derrotas y dos empates, el Peixa logró dos victorias consecutivas (una de ellas en la vuelta de Copa de Brasil ante Cruzeiro pero terminó perdiendo por penales).

Las nuevas incorporaciones aún no sumaron muchos minutos, aunque los tres fueron titulares en el último partido del Brasileirao frente a Sport Recife (3-0). González jugó de extremo por la izquierda, mientras que Sánchez y Ruiz compartieron la mitad de la cancha, uno como interior derecho y el otro del lado izquierdo. Habrá que esperar para ver si Cuca incluye a los tres o a alguno de ellos en el encuentro contra el Rojo, aunque lo más probable es que solamente el uruguayo esté en el 11 inicial.

El crack del plantel es Rodrygo, un delantero de 17 años. Sí, tiene esa edad. Y ya lo compró el Real Madrid, nada más que se quedará en el equipo brasileño hasta julio de 2019. Por sus movimientos y físico, y justamente por jugar en el Santos, la comparación con Neymar es inevitable. Tiene gambeta y desequilibro, pero además llama la atención porque interpreta el juego, y esto último es una de las razones por las que puede ser utilizado en cualquiera de las dos bandas y también, en algún que otro partido, jugó como segunda punta. No está constantemente buscando su jugada individual, sino que trata de involucrarse con sus compañeros. Con seis tantos y tres asistencias, es el máximo goleador y asistidor del equipo en el Brasileirao.

El que más ayuda a Rodrygo, en el ataque, es Gabriel Barbosa (más conocido como Gabigol). Tiene nombres importantes el Santos adelante, con él y el crack de 17 años, pero como el mediocampo es una zona al pasar para el equipo, en general a ambos no le llega la pelota en condiciones ventajosas. Aunque no es totalmente un delantero centro, el futbolista del Inter es el que juega más como 9 –pero con mucha movilidad– (metió seis goles en el Brasileirao).

Para Independiente es clave sacar ventaja en el global como local, ya que el Santos solamente ganó tres partidos en 2018 siendo visitante. El Rojo es superior y, si logra funcionar colectivamente, puede sacarle dos goles de diferencia al conjunto brasileño. Las bajas, especialmente de Franco y Figal, obligan a Holan a estar alerta porque no estarán para controlar a Rodrygo y a Gabigol. Si Burdisso y Silva consiguen una actuación convincente, todo será más fácil.