River y Racing se enfrentarán, a priori, en la serie más pareja y atractiva de los octavos de final de la Copa Libertadores. Hace unos meses jugaron un partido de alto nivel por la Superliga y, por qué no, pudo haber sido un presagio de lo que quizás veremos en estos dos encuentros que nos deparan.

El lado negativo, si se quiere, de escribir una previa sobre la Copa Libertadores, y especialmente acerca de los equipos argentinos, es que prácticamente inician oficialmente la temporada con la ida de los octavos. Por ende, hay que enfocarse principalmente con lo que estos equipos realizaron en el último semestre.

River compró a Franco Armani, Juan Fernando Quintero y Lucas Pratto en el mercado veraniego con un claro objetivo: intentar competir hasta el final en la Libertadores. El equipo de Marcelo Gallardo, por aquel entonces, se encontraba en una dinámica muy mala. Esa crisis comenzó luego de la derrota frente a Lanús, en las semifinales de la anterior edición de la Copa y, tras varios meses de irregularidad, River volvió a ganar en partidos consecutivos luego de la victoria, en la Supercopa Argentina frente a Boca, y eso le sirvió de motivación.

Como si fuese una línea de tiempo, ese 2 a 0 ante su máximo rival se lo puede tomar como un suceso que marcó los meses posteriores en River, porque varios de sus futbolistas recuperaron la confianza –Maidana, Enzo Pérez y Pratto, entre otros–. Además, Quintero fue ganándose un lugar en el equipo titular y la influencia del colombiano hizo que el juego del Millonario creciera.

Aunque el equipo no pasó a ser una maravilla, sí comenzó a ganar y cuando surgieron dificultades Armani se encargó de eliminarlas. El arquero argentino demostró, desde el primer día con River, que no le pesó la camiseta de uno de los equipos más importantes del país. De hecho, sus grandes actuaciones lo llevaron a ser convocado para Rusia 2018. Desde que Marcelo Barovero se fue a México en 2016, a Gallardo le había costado encontrar su reemplazante y, finalmente, con el ex de Atlético Nacional logró el cometido.

La otra compra de renombre fue la de Pratto, un futbolista de jerarquía comprobada que llegó a la institución de Núñez para ocupar el lugar vacío que dejó Lucas Alario a mitad de 2017 y que River, en ese momento, no pudo recuperarse de su ausencia. El delantero ex Vélez no es un futbolista que vaya a deslumbrar por su talento o técnica, pero realiza ciertas funciones que son claves para cualquier equipo. Realiza movimientos, tanto de desmarque de ruptura como de apoyos, es importante en el juego aéreo y también su capacidad para ayudar en defensa, en el repliegue o cuando se presiona al rival es un extra.

En ese partido nombrado por la Superliga, en el que jugaron Racing y River, Gallardo juntó a Gonzalo Martínez y a Quintero en el 11 inicial. Ese día no funcionó, principalmente porque el Millonario jugó más minutos sin la pelota que con ella, y también se la pasó más en campo propio que en el rival. Para que el colombiano pueda ser determinante e influyente, necesita tocarla seguido y tener opciones de pase por delante. Gallardo dejará en el banco de suplentes a Quintero para la ida. Es un riesgo, pero también una decisión entendible, porque se podría dar un encuentro similar a ese en Avellaneda –teniendo en cuenta que es una serie de 180 minutos– y no querrá arriesgar. De todas formas, si ingresa para los últimos 25 o 30 minutos de la segunda mitad, es un tiempo considerable para que el ex DIM demuestre por qué es el futbolista más talentoso de River.

Racing sufrió una transformación desde que Eduardo Coudet agarró la manija del equipo. Cambió positivamente la dinámica de La Academia, especialmente porque las características del plantel eran compatibles a una idea y Diego Cocca, el técnico anterior, empleaba otro modelo de juego que no terminaba de potenciar a sus dirigidos.

Con el Chacho a la cabeza, y Diego Milito en la secretaría técnica del club desde enero de 2018, Racing incorporó futbolistas que no solo se acomodan a los principios de Coudet sino que también tienen jerarquía individual. Ricardo Centurión, Leonardo Sigali, Alejandro Donatti, Neri Cardozo y Nery Domínguez fueron los principales fichajes para reforzar el plantel.

La verticalidad, el juego directo y el ritmo frenético se hicieron presentes desde el principio en Racing. El entrenador logró asimilar su modelo rápidamente, y con esto los buenos resultados comenzaron a llegar: 4 a 0 a Huracán, 4 a 2 a Cruzeiro, 5 a 0 a Patronato y 4 a 0 a Vasco son ejemplos del poderío ofensivo que La Academia empezó a demostrar.

Para que Racing impusiera su ritmo en los partidos y llegara con muchos futbolistas al área rival, fueron claves Donatti y Sigali, como dupla central, y Domínguez como el pivote para sostener la maquinaria. Los defensores debían colocarse en una altura considerable para marcar en ataque y proteger un espacio largo a sus espaldas, mientras que el ex Independiente funcionó como el eje de la iniciación del equipo, del primer pase y dio continuos apoyos para que el equipo se mantuviera en el campo rival. Es más, una de las razones principales de los últimos malos resultados, en el tramo final del semestre, se produjeron por la ausencia por lesión de Sigali y de Domínguez (eliminados de la Copa Argentina y no pudieron clasificar a la Libertadores de 2019).

Racing creó muchas oportunidades de gol en general, y Centurión fue uno de los que más influyó en este sentido. Coudet lo acercó al área y buscó que se convirtiera en un futbolista más efectivo a la hora de desequilibrar con su gambeta. Lautaro Martínez, luego, se encargó de concretar todas las chances generadas tanto propias como de sus compañeros. Su venta al Inter será difícil de suplantar para el entrenador por la importancia del delantero en el equipo, aunque el regreso de Gustavo Bou a La Academia puede maquillar esa baja porque ya rindió e incluso salió campeón con el club.

En este mercado de pases, además de la compra de Bou, Racing incorporó a algunos futbolistas que ayudarán al técnico, tanto para el equipo titular como de recambio. Principalmente los nombres de Marcelo Díaz y Guillermo “Pol” Fernández son lo más destacable. Ambos se adaptan a la idea ofensiva de Racing. Lo positivo en el chileno, para Coudet, es que puede servir como complemento de Domínguez –sobre todo de visitante para la Copa– y también si lo ubica de único cinco. El ex Godoy Cruz tiene recorrido, pegada y mezcla bien la asociación con lo vertical.

La Academia tuvo que salir a buscar un arquero por la venta de Juan Musso al Udinese. Y el que llegó fue Gabriel Arias, procedente de Unión La Calera pero quien había atajado cinco temporadas con Defensa y Justicia. Con 30 años, sus actuaciones en Chile le dieron la oportunidad de debutar en el seleccionado trasandino en dos amistosos frente a Serbia y Polonia. El arquero será titular y deberá demostrar, desde el principio, que está capacitado para el arco de uno de los grandes de la Argentina.

Esperemos que los dos equipos cumplan las expectativas que se están generando para esta serie. Ambos, tranquilamente, podrían ser dos finalistas de la Libertadores; la igualdad en ambos es palpable. River, con Gallardo, se convierte en un conjunto muy difícil de eliminar en el ida y vuelta o en partidos de eliminación. Racing jugará su primera instancia decisiva de Copa con Coudet, pero tiene armas de sobra para clasificar. A los dos les hubiese gustado cruzarse más tarde o directamente no hacerlo, pero les tocó enfrentarse en los octavos de final.