Palmeiras se unió a la moda brasileña de echar entrenadores a falta de unos pocos días para la ida de la Copa Libertadores. Roger Machado fue el técnico desde noviembre, de 2017, hasta el 26 de junio de este año cuando fue despedido. Su reemplazo, Felipe Scolari, es uno de los históricos del país y, de hecho, esta será la tercera vez que dirigirá al Verdao –ganó la Libertadores en 1999 con el equipo– y tuvo un corto paso en 2008 también.

A pesar de que la noticia fue presentada oficialmente el 26 de julio, Felipao se hizo cargo del equipo recién el domingo 5 de agosto y solamente dirigió un partido. No hay, en absoluto, tiempo para la calma y el entrenador brasileño deberá trabajar en la urgencia. En este contexto, el Palmeiras deberá enfrentarse en la ida a Cerro Porteño. Ahora, será difícil analizar la influencia del nuevo técnico en tan poco margen, así que la idea general es hablar de cómo venía jugando el equipo últimamente.

A diferencia de otros, el Verdao casi que no perdió jugadores diferenciales en este mercado de pases. El único para nombrar es Keno, quien se marchó al Pyramids de Egipto, así que la base se mantiene. Marcos Rocha en la defensa, Felipe Melo en el centro, Dudú y Lucas Lima en 3/4 y Miguel Borja o Willian, en el ataque, son los futbolistas más destacados de este plantel.

Palmeiras utilizó mucho el juego directo con Roger Machado, al punto de ser uno de los equipos que más pases largos realiza, por partido, del Brasileirao. Al saltarse líneas continuamente, llega rápido al área contraria y ahí suele aprovechar todo el poderío ofensivo que tiene a disposición; solo tres equipos metieron más goles en el torneo (Atlético Mineiro, Flamengo y San Pablo). Entre Willian y Bruno Henrique se repartieron la mayoría de los tantos. El primero tuvo que reemplazar a Borja como delantero centro, debido a que el colombiano disputó el Mundial con su país, y lo hizo de gran forma –es el goleador del equipo con siete anotaciones–. El segundo acompaña a Felipe Melo en el doble pivote y es quien suele soltarse más para pisar el área contraria (cinco goles realizados).

La influencia de Rocha, el lateral derecho del equipo, es total. Palmeiras centra sus ataques principalmente por la banda en la que juega el marcador de punta brasileño. De hecho, por ejemplo en la victoria 3 a 2 contra Atlético Mineiro, del 22 de julio, Rocha tocó la pelota 89 (!) veces. Teniendo en cuenta que juega de 4, es un número más que llamativo. No solo eso, sino que también es el futbolista que más pases (54) realiza en promedio por partido del plantel.

El juego directo es lo que más lo caracteriza al Palmeiras, principalmente, porque no cuenta con muchos futbolistas capacitados para asociarse los unos con los otros. No hay gambeteadores ni alguien que apueste, de forma continua, al desequilibrio individual. Por eso la idea es acumular gente cerca del área y ser efectivos a la hora de rematar.

Defensivamente, el Verdao es un equipo muy agresivo. Tanto por el ritmo que impone, como también por la cantidad de faltas que comete por partido, es el equipo del Brasileirao que más amonestaciones sufrió (56 amarillas en 17 partidos). El doble cinco, con Felipe Melo a la cabeza, y los cuatro defensores, buscan constantemente superar al rival físicamente. La dificultad que surge, en este aspecto, es que el Palmeiras, por la cantidad de infracciones que realiza, tiende a recibir goles por pelota parada.

Esta radiografía, como dijimos, se vio sobre todo con Roger Machado como entrenador. Con el tiempo, habrá que ver qué cambios se producen con Scolari. Lo positivo para el Verdao es que salió favorecido en el sorteo, al tener que enfrentarse a Cerro Porteño, un rival inferior y con menos calidad.

El conjunto paraguayo no tuvo problemas en el grupo de la Copa, solamente tuvo que enfrentarse a Gremio en dos partidos y por eso terminó como segundo en la tabla –recibió una goleada por 5 a 0 en Brasil–. El Ciclón terminó segundo en el torneo apertura de Paraguay a 11 puntos por detrás de Olimpia, el campeón. En el comienzo del Clausura, disputó cuatro partidos; ganó dos, empató dos y actualmente es el puntero del campeonato.

Cerro llegará a la ida de los octavos de final con algunas dudas desde lo futbolístico. Su entrenador es Luis Zubeldía, quien se encuentra en el cargo desde febrero de 2018. Es difícil recordar cuándo fue la última vez que vimos un buen equipo dirigido por el entrenador argentino. Es decir, que sea reconocible a qué juega, qué busca y que lo haga con regularidad.

Prácticamente no tuvo inconvenientes Cerro para pasar la zona de grupos, y esto ya debería conformar al club con que el objetivo primordial se cumplió. De ahora en más, todo lo nuevo que llegue será bienvenido, ya que el Ciclón no supera los octavos de la Libertadores desde hace siete años –en la Copa de 2011 alcanzó las semifinales y perdió ante el Santos de Neymar–.

Zubeldía varía entre el 4-3-3 y el 4-4-2. Marcelo Palau, a sus 33 años, es uno de los futbolistas más importantes del equipo como mediocampista central. Es probable que el técnico argentino comience a utilizar más seguido una doble punta, especialmente por el fichaje de Jorge Benítez. El 9 titular siempre fue Diego Churín, pero el Conejo seguramente entre en el once titular y Zubeldía coloque a los dos juntos. Benítez tuvo continuidad con el Cruz Azul, pero luego no logró mucha regularidad en el Monterrey y por eso decidió pasar a Cerro.

La ida será en Paraguay, así que el Ciclón tendrá que sacar un buen resultado si quiere, por un momento, soñar con la clasificación. La clave será en que el Verdao no lo pase por encima, especialmente en la intensidad y el ritmo. Porque, Palmeiras, como local, solo perdió tres partidos en 2018.