Todos estamos emborrachados de fútbol por el Mundial de Rusia 2018 que comenzó hace poco más de una semana. Parece mentira pero  comenzó hace sólo diez días. Su ritmo frenético de tres partidos por día (incluso el primer sábado fueron cuatro) hace que sintamos que comenzó hace un año aproximadamente. Como estarán viendo en el título, voy a intentar hacer un análisis de lo que fue el partido que jugaron España y Portugal, que como fue en el segundo día de competición quedó lejísimos en nuestra memoria, pero no deja de ser uno de los mejores partidos de la historia de la fase de grupos mundialista; uno que quedará grabado en nuestra retina por mucho tiempo y que, además de eso, dejó MUCHO para analizar desde el punto de vista estratégico; así que los dejo con lo que yo pude ver de este encuentro jugado en el Estadio Fisht de Sochi el 15/06/2018.

Comienzo del partido: Punto de partida, España sale con un 4231 con De Gea al arco; Nacho, Piqué, Ramos y Alba los cuatro del fondo; Koke y Busquets compartiendo el eje; Silva, Iniesta e Isco en la línea de mediapuntas y Costa de 9. Mientras tanto, Portugal parte con 442 con Patrício; Cédric, Fonte, Pepe, Guerreiro; Silva, Moutinho, Carvalho, Fernandes; Guedes y Cristiano.

Apenas pita el árbitro se ve la primera instrucción táctica clara. Goncalo Guedes sale disparado a tomar a Busquets para que el volante central del Barcelona no esté libre nunca y no pueda hacer jugar al equipo saliendo con la pelota dominada y la cancha de frente.

España siendo España: cuando Portugal tiene la pelota comprime el equipo, los extremos retroceden y hasta a veces Iniesta también, formando así un bloque de 9 jugadores en 15 metros para hacer imposible que Portugal encuentre espacios e intentar forzar el error para recuperar.

Portugal encuentra el gol al habilitar a Cristiano saltando líneas; Nacho cruza de una manera imprudente y es un penal claro e indiscutible.

Con la ventaja, los lusos dejan que España toquetee en su propio campo, pero cuando intentan cruzar al lado portugués comienza la presión, achicando espacios, plantando bien las dos líneas de cuarto y tapando líneas de pase. El concepto clave de Portugal es el de la defensa en bloque, todos se mueven sincronizadamente con la pelota.

Cuando Portugal busca atacar, ya sea desde un saque largo de Rui Patrício o contraatacando, aparece un vintage Cristiano partiendo como wing izquierdo (como en sus días en el Manchester United o comienzos en el Real Madrid), Bernardo Silva se suelta por derecha, Guedes queda parado como 9 y Bruno Fernandes se cierra. Bienvenido el 433 (disclaimer: el fútbol es dinámico, los números no dejan de ser sólo puntos de partida, no determinan cómo se da el juego más allá de cómo se ocupan espacios).

España no se siente cómoda: cuando logra avanzar con la posesión hasta ¾ del campo rival; su oponente comprime las líneas entre la línea de la pelota y la línea del área grande, por momentos generando que se junten las líneas en 5 metros: achicar espacios en su máxima expresión. Las líneas tan juntas hacen que España se exponga demasiado con posesión lenta, sin dinámica y adelantándose en el campo: por ejemplo, a una pelota larga que Ronaldo toca de primera a la perfección y va por la devolución que Guedes nunca le da. Estas son las chances que no se pueden desaprovechar en un partido tan cerrado. España encuentra el gol en una jugada aislada: un pelotazo largo saltando líneas para Diego Costa, que se arregla solo contra toda la defensa portuguesa. Un gol contracultural en el mejor momento de Portugal.

Con el gol a favor España se empieza a soltar y encontrar el camino de romper el bloque. Por ejemplo, Jordi Alba por primera vez toca hacía atrás y pasa en velocidad para encontrar el espacio ante una defensa que está saliendo y encuentra la dinámica que hacía falta (la jugada termina con un tiro en el travesaño).

Con ese impulso anímico, España empieza a encontrar los caminos: los jugadores se empiezan a mover para encontrar el espacio en vez de tocar sin ritmo ni movilidad. Fútbol de alta escuela, triangulaciones y desmarques: esta es la España que todos vinimos a ver a Rusia. Portugal pide a gritos que termine el primer tiempo. A los lusos con la pelota dominada y teniendo que atacar posicionalmente les cuesta horrores, la mayoría de las jugadas terminan en centros a la nada. Un concepto clave para entender por qué España está donde está es la amplitud del ataque: los extremos y laterales usan todo el ancho del campo para atacar, abriendo la defensa para generar espacios por dentro aunque todavía no son aprovechados.

