Atlético Nacional es el equipo más importante de Colombia. Es habitual que tenga que buscar el protagonismo cada año, porque es al que más se le exige. Además de eso, el Verdolaga se identifica con una manera de jugar en particular: tener una idea ofensiva y ser dominante desde la posesión. Por eso, a fin de 2017, fueron a buscar a Jorge Almirón, quien se acerca a lo que es la identidad del club, para que se convierta en el nuevo entrenador.

El técnico argentino, en cada club que dirigió, buscó implementar los mismos principios. Iniciar por abajo, jugar con extremos para ser anchos y, casi siempre, utilizar un 4-3-3 para favorecer las triangulaciones. La obra más destacada de Almirón fue su Lanús, donde ganó varios títulos y llegó a una final de la Copa Libertadores, algo impensado para el Granate.

Almirón es algo criticado desde hace unos meses, principalmente desde que perdió la final del torneo local frente a Deportes Tolima. Nacional disputó dos partidos como local, desde que se reanudó la temporada, y no pudo ganar en ninguno de ellos. Derrota en la primera fecha de la Liga Águila –nuevamente ante Tolima– y luego, en la tercera jornada, empató contra Patriotas. Si se incluyen los últimos resultados del semestre pasado, el Verdolaga no se lleva los tres puntos del Atanasio Girardot desde hace cinco encuentros.

Con el entrenador argentino se ganaron ciertos automatismos, pero el juego colectivo es irregular por muchos momentos. La iniciación es algo primordial del equipo y Alexis Henríquez, el experimentado defensor, es el abanderado de la salida. Con su zurda supera líneas adversarias con su conducción o con pases verticales, principalmente hacia Dayro Moreno, el delantero centro titular, quien realiza constantemente apoyos para dejar de frente a sus compañeros –a veces se le pide más de lo que puede dar–.

En el centro del campo Jorman Campuzano, el mediocentro de Nacional, es el jugador más destacado. Uno de los problemas que le surgen al equipo es la lentitud para mover la pelota y Gonzalo Castellani, el habitual como interior derecho, es el que más suele perjudicar en esa ralentización. Almirón deberá buscarle un reemplazo a la ausencia de Macnelly Torres; el talentoso mediocampista colombiano se marchó al Deportivo Cali como jugador libre. En principio, el apuntado para jugar de interior izquierdo es el joven Juan Pablo Ramírez (20).

El principal defecto es la creación y finalización de las jugadas. Los equipos que se le repliegan, y le proponen un bloque bajo para achicar espacios, le cuestan mucho y desnudan por completo la falta de futbolistas creativos del plantel. Y cuando Nacional logra llegar al área, no suele ser efectivo a la hora de convertir los remates. De hecho, si se toma como referencia desde el primer encuentro jugado en 2018 hasta el más reciente, el Verdolaga solamente metió más de dos goles en tres partidos de 34 disputados.

Almirón dispone de talento en su plantel, pero no le sobra demasiado. El conjunto colombiano necesita dar un cambio significativo, especialmente desde lo colectivo, si realmente quiere aspirar a llegar hasta el final en la Copa Libertadores.

Por otra parte, Atlético Tucumán tiene la capacidad para incomodar a Nacional, por lo que propone con ciertos aspectos del juego. Ricardo Zielinski, el entrenador, busca que sus equipos utilicen un bloque bajo para replegarse y así achicar líneas en defensa. En el ataque, lo más habitual es ver a un conjunto directo y vertical.

El Decano incorporó, en este mercado de pases, varios futbolistas con experiencia que pueden sumar a la hora de competir en partidos continentales. Juan Mercier es un mediocentro con una gran inteligencia. Con sus 38 años, suple su falta de físico con un entendimiento del juego que pocos tienen en el fútbol argentino. Además, ya sabe lo que es jugar una Copa Libertadores, debido a que salió campeón con San Lorenzo en 2014.

Otro jugador nuevo es Mauro Matos, quien también supo ser una parte importante en la obtención del título del Ciclón. A priori no llega para ser titular como sí Mercier, pero su experiencia y de la forma en la que se relaciona con el juego directo, justamente lo que busca Atlético Tucumán al atacar, le va a ser de ayuda al equipo. José San Román, procedente de Huracán, también se sumó al Decano y comparte el perfil con los dos nombrados anteriormente. Disputó Libertadores y Copa Sudamericana con el Globo, por lo que sabe que significan estas instancias.

Como dijimos, el equipo de Zielinski puede incomodar al Verdolaga por las dificultades que tienen, los de Almirón, para generarle a los rivales que se le repliegan y achican líneas. El Decano tendrá que buscar que Campuzano toque la pelota lo menos posible, así el centrocampista colombiano no comienza a direccionar la pelota. Los laterales, salvo en alguna jugada en particular, casi nunca pasan al ataque y seguramente estén más preocupados por vigilar a los extremos del conjunto colombiano (a priori jugarán Yerson Candelo y Vladimir Hernández).

En ataque, con la búsqueda de ser directos, quizás pueden dejar sin efecto la presión de Nacional, saltarse líneas y tratar de agarrar mal parado al rival. El Pulga Rodríguez salió por una molestia, en el partido de Copa Argentina contra Huracán, y aún no se sabe si terminará siendo de la partida. Zielinski busca que, en su 4-4-2, salvo Mercier todos los demás del medio para arriba pisen el área –clave en esto Rodrigo Aliendro, el acompañante del ex CASLA en el doble cinco–. Es decir que pueden llegar hasta cinco futbolistas a campo rival. Si el centro es mal ejecutado o hay una pérdida, Nacional tendrá espacios y se le hará más fácil, a los de Almirón, en ese caso.

El Verdolaga no tendrá unos octavos de final sencillos. Además, la competitividad de un equipo argentino, sobre todo cuando es inferior a su rival, no se puede dejar de lado. Con respecto a Nacional, es una prueba exigente para saber, finalmente, a qué puede aspirar con la Copa. Y para el Decano, llegar hasta esta instancia de Libertadores ya es casi un sueño, pero no por eso se dará por eliminado.