Post escrito por Gregorio Minetti

¿Por qué es tan importante esta victoria de Del Potro? ¿Porque le ganó al número uno del mundo? Bueno, sí, eso la verdad que hace importante a cualquier victoria. Pero si vemos todo el panorama esto es casi un detalle. Para entender este triunfo de Juan Martín nos tenemos que fijar en tres cosas: a quién le ganó, dónde le ganó y cómo llegó al partido. Así que eso vamos a ver:

Le ganó a Novak Djokovic (SRB). Sí, eso lo sabíamos todos, es verdad. Así que hagamos un esfuerzo e hilemos más fino. Nole es 1 del mundo desde el 7 de julio de 2014, hace 109 semanas, lo que conforma la cuarta racha más larga del tenis. Y suma 210 semanas en total (quinto en ese ranking), nada mal digamos.  El gran quiebre en la carrera de Djokovic fue sin dudas la final perdida frente a Andy Murray en el US Open 2010. De ahí en adelante Nole estuvo en 17 de las 23 finales de Grand Slam que se disputaron y 11 veces fue el campeón. Este año consiguió coronarse en Roland Garros, su cuenta pendiente para completar el slam. Y, al hacerlo, fue campeón vigente de los cuatro grandes (comenzando en Wimbledon 2015), cosa que por ejemplo ni Roger Federer ni Rafael Nadal pudieron hacer. Además (sí, porque siempre hay más en Nole) el serbio ganó 10 de los 15 Master 1000 disputados en los últimos dos años. También acumula un record de 133 victorias y 10 derrotas (93% de efectividad, sí NOVENTA Y TRES) que se transforma en un 43-2 (95%) si sólo contamos Grand Slams. Como si fuera poco Nole ostenta un h2h positivo frente a cualquier tenista. Bueno, no, siempre está ese al que enfrentó una vez, perdió, el otro se retiró y te arruinó la estadística para todo el viaje. Pero vamos otra vez… Djokovic tiene un h2h favorable frente a cualquier tenista que haya jugado al menos 10 partidos, o incluso 5 (Roddick 4-5 es la única excepción). Por ejemplo: 23-22 vs Federer, 26-23 vs Nadal y 24-10 vs Murray por mencionar los más destacados. Bien, si no nos alcanza con todo esto le podemos agregar los últimos cuatro ATP Finals ganados de manera consecutiva o la Copa Davis que alzó junto a su equipo en 2010. El serbio es completo no sólo en títulos y records, su juego es consistente por donde se lo mire. Uno de los mejores desde la devolución (sino el mejor), un servicio que lo saca de apuros en más de una ocasión y una derecha y revés que están en el podio del tenis mundial. Encima de esto es un atleta impresionante (27 victorias y 8 derrotas en partidos que llegaron al quinto set) y su cabeza está a la altura del resto de su físico y juego. Bien… creo que se entendió que Djokovic es hoy día algo así como un Agent Smith que hace, deshace y gana a placer en su matrix tenística. Ah… hace poco alcanzó los 100 millones de dólares en premios y es el primero en hacerlo. Sí, estamos hablando de un tenista que ganó todo por donde se lo mire. Bueno, no todo en realidad. Y ahí vamos…

Lo único que no ganó el serbio son los Juegos Olímpicos. Esa competencia que muchos discutían hace un tiempo (en el tenis) pero ya nadie se anima a hacerlo hoy. En su debut, en Beijing 2008, cayó en la semifinal contra el futuro campeón Rafa Nadal. Y se quedó con el bronce venciendo al estadounidense James Blake. Cuatro años más tarde, en Londres, volvió a caer en semifinales frente a quién se terminaría llevando el oro, el local Andy Murray. Y esta vez no habría medalla, porque el bronce quedaría en manos nada más ni nada menos que de Juan Martín del Potro. Así llegaba a Rio, buscando ponerle el broche de oro a su palmarés. Para que entendamos la dimensión de los juegos, adelantemos la película y veamos el final. La imagen del serbio que vale más que cualquier cosa que podamos decir. Este tenista multicampeón (aunque, como todos, también acostumbrado a perder), tras la derrota se retiró del estadio desbordado por lágrimas que no pudo contener. Una imagen que nunca antes habíamos visto y dudo que volvamos a ver. Murray y Nadal, últimos campeones olímpicos hablan de estas experiencias como una de las mejores de sus vidas, a la altura de los mejores títulos de Grand Slams y Copa Davis. Otro que tenía como gran objetivo el oro en Brasil era Federer (feliz cumpleaños, Roger) pero una lesión lo marginó de la competencia. Sí, al oro lo quieren todos. No importa que no sume puntos para el ranking ATP o que no venga acompañado de un cuantioso cheque como el resto de los torneos… Lo quieren todos. TODOS.

