Son varios los casos exitosos de “draft and stash” (cuando se draftea a un jugador pero se lo deja en Europa en lugar de llevarlo directamente a la liga) en la NBA: Manu Ginóbili, Andrei Kirilenko, Nikola Mirotic, Peja Stojakovic, Toni Kukoc, Tiago Splitter, Ricky Rubio, Nikola Jokic, Bojan Bogdanovic o Dario Saric pueden dar fe. Todos tuvieron tiempo en Europa para terminar de pulirse y convertirse en estrellas del básquet FIBA antes de dar el enorme paso que separa a la NBA del resto del básquet del mundo. Aunque hoy exista la G-League, esta no representa lo mismo que la Euroliga para los jugadores europeos. Repasemos cuáles son los jugadores que tienen “guardados” algunas franquicias, en este caso Utah Jazz, Cleveland Cavaliers, New York Knicks, Atlanta Hawks y Houston Rockets.

Utah Jazz: Nigel Williams-Goss

Williams-Goss fue drafteado por Utah con la elección 55 de 2017, después de haber sido figura en la NCAA (llevó a Gonzaga a la final). El base eligió el camino de Europa antes que el de un contrato two-way que lo hubiese depositado en la G-League. Por sus pergaminos en el básquet universitario tenía varios equipos europeos de importancia atrás: Williams-Goss eligió ir a Serbia y no le fue nada mal. Entre la ABA, las competiciones nacionales y la Eurocup jugó 44 partidos como titular promediando 30,8 minutos, con 17,3 puntos y siete asistencias por partido y un 48% en triples. Además, ganó la Copa de Serbia anotandole 23 puntos al poderoso Estrella Roja en la final, lo que le valió ser elegido el MVP.

Después de semejante temporada, a los 23 años firmó por dos años (con opción a uno más) con el Olympiacos (también había interés del Baskonia) por un contrato que le dará el doble anual de lo que es un contrato minimo de novato en la NBA. Fue el primer fichaje de David Blatt como entrenador del equipo del Pireo, y compartirá cancha con la leyenda griega Vassilis Spanoulis. Por todo esto es que no estuvo en la reciente Summer League. En el siguiente año debería afirmarse como figura en el viejo continente y de ser así, es sólo cuestión de tiempo de que pase a Utah. Es un base “clásico”, que saca ventaja en el juego estacionado y con muy buen tiro externo.

Cleveland Cavaliers: Arturas Gudaitis 

El pivot lituano de 25 años y 2,11 fue drafteado por Philadelphia en la segunda ronda de 2015. Días después, Vlade Divac se llevó sus derechos a Sacramento y jugó para los Kings la Summer League posterior al Draft 2016. Seguramente los Cavaliers lo estuvieron siguiendo en la última temporada y por eso reclamaron sus derechos en el trade de George Hill el pasado mes de febrero.

Gudaitis siempre se había desempeñado en el básquet lituano, tanto en el Zalgiris Kaunas como en el Lietuvos Rytas, hasta que la temporada pasada emigró a Italia para jugar en el Olimpia Milano. Las lesiones lo dejaron de molestar y Arturas lo hizo bastante bien, alternando minutos con el estadounidense Kaleb Tarczewski: en Euroliga Gudaitis promedió 20 minutos desde la banca, con 10 puntos y seis rebotes por partido y un eficiente 67% de campo. Además, en el Eurobasket de 2017 hizo su debut en la selección nacional y ahora renovó con el equipo italiano por tres temporadas más, pero con una cláusula accesible pensando en la NBA. Ya se juntó con gente de los Cavs luego de que estos adquirieran sus derechos. No esperen demasiado de él si llega a América, pero posiblemente tenga su lugar en un futuro de Cleveland que pinta oscuro a corto plazo sin LeBron James.

New York Knicks: Ognjen Jaramaz

El base serbio fue drafteado por los Knicks en el final del Draft 2017. Ya tuvo una experiencia norteamericana de pésimo rendimiento en la Summer League de ese año, y encima se lesionó y se perdió más de seis meses en Europa. Promedió 11 puntos, tres rebotes y cuatro asistencias en los únicos cinco partidos que pudo jugar de la liga ABA (la competición más importante de los Balcanes, que reune a los mejores equipos de la región). Su desarrollo parece haberse estancado, de forma lógica por la lesión. A punto de cumplir 23 años, le acaba de llegar el salto a la ACB para jugar en el San Pablo Burgos, uno de los equipos más humildes de la liga española. Todavía parece un jugador que se destaca más por su capacidad atlética (velocidad, explosión, capacidad de salto) que por sus cualidades técnicas. El salto a la NBA aún parece lejano, si es que alguna vez lo alcanza.

Atlanta Hawks: Alpha Kaba y Marcus Eriksson 

Alpha Kaba fue el último pick del Draft 2017. Es un pivot francés de ascendencia africana, de 2,09 y 22 años. Tras llegar a ese Draft como una de las revelaciones de la Liga Adriática en el Mega Leks que juntaba a tantas promesas europeas, volvió al básquet francés para jugar en el ASVEL, equipo con el que firmó por tres años de contrato. En la Eurocup, el nivel más exigente que enfrentó, fue suplente en 15 partidos, promediando cinco puntos y cinco rebotes en 16 minutos. Ya registra dos pasos por Summer League y mostró una gran mejoría este año. Tiene un físico privilegiado, con brazos muy largos. Si se puede liberar de Europa, no sería una mala opción para un contrato two-way con los Hawks.

Atlanta también posee los derechos del escolta sueco Marcus Eriksson, de 25 años, elegido con el pick 50 del Draft 2015 por la gerencia anterior. El surgido del Barcelona salió del club catalán la temporada pasada para jugar en el Herbalife Gran Canaria y tuvo un buen año, con 11,3 puntos por partido en la ACB y 15,3 en la Eurocup. El tiro de tres puntos es su fuerte y lo demostró: 44% en la liga española, 55% en la competición europea, tirando más de cinco triples por partido. Vive y muere por el lanzamiento externo. De hecho, fue el ganador de la última competencia de triples de la ACB. Lo malo para él es que no aporta lo suficiente en el costado defensivo como para ser un jugador de rol en la NBA, por lo que no parece que vaya a salir de Europa en algún momento de su carrera.

Houston Rockets: Alessandro Gentile

El alero italiano de 25 años ya fue drafteado hace bastante tiempo, en 2014, con el pick 53. Por entonces era campeón con el Olimpia Milano, MVP de la Lega y el futuro del básquet de su país. Pero el tiempo pasó y su carrera se fue estancando. En la 2016-17 pasó a prestamo por el Panathinaikos y el Hapoel Jerusalem sin pena ni gloria (bah, con pena, fue cortado en ambos equipos). Antes le quedó la espina de haber fallado en dos oportunidades bolas clave para clasificar a Italia a Río 2016. Recién en la última campaña levantó cabeza en el Virtus Bologna, un grande de la península pero que venía de un año en la Serie B y tuvo una temporada modesta sin jugar en Europa. Gentile fue el máximo goleador italiano de la temporada en la Lega, con 16,8 puntos por partido.

Mike D’Antoni, que conoce Italia como pocos en la NBA, había manifestado al asumir en Houston que no entendía porque Gentile no había comenzado la temporada con los Rockets. En 2016, el jugador repitió que quería ir a la NBA. Sin embargo parece que el tren se le escapó, además de que un jugador con un tiro externo no muy confiable como lo es Gentile no encaja mucho en este Houston. Iba a estar presente en la Summer League de este mes, pero una operación en la mano derecha lo dejó afuera.