Por Eliseo Avramides

Hoy comienza la ronda divisional de los playoffs de la MLB. Primero lo primero, para aquellos que no lo sepan, la Ronda Divisional se disputa a cinco partidos y los ganadores van a la Serie de Campeonato de su respectiva liga, donde las series se vuelven al mejor de siete juegos. Estas enfrentan, por un lado, al campeón divisional de mejor récord con el ganador del Juego de Comodín; y por el otro, a los otros dos campeones divisionales. En este caso, se enfrentan el campeón de la División Oeste, los Houston Astros; y el campeón de la División Este, los Boston Red Sox.

Houston tiene una nueva chance de llegar a la Serie Mundial, después de que lo hiciera en 2005, cuando todavía jugaba en la Liga Nacional. Ahora, en su quinta temporada jugando en la Americana, intentarán superar la Serie Divisonal por primera vez. En 2015 se fueron al máximo de cinco juegos y perdieron contra los Kansas City Royals, que terminarían coronándose campeones. Por su parte, los Red Sox llegan a la postemporada un año después de ser eliminados en esta misma ronda por los Cleveland Indians, en la que es su primera temporada sin su símbolo en este inicio de siglo multicampeón, el dominicano David Ortiz.

Boston Red Sox (93-69) vs. Houston Astros (101-61)

RedSoxAstros

Pitcheo

Mientras ambos equipos parecen tener claros sus lanzadores abridores para los dos primeros juegos, que se disputarán en el Minute Maid Park de Houston, detrás ellos se abre un abanico de dudas.

Comencemos con Boston. Su entrenador John Farrell dijo que, de sus 25 jugadores, intentará llevar 14 jugadores de campo y 11 lanzadores. Esto se debe a que Eduardo Nuñez y Dustin Pedroia están teniendo algunos problemas físicos, por lo cual pretende tener un infield más en la banca, por si fuera necesario.

En el pitcheo abridor, la responsabilidad los dos primeros días será para el par de zurdos Chris Sale y Drew Pomeranz. El primero llegó el año pasado de los Chicago White Sox y tuvo un año fantástico en el que consiguió 300 ponches; mientras que el segundo mostró este año algunas de las buenas cosas que había insinuado en años anteriores. Sin embargo, hay un pero para ambos. Chris Sale estará haciendo su debut en postemporada, y con la presión de ser el as de la rotación, mientras que Pomeranz tuvo un septiembre irregular y es un lanzador que difícilmente pasa las 6 entradas por apertura (solo una vez en el año lanzó 7 completas), por lo cual seguramente su entrenador precisará de varios relevistas para ese segundo juego.

Si bien no se confirma aún, se espera que el Juego 3 sea responsabilidad de Doug Fister. El antiguo lanzador de Detroit seguramente le gane la pulseada a Rick Porcello (ganador del Cy Young al mejor pitcher de la Liga Americana el año pasado, desconocido en la presente temporada) y Eduardo Rodríguez, quienes seguramente tendrán trabajo desde el bullpen y serían los candidatos a abrir el Juego 4. Además, David Price, que este año estuvo muy dañado por las lesiones, volvió en septiembre a lanzar como relevo (algo que hizo con éxito en su año de novato en Tampa Bay) y lo hizo de gran manera. La tropa de Farrell contará principalmente con Addison Reed para lanzar la octava y Craig Kimbrel para hacerse cargo de la novena.

Chris Sale es el primer lanzador desde 1999 en ponchar 300 bateadores en la Liga Americana

Chris Sale es el primer lanzador desde 1999 en ponchar 300 bateadores en la Liga Americana

Por el lado de los campeones de la División Oeste de la Liga Americana, está confirmado que Justin Verlander, quien llegó de Detroit en agosto lanzará el juego de hoy, mientras que Dallas Keuchel se hará cargo del partido de mañana. Verlander ha dominado desde que llegó al equipo, y en 5 partidos lanzó 38 entradas en las cuales permitió solo 4 carreras y 17 imparables. Números que nos recuerdan a sus mejores años. Además, lo que el lanzador derecho trae a este equipo es experiencia en estas instancias, ya que la de hoy será su decimoséptima aparición en postemporada.

