De los siete equipos brasileños participantes en la Copa Libertadores, seis de ellos clasificaron a los octavos de final. El único que se quedó afuera fue Vasco da Gama. Luego, el sorteo hizo que todos se dividieran, excepto por el enfrentamiento entre Flamengo y Cruzeiro, uno de los más atractivos de esta fase.

El Fla es uno de los mejores equipos brasileños en la actualidad. Hasta el último fin de semana, venía siendo el puntero del campeonato de su país (perdió contra Gremio el pasado sábado). Cuando gana, supera a sus rivales principalmente por la calidad que tiene del medio hacia adelante. Después de dos entrenadores que duraron poco en su cargo –Reinaldo Rueda cinco meses, y Paulo César Carpegiani casi tres–, le dieron lugar a Mauricio Barbieri (36) como interino para luego confirmarlo en su puesto oficialmente el 28 de junio de este año.

Con el joven técnico brasileño, el Flamengo mejoró como equipo y sus futbolistas más determinantes comenzaron a ser protagonistas. Uno de los grandes cambios, que perpetró Barbieri, fue el de jugar con Diego y Lucas Paquetá como interiores. El primero venía haciéndolo más de enganche, y el segundo más como un jugador de banda. Con ellos en el centro, y con la obligación de tener más contacto con la pelota y a influir de otra manera, los resultados rápidamente aparecieron –solo tres derrotas en 24 partidos disputados–.

El crecimiento futbolístico del Flamengo coincide, casualmente, con la evolución de Paquetá como jugador. El chico de 20 años está demostrando mucha personalidad en un equipo que aspira a todo. Retrocede cerca de la zona de los centrales, recibe la pelota, y es capaz de llevarla hasta el campo rival tanto por su conducción como con sus pases. Además tiene una gran pegada, y que tenga que incidir más en la generación del juego no le quitó peso en la finalización (cinco goles en 15 partidos en el Brasileirao). Otra virtud del interior brasileño es lo bien que cubre la pelota y que parece casi imposible sacársela cuando se pone de espaldas y empieza a pisarla con la suela.

Otro futbolista que demostró una evolución fue Vinicius Jr quien, desde la banda izquierda, se convirtió en el arma principal de desequilibrio y desborde en el Flamengo. El delantero brasileño, comprado por el Real Madrid en 2017, se fue oficialmente al conjunto merengue hace unas semanas. El brasileño, de tan solo 18 años, le daba al Flamengo esa cuota de imprevisibilidad y de descaro en el ataque, especialmente en el 1 vs 1.

De todas formas, el Fla quizás no sienta demasiado su ausencia porque compraron a Vitinho, el ex CSKA de Moscú. Es un mediapunta brasileño con gambeta, movilidad y buena pegada. Asimismo en el plantel ya se encontraba Marlos Moreno, quien tiene características similares a Vinicius, especialmente en el mano a mano y en cómo aprovecha los espacios para correr.

El que no está pasando un buen momento actual es Paolo Guerrero. Por la polémica del doping y por no poder agarrar regularidad, en Río de Janeiro se lo discute (un tanto en seis partidos disputados). Es clave que el delantero peruano recupere el nivel acorde a su calidad como 9. Por lo bien que juega Flamengo y por cómo genera en ataque, chances de gol no le van a faltar.

El conjunto de Barbieri no solo es el segundo equipo más goleador del Brasileirao por la circulación y por la capacidad para abrir defensas, sino que también tiene la virtud de la pelota parada. Es el conjunto que más tantos convirtió (7 de 28) y el que menos recibió por esta vía (1 de 10). Con Diego como principal ejecutor, luego pueden rematar Guerrero (1,85m), Réver (1,92m), Paquetá (1,80m) o Léo Duarte (1,83m).