ND

Si retrocedemos el tiempo un año y le preguntamos a Delpo qué le gustaría estar haciendo hoy, “jugando al tenis y sano” hubiera sido la respuesta más probable. Suena poco ambicioso para alguien que llegó a estar 4 del mundo y fue campeón del US Open, sí. Pero es bastante realista para alguien que se sometió a tres cirugías en su muñeca izquierda el último tiempo. Delpo era el 5 del mundo a fines de febrero de 2014 cuando se tuvo que retirar de su partido de primera ronda de Dubai por dolor en su muñeca. Y en menos de un mes estaba pasando por el quirófano y no volvería a las canchas sino hasta el año siguiente. En Sídney, la vuelta sería con victoria frente a Stakhovsky, y en segunda ronda lograría otro triunfo vs el primer preclasificado, Fognini. Parecía que todo marchaba sobre ruedas, finalmente Kukushkin le pondría fin a su torneo retorno. Pronto nos enteramos que el Australian Open salía del calendario del tandilense y, como si fuera poco, una nueva cirugía lo esperaba en pocos días. Esta vez la vuelta no se hizo esperar tanto, dos meses después reaparecía en el Master de Miami (derrota vs Pospisil). Luego de esto, otra vez se tuvo que mantener lejos de las canchas porque el dolor seguía. Y a mediados de junio tendría su tercera intervención quirúrgica sabiendo que no había más tenis para él en lo que restaba de 2015. Así llegó a Delray Beach en febrero de este año, con apenas cuatro partidos y tres operaciones en 23 meses.  Esta vez, si bien el revés fue siempre con slice y mucho cuidado, como pidiendo en todo momento que nada se rompa, Del Potro sí volvía al tenis. Alternó victorias y derrotas mientras sumaba buenas sensaciones y elegía minuciosamente qué torneos disputar y de cuáles bajarse para cuidar su físico. La primer gran señal vino en Madrid, en primera ronda venció a Dominic Thiem, 15 del ranking y uno de los tenistas de mejor actualidad. Tras saltearse Roland Garros e ir directo al césped, en Stuttgart alcanzó las semifinales. La confianza en sí mismo, su tenis, y principalmente su muñeca, crecía más rápido de lo esperado hasta por el mismo. En segunda ronda de Wimbledon (no jugaba al mejor de cinco sets desde el Australian Open 2014) del otro lado de la red lo tuvo a Stan Wawrinka. Y Delpo convirtió, de la mano de un gran tenis ofensivo, este problema en otra oportunidad y se terminó llevando el partido en cuatro sets. Y otra vez las lágrimas de emoción, como se vieron después de casi todas sus victorias desde su regreso. El sentir que por fin estaba otra vez donde había querido estar estos dos años: dentro de una cancha de tenis y bien lejos de los quirófanos. (En tercera ronda caería frente a Lucas Pouille.) De ahí a Italia a jugar la Davis, competencia en la que no participaba desde la semifinal de 2012 contra República Checa (de local, le ganó su single a Radek Stepanek y no jugó el domingo por molestias físicas). En Pésaro, ganó el dobles junto a Guido Pella. Así llegó Del Potro a Río. Así llegó Del Potro a ver cómo el sorteo decía que lo que cuatro años atrás había definido una medalla de bronce iba a ser un partido de primera ronda. Así, con 13 victorias y 8 derrotas, 141 del ranking pero con una confianza y una alegría de estar que ningún número nos puede mostrar, llegó al partido contra Novak Djokovic.

Ganarle a Nole ya es demasiado mérito para encima andar analizando el cómo. Pero el cómo fue tan importante, que vale la pena. Por ejemplo, si Murray le hubiese ganado a Djokovic como lo hizo Del Potro, estaríamos hablando de una gran victoria del escocés. Porque no sólo el triunfo es significativo desde lo emotivo, también desde lo tenístico es realmente esperanzador. La derecha fue demoledora, quizás hace tanto que no veíamos ésa derecha en Del Potro que nos llamó más aún la atención, si bien sabíamos que estaba por ahí guardada esperando salir. Por momentos el serbio se vio vapuleado por los golpes del tandilense, y no es algo a lo que Djokovic esté acostumbrado. Fue sólido desde el saque (no enfrentó break points) y ofensivo en su juego. Terminó con ¡41! tiros ganadores y 26 errores no forzados (26/32 el serbio). El revés, su golpe más endeble, estuvo a la altura del partido, pegó más plano que otras veces y ni si quiera por ahí pudo encontrar la ventaja el serbio. En los momentos decisivos Del Potro mostró lo mejor de sí, 7-4 y 7-2 fueron los tie breaks. En el debe podemos poner las 7 chances de break desaprovechadas, aunque no creo que Delpo esté muy preocupado por esto ahora mismo. Así, en medio de una gran atmósfera, con muchos argentinos alentando, pero también con muchos locales hinchando para Djokovic, el partido tuvo show, grandes puntos, intensidad y llanto. Tras el último punto se fundieron en un abrazo, separados por la red y de ahí, cada uno fue a su banco. Delpo lloró, de alegría. Mientras tanto, Novak abandonó la cancha también entre lágrimas, de frustración. Nole post partido, en las pocas palabras que dio habló de una de las derrotas más duras de su vida, en un torneo especial, y no hay dudas de que todos le creemos.

Red

Así cerró una victoria que tendrá poco tiempo para asimilar, hoy lunes tiene programada su segunda ronda de singles (vs el portugués Joao Sousa a las 14:00) y también segunda de dobles (junto a Máximo González vs los españoles Rafael Nadal y Marc López cerrando la acción de la cancha número 2). Sí, muy buena onda los organizadores la verdad.

Y ya que estamos en un Juego Olímpico cerremos el post con un podio. De triunfos de Delpo, de qué iba a ser si no.
Bronce: 7-5 6-4 vs Djokovic en los Juegos de Londres 2012.
Plata: 7-6 7-6 vs Djokovic, hoy. (El premio inmediato es menor, pero desde lo emotivo es al menos tan significativo o más que el anterior. La diferencia está en el rival, que es el mismo, pero muy distinto, el de hoy es muy superior al de cuatro años atrás.)
Oro: 3-6 7-6 4-6 7-6 6-2 vs Federer, final del US Open 2009.