Sí, De Gea hace TODO mal y le regala el gol a Cristiano, pero hay que ver como Piqué y Alba retroceden mal y le dejan el espacio para rematar. Aunque es un mínimo de responsabilidad hay que marcarlo. Así, en su peor momento los portugueses encuentran un gol de la nada, justo antes del entretiempo.

Comienza el segundo tiempo, España cambia y retrasa a Busquets para formar un 433 con el 5 del Barca como vértice retrasado, Koke e Iniesta de interiores para poder encontrar mejor las triangulaciones y liberar líneas de pases. Mientras tanto, Portugal mantiene su defensa de 442.

Iniesta no se encuentra en la cancha. Partiendo más retrasado, siente la marca de William Carvalho. Otra vez los portugueses se encuentran mejor con espacios para contraatacar y siendo más agresivos para presionar, pero siempre esperando a que España pase a campo rival y otra vez cerrando las líneas de pase verticales, como se ve en la imagen, donde Alba, que se encuentra encerrado por dos jugadores y la línea de cal, se ve obligado a volver atrás.

Otro gol contracultural de España, esta vez una pelota parada de laboratorio: centro de Iniesta para que Busquets la baje al medio contra una defensa desacomodada y Diego Costa sólo tiene que empujarla, otra vez empate en el marcador.

España se vuelve a soltar, empieza a tocar y triangular, para terminar encontrando el gol mediante una volea de Nacho después de un rebote. Portugal por primera vez en el partido se ve abajo en el marcador y está obligada a salir a buscar el gol en vez de esperar ocupando espacios.

Con los portugueses en desventaja y viéndose obligados a salir a presionar arriba, España encuentra espacios gracias a la paciencia para tocar y triangular con velocidad en el momento justo. Puro trabajo y por primera vez en el partido hay más de dos portugueses detrás de la línea de la pelota; la Roja (hoy de blanco) impone condiciones desde el juego aunque no puede transformar el domino en el marcador y la ventaja sigue siendo sólo de un gol.

¿Qué es achicar espacios? Por favor miren como marca España, 9 jugadores en un área de aprox 7×20 metros armando una jaula que no da ninguna opción a un pase vertical, así la única forma de avanzar es lateralizando o volver a empezar pasando hacia atrás.

Arranca el juego de los cambios: Joao Mario por Bruno Fernandes y Ricardo Quaresma por un poco participativo Bernardo Silva, armando una especie de 4231 con Mario por centro, Quaresma por derecha y Guedes por izquierda. En España, Thiago por Iniesta es un puesto por puesto. Nadie se defiende mejor en el mundo con la pelota que España: cuando la tienen y empiezan a bascular con pases cortos y rápidos parece imposible sacársela, pero falla el último toque en profundidad para aumentar la ventaja. Esto se da gracias a un buen ingreso de Thiago Alcántara, que le da movilidad al toqueteo español. Sale Diego Costa y entra Iago Aspas, otro más para contribuir al juego de pase español y mantener la posesión como falso 9, negando referencias a los centrales y bajando a formar parte del juego. El problema de adelantar tanto las líneas para presionar es que quedás expuesto a un pelotazo que salte líneas y que alguien gane por velocidad. Acá Cristiano hace un movimiento clásico de acercarse para que el defensor se aleje de la línea y volver a toda velocidad al espacio que se generó. Portugal avisa aunque no concrete porque Alba está bien posicionado.

Último cambio para Portugal, sale Guedes y entra un 9 de área como André Silva: vuelve el 442 que en ataque se transforma en un 424 con Mario moviéndose a la izquierda como extremo. Fernando Santos juega su última carta para intentar empatar.

España se agrupa con la pelota para asegurar la posesión, siguiendo el axioma del futbol que reza que si vos tenés la pelota es imposible que el rival te lastime; además, se aprovechan de un rival que no presiona tanto en campo rival como tampoco en campo propio por cansancio acumulado, y así florecen las líneas de pase, la base de todo el juego español.

España era total dominador, pero un pelotazo encuentra a Cristiano de espaldas, Piqué hace un foul innecesario con el rival apenas esbozando darse vuelta y el resto es historia. Cristiano Ronaldo. Big time players make big time plays in big time games. Con el empate, el partido murió: España sintió el gol y Portugal se conformó con el punto logrado; así sonó el pitazo final del árbitro para dejar en los libros de historia este maravilloso empate que nos dejó tanto para analizar y, sobre todo, para disfrutar.