Defensivamente, el Fla es muy agresivo. No tiene grandes individualidades desde la marca, pero al buscar insistentemente dominar con la pelota, los jugadores no esperan y siempre ponen el pie para sacársela al rival. Gustavo Cuéllar, el mediocentro titular, es la pieza clave del entramado defensivo. Los centrales no son especialmente buenos pero Diego Alves, su arquero, sí es alguien para un candidato a ganar la Libertadores. El ex futbolista del Valencia, además, es de los mejores del mundo atajando penales –aspecto que puede ser clave en una definición–. La mayor endeblez del equipo se ve al defender las bandas. Rodinei, el lateral derecho, sube mucho y Everton Ribeiro, el extremo en ese lado, no es de ayudar demasiado.

Por el otro lado, Cruzeiro es un típico equipo de Mano Menezes. Las prioridades están claras: orden defensivo, repliegue para achicar líneas y el contraataque como el arma principal para atacar. El entrenador brasileño cumplió dos años en el cargo hace unos días, más precisamente el 27 de julio, y consiguió con el equipo de Belo Horizonte la Copa de Brasil, de 2017, y el Campeonato Mineiro de 2018.

No obstante, surge una disyuntiva. El plantel cuenta con algunos futbolistas talentosos, con mucha técnica, y que obviamente los beneficia que el equipo esté en campo rival el mayor tiempo posible. Por ende, allí se produce un desfasaje entre la idea del entrenador y las características de su plantel. Es por esto que, sobre todo luego de la derrota por 2 a 0 ante el Corinthians el 25 de julio, Menezes se demostró descontento con la defensa del equipo –Cruzeiro recibió al menos un gol en nueve de los últimos diez partidos disputados–.

De todas formas, para el técnico lo principal es la defensa y la estadística lo demuestra: es el equipo, del Brasileirao, al que menos le patean. Son tres las figuras claves en el sistema del equipo. Por un lado Dedé, el central de 30 años, que se encuentra en el conjunto de Belo Horizonte desde 2013. Los otros dos son Lucas Silva y Henrique, quienes se reparten el centro del campo para formar un doble pivote. El primero es el que se suelta más al poseer de mejor técnica y pegada, mientras que el segundo se sujeta, pero de igual forma ninguno de los dos arriesga demasiado cuando la tienen.

El que sí toma decisiones, cada vez que toma contacto con la pelota, es el uruguayo Giorgian De Arrascaeta. El enganche es el futbolista más determinante del plantel y, aunque arranca generalmente desde la banda izquierda, tiene libertad para moverse por dentro para influir en distintos niveles. Su creatividad es muy necesaria, de hecho es el que más anotó en 2018 de su equipo (10 tantos).

Quien debería ayudar al uruguayo, en la mediapunta, es Thiago Neves, pero últimamente está siendo criticado en Belo Horizonte por su bajo nivel actual. La opción de una doble punta con Rafael Sóbis y Hernán Barcos puede ser una opción utilizable para Menezes. El ex delantero de la Liga de Quito llegó para este mercado de pases, principalmente porque Fred y Sassá, los otros dos atacantes del plantel, están lesionados. El argentino convirtió, hasta ahora, un tanto en cinco encuentros.

Lo que más busca Cruzeiro, en ataque, es atacar por las bandas y tirar muchos centros al área –aunque la mayoría terminan en nada–. Flamengo se hace fuerte por arriba, pero es probable que el equipo de Menezes encuentre alguna ventaja por los costados ya que es la zona que más le cuesta al Fla para defender.

La ida será el primer enfrentamiento entre sí en 2018. El cruce más reciente se dio en la final de la Copa de Brasil de 2017, en el que el Cruzeiro salió victorioso por penales aunque, como dijimos, las cosas cambiaron, sobre todo con el Flamengo y su entrenador Barbieri. Aunque el equipo más popular de Brasil sufrió una derrota en su último partido ante Gremio, llega en un momento estupendo a los octavos de final de la Libertadores, mientras que el Celeste con ciertas dudas. Además, será un duelo atractivo por las ideas diferentes que tienen ambos técnicos.