El encargado del primer juego en Boston no está claro, aunque si nos guiáramos por lo sucedido después de la pausa del Juego de las Estrellas, ese lugar debería ser para Brad Peacock. La realidad marca que CJ McCullers no volvió bien de su lesión y que seguramente su lugar será el de un relevo para lanzar múltiples entradas, lo cual dejaría a Charlie Morton como el probable lanzador para el cuarto partido de la serie. Asimismo, AJ Hinch cuenta con Chris Devenski como carta principal. Resta saber si el lanzador zurdo Francisco Liriano será efectivo para enfrentarse a los buenos bateadores zurdos que trae Boston y si Luke Gregerson puede recuperar su mejor versión.

En este apartado uno espera que la agresividad del entrenador de los Astros le pueda dar una ventaja a su equipo, comparado con un John Farrell que ha sido criticado por el manejo de sus lanzadores, algo que se evidencia en el caso de Craig Kimbrel, quien es un arma letal desde el bullpen (ha ponchado al 49,6% de los bateadores que enfrentó) y a quien muchas veces su entrenador prefirió guardar para el último inning en vez de traerlo al juego en situaciones críticas que se puedan presentar antes. Además de eso, el pitcheo abridor de Houston también luce mejor, aunque la eventualidad de que Chris Sale pueda ver acción en dos partidos empareja ese duelo.

Defensa y ataque

Aquí la ventaja de Houston parece más clara nuevamente, pero no hay que dejar de mencionar que pese a haber bateado bien contra los lanzadores zurdos, tuvieron dificultades para ganarles partidos, y cuando estos lanzadores eran de élite (y acá toca volver a mencionar a Sale), los problemas se acrecentaron.

Dejando esto de lado, los Astros fueron el equipo con mejor porcentaje de bateo y mejor porcentaje de embasarse en todas las Grandes Ligas. Además, con 238 cuadrangulares en la temporada terminaron solamente por detrás de los Yankees en este departamento, mientras que Boston solo consiguió 168, lo cual lo coloca en el sitio 27 sobre 30 equipos en toda la liga. La falta de poder colectivo de los Medias Rojas va a ser de gran importancia en un momento donde el nivel de los lanzadores aumenta y la posibilidad de que los equipos hilvanen muchos hits en fila se reduce. Para más, los Astros son posiblemente el mejor equipo de la liga corriendo las bases. Por su parte, los Red Sox aparecen como el mejor equipo en la faceta defensiva, tanto por la capacidad de sus receptores de atrapar corredores robando como por los muy buenos jardineros con los que cuenta.

Por último, queda analizar algunos nombres que pueden ser de gran importancia en esta serie:

X-Factor

Joe Musgrove (Houston). Después de tener problemas como abridor, su transición al bullpen fue muy buena, y se puede esperar que vea acción en algunos momentos de gran importancia.

Mitch Moreland (Boston). Si bien no destaca como bateador y la muestra es pequeña, no es un dato su buen historial frente a Verlander (10-29 para un promedio de .345). Al mismo tiempo, su capacidad de dar cuadrangulares (lleva tres temporadas dando más de 20) puede ser importante para un equipo que, como ya dijimos, tiene una carencia en ese departamento.

El “Pequeño Gigante” sigue conectando imparables a un ritmo impresionante

El “Pequeño Gigante” sigue conectando imparables a un ritmo impresionante

La estrella

José Altuve (Houston). El de Maracay mejoró aún más sus estadísticas de bateo, algo que parecía imposible. El candidato principal a ganar el Más Valioso del Circuito Joven tiene buenos antecedentes contra los abridores de los primeros dos días.

Mookie Betts (Boston). Para salir de Chris Sale y movernos a la parte ofensiva, toca mencionar al jardinero central, quien, luego de terminar segundo en la votación del JMV el año pasado, tuvo una temporada 2017 para el olvido. De cualquier manera, sabe que su equipo necesita de él para esta serie.

Predicción: Astros ganan 3-2

Si bien todo puede pasar en una serie a cinco juegos y con buenos abridores en ambos equipos, no es descabellado pensar que la ofensiva de Houston va a ser demasiado para que Boston la pueda contener. Si Houston se pone 2-1, no habría que descartar que Chris Sale haga su segunda salida con tres días de descanso, con la idea de darle una vida más a su equipo. Si Sale no logra aguantar, no habría que descartar un 3-1 para los de Texas.